Guía: La primera vez que visitamos Ámsterdam

Ámsterdam es una gran ciudad en la cual podréis pasarlo muy bien si seguís la guía de viaje que os hemos preparado.

amsterdam

Ámsterdam es una de esas ciudades que dependiendo de nuestros gustos vamos a querer visitar en repetidas ocasiones. Esto nos lleva a tener en cuenta que sea muy real aquello que dicen sobre cómo nunca olvidarás tu primera visita a Ámsterdam. Y es por ello que queremos compartir con vosotros una guía de lo que os recomendamos hacer en vuestro primer viaje a esta ciudad, para que se os quede un buen regusto en el cuerpo y tengáis ganas de volver.

Comienza conociendo la ciudad

A nosotros lo que nos gusta hacer siempre que llegamos a una ciudad es descubrirla. Y eso significa hacerlo con algún tipo de recorrido o tour que nos lleve en un transporte público. De esta manera tenemos la oportunidad de dejarnos envolver por el ambiente y de reconocer el estilo de las calles, para que no nos perdamos después cuando estemos caminando. En una ciudad como Madrid recomendaríamos el bus turístico, porque hace un muy buen trabajo, pero en Ámsterdam estamos más limitados. La opción principal son los tours que van por los canales. La buena noticia para vosotros es que hay tantas empresas que se ocupan de gestionarlos que seguro que encontráis un buen precio.

¿Cuál debe ser la duración adecuada de este tour para que no acabéis hasta las narices de estar en el barco sin poder moveros? Con una hora tenéis más que suficiente. Eso os permitirá ver algunas de las localizaciones que después visitaréis por vuestro propio pie y conectar con el espíritu de vida libre y relajado del que se disfruta en la ciudad.

Todos al distrito rojo

Somos conscientes de que si habéis viajado a Ámsterdam es para daros una vuelta, o quizá dos vueltas, por el distrito rojo que tiene la ciudad. Es imperativo comprobar si la idea que ha tenido el gobierno de la región es buena o si se trata de una mala forma de gestionar distintos temas polémicos. Eso os dará suficiente tema de conversación con el que discutir con los amigos, la pareja o la familia durante el resto del viaje. Recibe el nombre local de Rossebuurt y es un sitio particular donde no falta absolutamente nada y donde puede ocurrir de todo. Pero no penséis que se trata de una zona peligrosa, porque resulta todo lo contrario.


El gobierno legalizó ciertos servicios, puso a las profesionales a pagar impuestos y se aseguró de que tuvieran seguro médico. Pero también se ha ocupado de que el distrito rojo, que se ha convertido en núcleo del turismo internacional que visita Ámsterdam, sea la zona más segura de la ciudad. El motivo de ello es la gran cantidad de policías y agentes de seguridad privados que hay en los alrededores. Esto hace que siempre haya tranquilidad y que no se produzcan incidentes. Por otro lado, hay unas normas muy claras que se deben seguir al visitar esta parte de la ciudad. Por ejemplo, no hacer fotos a las mujeres que están en las ventanas, tener cuidado con los carteristas, ir siempre en grupo y no comprar nada en la calle a quien intenta venderlo. Eso sí, desde el gobierno de Ámsterdam piden que no visitemos el distrito rojo lo primero cuando lleguemos a la ciudad y no nosotros lo hemos puesto como segunda actividad…

Dicen que es para que no os llevéis una impresión inadecuada del lugar antes de tener la oportunidad de ver el resto de Ámsterdam. Pero no debería ser un problema si ya os habéis hecho a la idea de lo que tiene esta ciudad para vosotros.

La casa de Anne Frank

Aquí hay dos cosas que comentar. La primera es que recomendamos haber leído primero el diario de la señorita Frank para tener la impresión adecuada cuando hacemos esta visita. La segunda es que si no vas a leer el diario, la visita te va a resultar insustancial. Es una casa, así que posiblemente no se te quede el corazón encogido en un puño cuando estés entrando en ella. Pero si leíste las palabras que escribió Frank, en ese caso te aseguramos que la sensación va a ser muy distinta. El precio de la entrada para adultos es de 9 euros, así que no resulta excesivo.


Es una visita que puede llegar a ser incluso un poco dura si tenéis frescos los recuerdos de lo ocurrido en lo que contaba la autora del diario. Vamos a ver cómo se escondieron de los nazis y cómo intentaron sobrevivir todo el tiempo posible hasta que llegó el fatídico día de 1944 en el cual se descubrió lo que estaba pasando. Se ha mantenido el ambiente y el espíritu de la casa y tenemos la oportunidad de ver claramente cómo encaja todo lo que contaba Anne en sus escritos. Como apoyo hay materiales reales de quienes se escondieron en ese lugar, así como otros objetos procedentes de esa misma época.

Y por si alguien se lo estaba preguntando, sí, el diario de Frank está presente y no es el único documento escrito que se conserva, aunque sí el más valioso. También tenemos una zona multimedia que permite experimentar la visita de una forma más envolvente.

¿Pero cómo pinta Van Gogh?

Es curioso, pero todo el mundo conoce a Van Gogh, ya os podéis imaginar porqué, pero sus obras no son precisamente en las que pensamos cuando tratamos de imaginarnos un cuadro realmente bonito. Su museo tiene una colección permanente formada por más de 200 obras, lo que está muy bien, dado que permite realizar un recorrido por la carrera de este artista. Para quienes estén saturados de tanto Van Gogh, el museo también reúne obras de sus contemporáneos, lo que ayuda a que la visita sea un poco más variada de lo que podamos imaginar.


Algo positivo si tenemos en cuenta que, como decíamos, Van Vogh no es santo de la devoción de todos los visitantes al museo. Se dice que es uno de los 25 museos más visitados del mundo, así que os recomendamos evitar las horas más concurridas. Si queréis un consejo, todos los viernes a las 19:00 hay un tour con el cual nos cuentan detalles interesantes de la vida y obra del autor. Es un buen valor añadido por si no sabéis cuándo visitar el museo específicamente.

Ojo con las cafeterías

Lo habréis visto en películas, pero las cafeterías de Ámsterdam gozan de una gran popularidad. Hay cientos de cafeterías en la ciudad. Pero el producto que más se consume no es café, sino marihuana. El motivo es que esta sustancia se encuentra legalizada, por lo que se puede consumir en lugares como estas cafeterías. Ahí también vais a encontrar una gran variedad de productos preparados con marihuana que os pueden dar un subidón respetable. Mucho cuidado si vais a compraros un muffin o algún otro tipo de postre, porque tenéis que saber que llevan esta sustancia, así que quizá os den un viaje al que no estéis acostumbrados.


Son lugares curiosos, pero donde os recomendamos tener precaución. En el distrito rojo podemos caminar y mirar, simplemente, mientras que en una de estas cafeterías se va a lo que se va. Por lo tanto, es decisión vuestra, aunque dicen que es una parte fundamental del descubrimiento de la Ámsterdam más pura y auténtica.

Cosas que no debéis dejar de ver

Nos hemos puesto en plan underground y nos olvidábamos de los lugares turísticos que debéis ver de manera obligada, eso que identifican a Ámsterdam y que la hacen única. Por ejemplo, Dam square, que se trata del núcleo de todo lo que ocurre en la ciudad. Atesora una gran historia y recomendamos detenerse uno segundos para respirar y escuchar todo lo que el ambiente nos cuenta. Lo escucharéis mucho mejor si antes habéis ido a una de las cafeterías de las que hemos hablado antes.

Tenéis que ver el puente Magere Brug y por supuesto, pasaros por Begijnhof, donde parece que viajemos al pasado por la calma y tranquilidad que se respira. Hay casas y estructuras que os van a dar la sensación de estar en una película medieval, mientras que aquí se encuentra una iglesia que os encantará visitar. También está la que se encuentra considerada como casa más antigua de todo Ámsterdam.

Además, en Rembrandtplein podréis pasar un rato agradable, porque tiene de todo y se ha transformado en foco habitual de los turistas. Para desconectar un poco lo mejor es ir al zoo Artis, visitar el parque Vondelpark, el jardín botánico Hortus Botanicus o el mercado Albert Cuyp. Como podéis ver, las actividades son diversas y muy variadas. De noche, cuando ya os hayáis cansado de la curiosidad del distrito rojo, al cual seguramente no vayáis más de una vez, es más recomendable la zona de Leidseplein. Esta también se encuentra muy viva, sobre todo gracias a los músicos callejeros que le ponen hilo musical a todo, pero no es tan diferente como el distrito rojo.


Por último, no queremos que os vayáis de Ámsterdam sin haber visto uno de sus característicos molinos de viento. Hay un total de 8 distintos desperdigados de la ciudad y os animamos a que os pongáis en plan búsqueda del tesoro para encontrarlos (también podéis ir a Google y localizarlos en 5 minutos, lo que vosotros prefiráis). Son una de las señas de identidad de esta cultura y aportan un toque muy diferenciador a todo lo que hemos visto hasta ahora en Ámsterdam.

Si hacéis todo esto os aseguramos que, como decíamos al principio del artículo, os quedaréis con ganas de volver en un futuro. Seguro que lo próximo que queréis hacer es traer a alguna persona que conocéis a Ámsterdam. En ese caso enhorabuena, porque el segundo viaje es incluso más divertido que el primero.

Foto: Amsterdam vía Shutterstock

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