Una voz desconocida te alerta en la noche: “Terremoto, terremoto”

Japón tiene un sistema muy sólido que se ocupa de avisar a los residentes de que un terremoto está a punto de ocurrir.

Los periódicos japoneses informan de ello: en los últimos días se está produciendo una gran cantidad de terremotos. El lunes por la noche hubo uno de ellos y en el móvil recibí una notificación avisando de lo que estaba pasando (podéis verla acompañando la noticia). Pero el suelo no se movió tanto como se podría imaginar. Me dicen los japoneses que “si los objetos no se caen de las estanterías no tienes de qué preocuparte”.

Me agarro a ese truco. Mientras el suelo se mueve me tranquilizo y me quedo donde me encuentro, porque no parece que la situación merezca salir al exterior o ponerse a salvo. La mayor parte de la gente ni se ha despertado. Todo está bien. Es de noche, así que lo mejor es no hacer ruido.

La noche siguiente, la del martes, hace solo unas horas, el aviso vuelve a llegar, pero más de madrugada. Las pantallas de los móviles de todo Tokio se iluminan y en especial de la zona en la que me encuentro, Chiba. Pero algo nuevo ocurre. Uno o dos segundos después de que se ilumine la pantalla y aunque el teléfono se encuentre en silencio, comienza a sonar una voz desconocida: “terremoto, terremoto, es un terremoto”.

La voz es robótica y habla en español. Por supuesto, resulta terrorífica. Es la primera vez que la escucho y me pone en alerta de una manera extraña, entre el pánico, el miedo y la preparación para lo peor. En lo primero en lo que pienso escuchando la voz es en una película de ciencia ficción de serie B en la que han utilizado un modulador de baja calidad para grabar el sonido robótico. Tengo que reconocer que por ser la primera vez que oigo la voz me sorprende tanto que me paraliza en cierta manera. Al fin y al cabo, estando en Japón nadie espera que una voz que habla en español comience a avisarte en tu teléfono de que se va a producir un terremoto.

Segundos después comienza el movimiento del suelo. La intensidad se nota más. El terremoto ha pasado de los 5 puntos de magnitud y la distancia que me separa del epicentro es solo de kilómetros. Durante el efecto del mismo intento mantener la calma, ya que al fin y al cabo es lo que recomiendan las autoridades: mantén la calma. Me fijo en las estanterías: los objetos decorativos (que dicho de esa manera suena muy elegante, pero me refiero a un muñeco de Snoopy y a un peluche) se mantienen fijos y aunque se tambalean, no se caen. Eso me tranquiliza, no hay que preocuparse.

Hoy es el tercer día consecutivo y es posible que también nos vayamos a encontrar con un terremoto. La clave se encuentra en estar preparados. Los dos terremotos ocurrieron más o menos en la misma franja horaria, cuando los japoneses ya están durmiendo, pero el momento en el que un periodista español no puede evitar estar escribiendo en su ordenador aprovechando el buen clima nocturno, el silencio de la noche y las buenas vibraciones del momento. La familia me pregunta si tengo miedo, si estoy preocupado, porque después de casi un año en Japón son los primeros terremotos que vivo de una intensidad y consecución notables. En realidad no tengo miedo. Estaría preocupado si no tuviera algún tipo de sistema de advertencia que me avisara de lo que está por venir. Aplaudo el sistema japonés que se ocupa de avisar de los terremotos y lo cierto es que me quedo maravillado con él.

Hay aplicaciones para el móvil que te avisan de los terremotos y que te proporcionan información adicional. Las puedes instalar y tenerlas como soporte o definirlas como sistema de avisos principal en tu teléfono. Me han hablado de ello e incluso he descargado una recientemente que investigaré para comprobar si me gusta cómo me avisa. Pero la notificación que recibo en el teléfono cuando se produce un terremoto y este nuevo aviso con voz en español llegan de una manera totalmente automática sin que haya decidido descargar ninguna app para ello. El gobierno tiene constancia de mi presencia en el país, de que tengo un teléfono activo en la zona en la que resido y de mi idioma, posiblemente vinculado a mi móvil o a mi tarjeta de residencia que se encuentra vinculada con mi número de teléfono. Y a partir de ahí el gobierno se ocupe de que me encuentre seguro y que sepa cuándo tengo que estar alerta.

Sí es cierto que las notificaciones, tal y como el texto que podéis ver en la imagen, son un poco alarmantes y drásticas, pero es difícil calcular los niveles de intensidad por adelantado, por lo que lo que hacen es avisarte para que estés alerta en cualquier tipo de caso, tanto si luego el terremoto es intenso como si no. Ante esto lo único que puedo decir es: gracias Japón, me siento seguro.

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