15 actividades para el viajero aventurero

Si os gusta el turismo de aventura os recomendamos una serie de actividades que deberíais probar al menos una vez en la vida.

viajero aventurero

Sabemos que sois grandes aventureros, de esos que podrían grabar sus viajes en vídeos y forrarse subiendo los vídeos a YouTube (os animamos a que lo hagáis y a que nos mandéis los enlaces, ¡vamos!). No obstante, nadie nace sabiendo y es muy probable que después de realizar un par de viajes arriesgados os hayáis quedado sin ideas sobre qué hacer en vuestras aventuras. Por eso compartimos con vosotros este artículo con 10 actividades que os recomendamos si de verdad queréis poner a prueba vuestros nervios de acero. No os damos lugares exactos donde practicarlas, pero por lo general son actividades que podréis disfrutar en multitud de lugares. Así que muy atentos a la lista que os recomendamos ir tachando cada vez que cumpláis una de las actividades.

1. Puenting

Dicen los aventureros expertos que si no eres capaz de hacer puenting es mejor que te olvides de ser como ellos. No es nada que afirmen con mala baba o con malas vibraciones, sino que se trata de un consejo sincero con mucho sentido. El puenting consiste en dejarse caer desde un lugar de gran altura sujetos por un sistema de cuerda que nos garantiza la supervivencia. Alrededor del mundo hay montones de lugares donde podéis practicarlo. Nosotros mismos hemos publicado alguna que otra lista con nuestras recomendaciones. Si queréis comenzar por una altura reducida y luego ir aumentando el riesgo, no es una mala idea. Pero lo que os recomendamos es que seáis capaces de hacer puenting con los ojos abiertos. Al menos hasta que lleguéis a ese nivel no deberíais dejarlo, porque será entonces cuando lo comencéis a vivir de verdad.

2. Portaledging

Si alguien conoce su traducción al castellano, somos todo oídos. Esta actividad se ha puesto de moda hace tiempo y nos tenemos que quitar el sombrero con ella. ¿En qué consiste? En dormir con una cama improvisada que ponemos en la cara de una montaña. No es que vayamos a hacerlo por gusto, sino que es algo que nos toca hacer si lo que estamos planeando es una larga escalada de una sola cara. En el pasado se usaban hamacas, pero ahora este sistema es mucho más eficiente. Eso sí, si sois de los que os movéis durante la noche, os recomendamos tener cuidado, no vaya a ser que os caigáis.

3. Perseguir tormentas

¿Habéis visto el clásico cinematográfico Twister? Si no lo habéis visto, os lo recomendamos, si lo habéis visto, ya sabéis de qué va este apartado. Lo de perseguir tormentas es una profesión para muchas personas, pero también es algo que capta el interés de los aventureros. Suele haber lugares específicos donde disfrutar de esta actividad y recomendamos llevar siempre un dispositivo con el cual poder hacer grabaciones. Los resultados serán simplemente espectaculares. La persecución de tormentas implica acercarse a ellas de forma peligrosa, pero salir de ahí como alma que lleva el diablo antes de volar por los aires.

4. Skydiving

Este es otro de los deportes de riesgo que resultan fundamentales y al cual no deberíais tener ningún tipo de miedo. Lo ideal es practicarlo en algún lugar del mundo que nos proporcione unas vistas estupendas en el cual podamos perder de forma definitiva nuestro miedo a volar. Recomendamos practicarlo en compañía de alguien que tenga cierta experiencia, puesto que seguro que nos abre la mente a una forma más divertida de disfrutar el momento.

5. Nadar con tiburones

Hay personas que tienen mucho respeto a la idea de meterse en una jaula y adentrarse en un espacio rodeados de tiburones. ¿Pero sabéis qué es lo que os decimos? Que no es tan arriesgado. Hay personas que nadan sin jaula, a pelo, y no sufren ningún tipo de accidente. Todo depende del ambiente y de saber elegir cuándo y dónde hacerlo. Los tiburones se han ganado una imagen muy mala debido al cine, pero hay experiencias mucho más peligrosas en compañía de otros seres vivos.

6. Salto base

No es lo mismo que el skydiving, pero sí es cierto que después de probar una de las dos experiencias la otra resultará mucho más factible. En este caso lo mejor es elegir un edificio muy alto que nos proporcione un mayor margen de maniobrabilidad. A veces pensamos que un edificio de mayor altura es peor para el salto base. Pero pensemos que cualquier altura en el salto base nos podría dejar muy chafados en el suelo si algo saliera mal. Así que con ese contexto, ¿no es mejor que la altura sea mayor para que disfrutemos más del momento? Puestos a pedir, cuanta más altura mejor. Y unos botes de humo en los pies pueden dar un resultado muy artístico.

7. Rickshaw Run

No teníamos ni idea de la existencia de esta actividad, pero nos ha alucinado bastante conocerla buscando ideas en la red. Es algo así como una carrera en la que tenemos una bicitaxi como medio de transporte con el cual recorrer dos puntos determinados. La distancia es generosa, puesto que se nos dan dos semanas para llegar a la meta y el problema es que el vehículo no suele tener una resistencia demasiado elevada, así que las cosas se complican.

8. Gumball 3000

Otra carrera, en este caso una más elitista y con glamour. En el desafío Gumball 3000 se recorren kilómetros y kilómetros de carretera, en total unos 5000. Es uno de los eventos de competición automovilística más peligrosos del mundo y polémicos, algo que muchos comparan con la serie de animación Los Autos Locos. En la prueba se puede participar pagando cifras astronómicas de dinero que pueden pasar los 30 mil euros con facilidad. Es algo que separa la competición del gran público, pero que la acerca a estrellas del mundo del cine. Intérpretes como Adrien Brody o Paul Walker han participado en algunas de sus ediciones e incluso han sido detenidos por ello.

9. Kayak

Cuando hablamos de kayak en este listado nos referimos al kayak intenso, por supuesto. El clásico en el que tenemos un monitor que se ocupa de que no nos vayamos al agua no tiene mucho interés. El kayak más intenso es aquel que se practica en las zonas de rápidos más fuertes, donde el riesgo es superior, requiriendo que tengamos práctica para no sufrir problemas. En comparación de otras de las actividades que mencionamos puede parecer algo inocuo, pero recomendamos practicar mucho antes de ponernos a practicarlo.

10. Exploración de lugares abandonados

Otra de las cosas de las que os hemos hablado en reportajes anteriores. Lo de la exploración de sitios que han quedado olvidados del mundo es algo que nos encanta, nos pone mucho. Los niveles de riesgo de las exploraciones son variables tal y como podéis imaginar. Si queréis el máximo riesgo una de las recomendaciones claras es Chernóbil, pero a lo largo del mundo también hay otros lugares igualmente interesantes. Cuanto menos hayan sido visitados por otros exploradores, mejor que mejor, y si pueden ser sitios que tengan algo de vigilancia, seguro que notáis la adrenalina crecer deforma notable.

11. Escalada

La escalada nos suena a algo natural, normal, que practican muchas de las personas a las que conocemos. Pero el riesgo que se produce en cada una de las aventuras de escalada es muy alto. Cuando vemos esas fotos de escaladores que están colgando de una roca y dan un salto para llegar a la siguiente roca, el pecho nos vibra con gran miedo. Hay distintas formas de escalar e incluso una de ellas implica hacerlo totalmente a pelo sin ningún tipo de ayuda. Si esto lo hacemos sobre el agua hay ciertas posibilidades de sobrevivir, pero si no… la muerte es posible.

12. Navegar en solitario

El mar es la última frontera, no el espacio. Todavía hay mucho que descubrir en él y una forma impactante de hacerlo es en solitario. Si tenéis narices os recomendamos que alquiléis algún tipo de embarcación y que os marchéis vosotros solos, sin la ayuda de nadie. Dicen que una de las mejores formas de conocerse a uno mismo y de conectar con el “yo” perdido es navegando, dejándose llevar por el mar y viviendo una experiencia en solitario rodeados de agua. Nosotros probarlo no lo hemos probado, pero nos parece una propuesta que no deberíais dejar pasar.

13. Volcano Boarding

Esto es lo más. Normalmente los volcanes suele ser algo que queremos ver solo de lejos, muy de lejos. Pero la gente los ha convertido en un lugar donde practicar una actividad de riesgo. Se trata de la idea de deslizarnos por el volcán, bajando desde la parte superior hasta el suelo con una tabla que nos proteja el trasero de tocar la superficie, que no está precisamente fría. Hay pocos lugares donde se practique, pero hay quien dice que es algo que no puede dejarse pasar.

14. Escalar puentes

El bridge climbing también se ha puesto de moda. Y hay que reconocer que es una actividad bastante peculiar. Las personas, cansadas de escalar montañas, han decidido ahora que es el momento de escalar puentes. No es algo de lo que hablen muchas guías de viajes, pero se trata de una actividad que existe y para la cual, como de costumbre, se recomienda no tener vértigo.

15. Búsqueda de tesoros hundidos

Terminamos volviéndonos al mar, porque sabemos que estáis encantados con las propuestas que os hacemos relacionadas con el agua. Recomendamos dominar el sistema de buceo y ser apasionados de vivir bajo el agua. Esta actividad implica viajar a lugares remotos para buscar tesoros que todavía están escondidos en el agua. No es que os vayáis a hacer ricos en dos días, pero seguro que encontráis alguna cosa que podáis guardar como recuerdo de haber participado en este tipo de actividad.

Foto: aventurero vía Shutterstock

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