Guía: Aprender a ser el mejor viajero del mundo

Te damos 10 consejos que te ayudarán a ser mejor viajero y a disfrutar más del placer de viajar.

viajero

Hemos viajado, hemos explorado, hemos descubierto, hemos amado, hemos llorado, hemos enfermado, hemos ganado y hemos perdido…. en definitiva, hemos vivido. Después de una vida de viajes, de historias y anécdotas, muchas de ellas incluso gestadas antes de que existieran las redes sociales, nos encontramos en una situación privilegiada en la cual compartir conocimiento. No, no tenemos 80 años. Pero si midiéramos nuestra vida por los viajes que hemos realizado… en ese caso seríamos unos auténticos ancianos y estaríamos de camino a la residencia. Por eso queremos reflexionar y llegar a la conclusión de qué es aquello que, como viajeros, nos tenemos que ocupar de disfrutar de primera mano cada vez que nos movemos por el mundo. Si nos acompañáis en este viaje de descubrimiento llegaréis a ver que no nos andamos con chiquitas.

1. Disfruta la vida

Si estás dispuesto a vivir viajando, a explorar nuevos lugares y descubrir culturas que todavía no conoces, te vamos a recomendar que disfrutes la vida. Una misma situación se puede ver de diferentes maneras dependiendo de si sabemos o no disfrutar de nuestro tiempo en el mundo. Todo os parecerá un poco mejor si sois capaces de condensar el espíritu de vivir en cada una de vuestras decisiones, podréis comprobar que todo acaba siendo favorable a distintos niveles. Hasta la comida os parecerá que tiene un mejor sabor si estáis en conexión directa con las vibraciones buenas que se ocultan en vuestro interior.

2. Conecta con tu destino

Uno de los principales problemas del viajero actual es que está demasiado ensimismado en sí mismo y en aspectos poco relevantes como para darse cuenta de que su experiencia está siendo muy real. Hay ocasiones en las que hablamos con personas que han viajado a un país distinto y hablan de ello contando la experiencia como si hubieran estado dentro de una película. No se dan cuenta de que han visitado un país, que puede ser distinto al suyo, pero sigue siendo un país. Y eso significa que hay personas que viven en él, cuyas vidas giran alrededor de lo que hacen en ese lugar, sea una acción u otra. Por eso nosotros recomendamos que conectéis con vuestro destino. Cuando lleguéis, tomaros unos minutos de descanso entre el estrés turístico, para entender lo que significa estar en ese lugar.

Respirad con fuerza y entender que esa persona que está pasando por delante de vosotros tiene su propia vida y que está totalmente en contraposición a lo que nosotros estamos haciendo en ese momento. Son sentimientos, sensaciones que transmiten los lugares que visitamos. Si conectamos con ellos nos daremos cuenta del bien que nos pueden hacer para reforzar nuestro espíritu.

3. Habla con la gente

Si eres uno de los viajeros que cree que puede visitar otros países sin llegar a mediar palabra con ninguna persona… entonces buena suerte. Nosotros desde que hicimos nuestro primer viaje internacional (y de eso hace… mucho) tuvimos claro que no teníamos que ser fantasmas escondidos en las sombras. Si habéis conectado con el lugar, también lo habréis hecho, en cierto modo, con sus habitantes. No tengáis miedo en solicitar ayuda si así lo necesitáis, en preguntar algo o incluso en pedir apoyo cuando determinada situación se vuelva complicada. Tenemos que pensar siempre en que las personas están hechas para ayudar a los demás y que seguro que nos echan una mano si lo necesitamos. Podéis, por otro lado, conversar para tener información que os pueda ayudar a que la experiencia en el lugar de visita sea un poco más satisfactoria. No hagáis un análisis de las personas con las que podáis hablar, hacedlo y punto, sin mayores complicaciones.

4. Cuerpo sano

Si hablamos de comida lo más importante son dos cosas. Primera: que intentemos mantener una alimentación saludable que nos pueda ayudar en lo que necesitamos haciendo ejercicio frecuente. Segunda: que comamos la comida local. El mayor error que podemos cometer con la alimentación local es pensar que ya la conocemos y que por eso no nos gusta o nos sienta mal. ¿Por qué no nos olvidamos de los tópicos o de lo que pensemos y probamos la comida del país al que hemos viajado? Eso es lo que nos tenemos que preguntar. Pero de hacerlo hay que hacerlo con suavidad e intentando no excedernos en ninguno de los platos que comamos si estos se pueden categorizar como “agresivos”, puesto que ya se sabe que algunos alimentos en exceso quizá no nos sienten bien.

Por otro lado, en combinación con una correcta alimentación lo que también tenemos que hacer es mantener nuestro cuerpo activo y hacer deporte de manera frecuente. Esto posiblemente no tengamos ni que pensarlo, puesto que viajando por el mundo lo que suele ocurrir es que hagamos más deporte del habitual y que adelgacemos de una forma bastante elevada.

5. Siéntete libre

Hay distintas maneras de viajar. La planificada tiene aspectos imprescindibles en algunos momentos de la vida. Todos hemos viajado en familia o con pareja en un tipo de viaje que no permite la improvisación, por riesgo o por cansancio. Sabemos que vamos a determinado lugar y ya está. Pero luego tenemos el modelo libre, sin cadenas, sin libros ni planificaciones. Y nosotros os recomendamos ese último si de verdad estáis deseando viajar por el mundo de una manera satisfactoria. Porque así será como os encontraréis a vosotros mismos. No penséis que tenéis que pasar determinado tiempo en un lugar y determinado en otro, de eso nada. Un día llegáis a vuestro destino y otro ya veréis dónde vais, puesto que el desarrollo del propio viaje os ayudará.

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Quizá veáis algo que os llame la atención y tengáis que saliros de la ruta planificada para explorar otros aspectos. Y quizá ese algo os tenga ocupados durante días. Es parte de la magia del viaje libre, el cual se refuerza todavía más con dos factores y uno de ellos ya lo hemos mencionado: socializar con la gente del país. Si socializáis las posibilidades que habrá de que acabéis llegando a lugares inesperados sea mayor. El otro factor es el poder del sí. No vamos a lavaros la cabeza con todo el asunto del “si” que se ha repetido en mil y una ocasiones, pero sí os vamos a decir que tiene un gran poder de convicción. En nuestro caso solo os decimos que cambiéis el chip y que intentéis responder que sí a quienes os hagan propuestas.

No lo hagáis si pensáis que no es algo que os pueda enriquecer, porque lo bueno del sí es que nos lleve a aceptar planes que quizá nos dieran un poco de pereza. Pero tratad de introducirlo de manera habitual para que vuestras experiencias sean más variadas. En ocasiones os veréis en situaciones inverosímiles de esas que podréis contar después a vuestros amigos, pero no tiene porqué no ser algo que no vayamos a disfrutar.

6. Lleva poca maleta

El término “poca” maleta sabemos que no es de vuestro agrado en su totalidad, porque resulta demasiado ambiguo. ¿Cuánta es “poca” maleta? Necesitamos llevarnos ropa para cambiarnos, pero no hace falta que llevemos un montón de mudas. Lo mejor es tener la oportunidad de lavar la ropa en el lugar de destino y que nos organicemos de esta forma para cargar con menos cosas. Por otro lado, hay que ser previsores, pero no en exceso. Si dudamos sobre si algo es necesario o no lo es, quedémonos con la idea de que no lo es. Y si hay algo que necesitemos en algún momento de nuestros viajes, siempre podremos comprarlo en el punto de destino. A medida que hagamos más y más viajes tendremos la oportunidad de aprender a perfeccionar la maleta y a que cada vez esté más vacía. Si llegamos a un punto en el cual viajamos con la maleta medio vacía habremos conseguido alcanzar nuestro objetivo. Eso nos permitirá pasar a una maleta más pequeña y así viajar más cómodamente.

7. Rompe con tus costumbres

Una de las peores decisiones que podemos tomar cuando viajamos por el extranjero es seguir con nuestras costumbres diarias y no introducir ningún cambio. Si hemos volado miles de kilómetros lejos de nuestro hogar es para disfrutar de otras experiencias. Tenemos que ser más impulsivos de lo que somos, decir que sí cuando algún local nos proponga descubrir una nueva tradición y animarnos a probar cosas nuevas. Abrirnos a lo inesperado será algo que nos beneficiará y que nos enriquecerá de muy diversas formas.

Además, es bueno que nos enfrentemos a nuestros miedos y preocupaciones. Si somos personas que no tenemos costumbre de hablar con los ciudadanos locales, deberíamos intentar hacerlo. Nos sorprenderemos al ver cómo este tipo de decisiones nos beneficiarán  a la hora de probar cosas nuevas. Y sobre todo, si sois personas que lo planifican todo, dejad de hacerlo. Dejaros llevar, como decíamos antes, por vuestro lado más impulsivo, aunque este se encuentre muy oculto.

8. Siempre informado

Una cosa es que vivamos la vida a nuestro aire, que descubramos el mundo por nuestra propia cuenta y nos dejemos llevar por todo y otra es que vivamos aislados. Si algo podemos decir en la actualidad es que damos gracias de tener tantos recursos tecnológicos, puesto que nos ayudan a establecer un mejor plan de vacaciones cada vez que salimos del país. Y entre las cosas que podemos hacer con estos dispositivos hay una que tiene mucha importancia: mantenernos informados.

Es importante que estemos al día de distintos tipos de información. Nos gustará saber qué está pasando con amigos y familiares, para lo cual podemos usar las redes sociales. También nos vendrá bien conocer lo que ocurre en el mundo, para lo cual los periódicos y sus apps personalizadas serán ideales. Y como tercer grupo nos interesará conocer la actualidad del país al que hayamos viajado. Para cubrir este último grupo nosotros os recomendamos que confiéis en podcasts de calidad. Hay mucho podcast, unos mejores que otros, así que haced pruebas hasta que encontréis alguno que os convenza por la información que proporcionan.

9. No esperes

Uno de los principales obstáculos con los que se encuentran las personas que quieren viajar es que esperan y esperan y acaban por no viajar nunca. Siempre dicen “el año que viene viajo” o “dentro de dos meses iré a….”. No es una verdad absoluta, por supuesto, pero es cierto que a veces cuando lo hablamos no terminamos de llevar a cabo ninguno de los planes que nos hemos propuesto. Es mucho mejor actuar de manera imprevista, hacer la maleta, comprobar los billetes y salir de viaje. Y si queréis hacer algo con un poco más de planificación, lo que os recomendamos es que hagáis la compra de los billetes de avión por anticipado para ahorrar dinero y que luego en esos meses que os queden hasta el viaje preparéis el resto de aspectos del mismo.

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Pero si lo que hacéis es esperar para comprarlos billetes “más adelante” las posibilidades de que viajéis se reducen. Eso seguro que os ha ocurrido y que lo habéis sufrido vosotros mismos. Si pensáis en ello recordaréis más de una vez en la que os ha pasado. Y nosotros queremos que viajéis, así que la próxima vez que penséis en ello… ¡actuad rápidamente y no lo dejéis para otro día!

10. No te cortes

No te cortes por vergüenza, no por usar alguna herramienta afilada. Es decir, viaja con desparpajo. Eres un viajero, un habitante del mundo y desde el momento en el que sales de tu país estás a merced de que el mundo te guíe a través de aventuras. Déjate guiar, fluye a través de distintas posibilidades y siente cómo los límites preestablecidos se pueden eliminar con facilidad. Acostúmbrate a buscar opciones alternativas para el alojamiento. No te alojes en hoteles como norma. Te recomendamos servicios como Airbnb y que uses el Coachsurfing de vez en cuando, porque de verdad te abrirá un mundo lleno de posibilidades. Tampoco te cierres a los albergues y hostales y ya verás que lo preestablecido acaba siendo algo que no está, ni mucho menos, de moda.

Foto: Viajero, montaña y playa vía Shutterstock

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