Descubriendo pueblos abandonados de Zaragoza

Zaragoza tiene varios pueblos abandonados que podemos visitar para disfrutar de experiencias emocionantes.

Pueblo de Belchite

El turismo a través de lugares abandonados se ha puesto cada vez más de moda. Es algo que se practica en el mundo entero y que tiene más y más adeptos de forma constante. Aporta un toque de emoción, porque no sabemos nunca lo que nos vamos a encontrar y son excelentes propuestas para aquellas personas que siempre están buscando nuevas experiencias. En nuestro país, como ocurre en otros lugares, hay excelentes lugares que podemos recorrer para ver zonas en las que, en el pasado, hubo comunidades de habitantes.

Zaragoza es uno de estos lugares, el cual ha llamado la atención de muchos aventureros porque tiene varios pueblos abandonados. Uno de ellos es Belchite, que seguro que os suena. El turismo en él se ha formalizado en los últimos años después de que los amantes de las aventuras en zonas abandonadas lo recorrieran de arriba a abajo previamente. Ahora hay tours que permiten conocerlo de una forma segura y siguiendo las indicaciones de los guías. Con ellos es posible conocer la historia que se esconde detrás de las ruinas de Belchite.

Este pueblo quedó tal y como está ahora después de la guerra, lo que permite ver los efectos de los combates y de los bombardeos. Es un testimonio vivo de lo que puede ocurrir si se repite uno de estos conflictos.

Está cerca de Fuendetodos, lo que puede permitir un recorrido por ambos pueblos si nos lo tomamos con calma y comenzamos desde primera hora de la mañana. Las ruinas de Belchite se quedaron tal y como están desde el año 1937. La forma en la que nos traslada a otro tiempo es más que significativa y por ello ha ganado tantos seguidores en los últimos años.

Dentro de Zaragoza también tenemos la posibilidad de visitar el pueblo de Escó, que fue antiguo lugar de multitud de sociedades, pero que ha terminado en desuso. El momento en el que la población comenzó a abandonar el lugar fue en la década de los años 60, debido a los cambios que se produjeron en el entorno en relación a la construcción de un embalse.

En Escó aún se pueden visitar distintas estructuras, como una iglesia o una ermita, así como distintos elementos que en el pasado fueron muy habitados. Actualmente en la región solo quedan unos pocos pastores, así que es un pueblo muy curioso e interesante. Sus orígenes datan de la época de la edad del bronce, lo que ha llevado a que se encuentren valiosos restos.

Foto: Christian Lendl

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