Consejos para viajar en el mundo tras el coronavirus

La forma de viajar después del coronavirus será un poco diferente y tendremos que tener en cuenta un buen número de factores.

Estamos perdiendo el miedo a salir de casa y también lo vamos a perder a irnos de viaje. Es la realidad y lo que podemos esperar de un futuro que no resulta tan lejano como podamos imaginar. En todo el mundo hay miles de personas que están preparándose para sus próximas vacaciones, aunque no sean precisamente este verano. Mentalmente queremos viajar y explorar nuevos lugares, irnos lejos, ver mundo, sentirnos de nuevo viajeros y exploradores de territorios lejanos que no conocemos y en los que nunca hemos profundizado. Por ello lo que tenemos que hacer ahora, con tiempo, es mentalizarnos y prepararnos.

Por eso hemos preparado una selección de ideas y consejos con los que queremos echaros una mano y colocaros en el camino adecuado para la preparación. Aunque dentro de no mucho tiempo recuperaremos la normalidad de una forma notable, habrá ciertos nuevos hábitos que tendremos que adoptar para no encontrarnos con problemas mientras viajamos.

Porque una cosa está clara: las medidas preventivas ante posibles expansiones de la COVID-19 se van a aplicar en todo el mundo y será algo generalizado protegerse y proteger a los demás. No por ir a otro país tenemos que pensar en liberarnos de nuestras precauciones y responsabilidades. Sobre todo tenemos que tener cuidado en no despertar la ira o enfado de los ciudadanos de los países que visitamos, a los que seguro que no les haría ninguna gracia que caminásemos por sus calles sin, por ejemplo, usar la mascarilla correspondiente.

Antes de los viajes

Hay una serie de recomendaciones que vamos a tener en cuenta antes de salir de viaje, en el proceso de preparación del mismo. Esto nos evitará muchos problemas y nos preparará mejor para que la experiencia vacacional sea más satisfactoria.

1.Evita las colas

Nos tenemos que asegurar de evitar las colas por todos los medios posibles en cualquier tipo de situación y contexto. Todo lo que podamos hacer por adelantado para evitar colas será muy deseable. Una de las cosas que podemos hacer será el embarque del aeropuerto para los vuelos. Esto nos ahorrará una cola que puede exponernos a muchos riesgos, ya que sabemos perfectamente cómo los aeropuertos aglutinan a una gran cantidad de personas procedentes de los más variados destinos. Lo mismo deberíamos hacer en otros aspectos en los que se permita el check-in online, siendo algo que es válido incluso en hoteles y algunos alojamientos en los que podemos ahorrar mucho tiempo si hacemos los procesos online.

Por supuesto, recomendamos cualquier tipo de adquisición de entradas, billetes y otro tipo de accesos por adelantado y a través de Internet. Si tenemos intención de ir a un parque temático, por ejemplo, es preferible que hagamos la compra de las entradas por adelantado de manera que no haremos cola en la puerta del lugar. Esto nos evitará muchas molestias y sobre todo nos dejará más tranquilos si tememos que en las colas de los parques temáticos no se vayan a guardar las distancias.

2.Asegúrate del estado del país al que queremos viajar

Esto debería ser, absolutamente, lo primero. No todos los países van a salir de la desescalada de la misma manera y en algunos casos el periodo de recuperación posiblemente va a ser más largo de lo que podamos imaginar. Podríamos encontrarnos con que la nación a la que queremos ir todavía no ha abierto las fronteras para visitantes del extranjero, o en especial para los viajeros procedentes de España. O es posible que haya restricciones, procesos de cuarentena obligatorios u otro tipo de procedimientos. Incluso se podría dar la casualidad de que hay condiciones de desembarco en los aeropuertos u otros aspectos a tener en cuenta.

3.Desgraciadamente la COVID-19 no es lo único que preocupa

De momento no existe vacuna para la enfermedad de este coronavirus, pero no por ello nos tenemos que olvidar de las muchas otras enfermedades que existen en el mundo entero. Como viajeros estamos habituados a pasar por el habitual proceso de vacunas para lugares del planeta en los que existen riesgos. Esto va a ser algo que tendremos que seguir haciendo de una manera obligatoria. No conviene arriesgarse a contraer ningún tipo de enfermedad, no solo porque nos puedan dar serios problemas, sino también porque debilitarían nuestro cuerpo y eso nos haría más susceptibles a tener un mal encontronazo con la COVID-19.

4.¿Qué circunstancias tiene el turismo en el país?

O dicho de otra manera: ¿vamos a poder hacer turismo en condiciones o estaremos limitados por una serie de imposiciones muy críticas? Antes hablábamos de saber si hay algún tipo de procedimiento que haya que cumplir en las fronteras, como estar unos días en un proceso de cuarentena. Pero ahora a lo que nos referimos es a las limitaciones que puede haber dentro del país, como la posibilidad de que los museos estén cerrados, que determinados monumentos no estén abiertos o que tampoco podamos ir a restaurantes debido a que solo hacen servicio de comida para llevar.

Este tipo de factores podrían derivar en que nuestra experiencia en el país que visitemos reduzca en buena medida el volumen de satisfacción del que disfrutaremos. Quizá, si pensábamos viajar a un lugar que aún tiene muchas limitaciones, debamos pensar en una alternativa y dejar ese viaje para un futuro, como las siguientes vacaciones.

Mientras exploramos nuestro destino

1. Respetar siempre el distanciamiento social

Esta es una de las medidas que siempre debemos recordar. Se acabaron los tiempos en los que nos agolpábamos con cientos de personas en habitaciones de tamaño reducido para mirar por la ventana de un castillo, deleitarnos con el arte de un cuadro o escuchar a un guía contarnos la historia del lugar que estábamos visitando. Todo eso pasó a mejor vida, al menos durante un tiempo prudencial y posiblemente durante más de lo que os podáis imaginar. Ahora tenemos que asegurarnos de que dejamos al menos 2 metros de distancia entre las demás personas y que nuestra unidad familiar se encuentra en todo momento como una piña para evitar que aumente el margen de riesgo.

Si en algún momento creemos que estamos exponiéndonos a un posible caso de contagio a la vista de la falta de espacio social, será mejor que actuemos cuanto antes y que nosotros mismos pongamos espacio para que podamos estar seguros. Esto es aplicable al momento en el cual aterrizamos y nos movemos por el aeropuerto, a las colas para subir al avión, en el transporte público y en cualquier otro tipo de lugar, desde museos hasta tiendas o restaurantes.

2. Usar más la bicicleta

Los gobiernos están recomendando que todos los ciudadanos de sus respectivos países abandonen temporalmente al menos el uso del transporte público para optar por la bicicleta. Desde siempre este método de transporte ha sido más ecológico, saludable y recomendable por muchos motivos. Los carriles bici ayudan a que las podamos usar con facilidad y sin riesgo, mientras que es cierto que cada vez vemos más personas montándolas. Esta es una buena señal, ya que nos lleva hacia un futuro en el cual estaremos colaborando para que el medio ambiente reciba un poco de apoyo y que reduzcamos la carga en el medio ambiente.

Lo que están haciendo los gobiernos es promover medidas para que haya más empresas que proporcionen servicios de alquiler de bicicletas eléctricas en las calles. Lo positivo de estos servicios es que son de fácil acceso y proporcionan a los viajeros que puedan usar una de ellas casi al instante. De esta forma solo necesitaremos nuestro sistema de mapas en el móvil para saber qué camino tomar una vez nos montemos en la bicicleta. Ahorraremos mucho dinero en transporte público, nos podremos mover con facilidad y no tendremos que compartir espacio con otras personas, reduciendo así drásticamente las posibilidades de que suframos una infección.

3. Apartarnos de los demás

Pero en el caso en el que tengamos que montarnos en un tren, metro o autobús, lo que primará será la precaución ante todo. Por eso llevaremos el distanciamiento social del que hablábamos antes a un nivel extremo, uno en el cual parecerá que nos queremos alejar de todas las personas. Lo que en principio puede parecer algo irrespetuoso, al final se terminará convirtiendo en lo que necesitamos hacer y en lo que nos cuerpo nos empujará a hacer en todo momento. Pero esto no nos ocurrirá solo a nosotros, sino que será algo natural. Todos sospecharemos de los demás como si temiéramos que nos pasara algo. E indudablemente lo que tememos es lo que todos tenemos en mente: el virus. Así que durante un tiempo será un comportamiento extraño, pero normal.

4. Limpieza radical antes de comer

Por la calle vamos con la mascarilla puesta en todo momento, eso lo sabemos, pero si en algún momento queremos comer o beber algo, tendremos que bajarla. En ese momento tendrá que llevarse a cabo un exhaustivo proceso de limpieza que evitará que suframos cualquier tipo de infección o de contagio del virus. Será recomendable que nos lavemos las manos si tenemos la oportunidad y que además usemos algún gel desinfectante o alcohol que nos permita dejar las manos perfectas para que toquemos la comida. Y si tenemos la posibilidad de no tocar la comida será mucho mejor.

Asegurémonos de que todas las personas que estén con nosotros también hagan lo mismo, sobre todo los niños a la vista de que es frecuente que se olviden de estas medidas de precaución. Cuando hayamos terminado de comer recomendamos lavarnos las manos de nuevo, higienizarlas y volvernos a poner la mascarilla evitando todo contacto con los ojos, la nariz y la boca.

5. Evitar pomos de las puertas, manillas y otros elementos de contacto

Es posible que la COVID-19 nos haga a todos un poco más maniáticos. Y si no teníamos ninguna manía previamente existen muchas posibilidades de que ahora estrenemos una. Porque para asegurar el máximo volumen de seguridad es recomendable que dejemos de tocar manillas, pomos y otros elementos similares que en ocasiones son inevitables. Hay muchos transportes públicos donde ahora son los conductores los que abren las puertas e incluso en los taxis de multitud de países, como Japón, las puertas se abren y se cierran de forma automática cuando el conductor pulsa un botón.

También hay hoteles en los que podemos necesitar tocar la puerta, pero donde podríamos dejar de hacerlo si optásemos, por ejemplo, por la puerta giratoria. La cuestión es evitar focos de contagio y objetos en los que se puedan haber quedado impregnadas gotas infectadas con el coronavirus. Si tenemos que tocar las manillas o algún otro elemento similar, lo que recomendamos es llevar un pañuelo que podamos usar como protector y después lavarlo a diario. Como el pañuelo es pequeño podemos lavarlo cómodamente en el baño de la habitación del hotel.

6. Desinfección de las habitaciones de hotel

No es que nos guste ponernos a limpiar cuando nos vamos de vacaciones, pero en la nueva normalidad del coronavirus vamos a tener que hacerlo. O al menos es recomendable que lo hagamos. Es conveniente que viajemos con desinfectante y alcohol que podamos pulverizar en el espacio de nuestra habitación. Se trata de un proceso de limpieza muy rápido y sencillo que no nos tiene que traumatizar. No os pedimos que limpiéis la habitación de una manera extrema, pero sí que le deis un repaso con el alcohol y que la dejéis desinfectada. Aunque los hoteles tienen sus propios procesos de limpieza, siempre es recomendable hacer un poquito más.

7. Visitar monumentos exteriores y de grandes espacios

Otra tendencia que vamos a adoptar es la visita de rutas turísticas que sean más abiertas y lugares exteriores en los que podamos estar al aire libre. Incluso si nos vamos de visita a un castillo buscaremos más las partes del mismo de los patios que las habitaciones cerradas y estrechas donde normalmente se reúnen muchos visitantes en largas filas. Esto es importante para que reduzcamos nuestras opciones de terminar sufriendo un contagio y no será siempre así, puesto que con el paso de los años se irá retomando la normalidad. Pero de momento, si tenemos que elegir entre dos destinos turísticos y uno de ellos es exterior y amplio, seguramente nos quedaremos con esa opción y no con la otra por mucho que resulte un poco más atractiva.

8. Recibiremos incentivos

De esto es algo de lo que os vamos a hablar en otro artículo, pero queríamos mencionar una de las circunstancias que se están dando en todo tipo de países: los incentivos turísticos. Los gobiernos están buscando la manera de conseguir que los turistas vuelvan a sus calles y lo que se les ha ocurrido es crear incentivos suficientes que puedan atraer a los visitantes. Incentivos que pueden ser, por ejemplo, noches de hotel gratis a cambio de que paguemos una determinada cantidad de días de estancia. De esta forma los países garantizan que tendrán a los viajeros durante un periodo específico en el que estarán contribuyendo al desarrollo económico de la región.

9. Más hoteles y menos albergues

Evitar las aglomeraciones es fundamental para que no nos expongamos a riesgos y en este aspecto lo que también tenemos que hacer es evitar ciertas ofertas de alojamiento. Aunque en el pasado quizá hayamos probado los albergues como manera de alojarnos a buen precio, sin importarnos estar en grandes habitaciones compartidas con otras personas porque solo nos interesa dormir barato, ahora mismo es una medida que está totalmente desaconsejada. Así que vamos a ver cómo cada vez más viajeros, incluso mochileros, optan por dejar de lado esta propuesta y se pasan a los hoteles de toda la vida o, en su defecto, a los famosos hoteles cápsula que después de ser fundamentales en Japón han comenzado a llegar a otros países.

10. Más pagos con el móvil

Antes el efectivo ya se había comenzado a convertir en un método de pago cada vez menos usado, sobre todo en los países más avanzados, pero ahora con la situación post-coronavirus todavía es algo que tiene más sentido. En algunos países hay personas que incluso lavan y desinfectan los billetes y monedas, por lo que podéis ver que se trata de algo que crea mucha preocupación. La mejor manera de reducir este riesgo es pagando directamente con el teléfono móvil y que así no tengamos que tocar a nadie ni pasar nuestra tarjeta por ninguna superficie física. Normalmente para pagar con el teléfono solo necesitamos leer el código QR con la cámara y eso produce el cargo en nuestra cuenta.

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