Monte Pilatus y el cremallera más empinado del mundo

El tren de cremallera que asciende al monte suizo de Pilatus, a tocar de Lucerna, alcanza en algunos tramos una inclinación de 48º. Toda una aventura con impresionantes vistas y mil alicientes en la cima y para el descenso.

Ya en su día hablamos de Lucerna, una encantadora localidad suiza que también es uno de los destinos más preciados del país, incluso por sus propios habitantes. Bañada por un lago, con un rico casco histórico, y con el puente medieval más antiguo de Europa, lo tiene todo para convertirse en un enclave vacacional de lo más romántico. Un lugar que ofrece un paisaje distinto en cada época del año, pero que siempre resulta encantador.

También dijimos que Lucerna está flanqueada por los Alpes, y que los montes Rigi y Pilatus son sus dos cumbres más emblemáticas. A ambos se puede acceder en cremallera y funicular, y mientras el primero presume de tener el ferrocarril de cremallera más antiguo de Europa, el segundo presume de haber salvado la cuesta más empinada para un transporte de estas características. Todo gracias a la mejor ingeniería.

Así que aunque ambas excursiones (Rigi y Pilatus) son muy asequibles en unas vacaciones en Lucerna, nosotros nos quedaremos con el segundo de estos montes. De aspecto tan imponente como su nombre indica, el Pilatus es una montaña escarpada que alcanza los 2.132 metros de altura.

Su cumbre rocosa y carente de vegetación nos recuerda lo que nos espera de camino a la cima. Ni más ni menos que un paisaje cambiante que va de lo frondoso a lo inexistente, pasando por diversos túneles y grados de inclinación, y con unas maravillosas vistas al paisaje.

Como ya hemos avanzado, el tren de cremallera más empinado del mundo es la mejor manera de ascender a la cima. O al menos, la más impresionante y cómoda. Durante su recorrido alcanza una inclinación de 48º, motivo por el cual en su día se planteó si no sería más adecuada la construcción de un funicular.

Sin embargo, y con el ansia de competir con el Rigi, a los impulsores del proyecto se les metió entre ceja y ceja la idea del cremallera. Y así idearon un sistema de dos cremalleras en una único y revolucionario, preparado para salvar las dificultades del terreno.

Décadas más tarde el cremallera sigue partiendo sin descanso de la estación de Alpnachstad, a pocos kilómetros de Lucerna. Se puede llegar a ella desde el núcleo urbano ya sea en tren o en barco, aunque la segunda opción es más agradecida para contemplar el entorno. Una vez allí solo queda tomar el cremallera y ascender a la cima.

En la cima del Pilatus encontramos dos hoteles. Uno de ellos, el emblemático Pilatus-Kulm, data de 1890. También siete restaurantes, varios miradores, rutas de senderismo y un parque de diversiones con un simpático tobogán.

Después de una provechosa jornada, la mejor manera de descender es el teleférico que nos lleva hasta la estación de Kriens. Si nos apetece, allí también podemos tomar el histórico funicular de Kriens, inaugurado a principios del siglo XX.

Y así, con un poco de cada transporte, mucho paisaje y mucha naturaleza, habremos pasado un día único en los alrededores de uno de los municipios más bellos de Suiza. ¿Qué os parece la idea?

Foto: Alain GAVILLET.

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