La playa más ecológica que puedes imaginar

La playa que se ha instalado en el National Building Museum de Estados Unidos sorprende por ser muy ecológica.

National Building Museum

De lo que hablamos hoy es una playa, pero una muy especial, porque no tiene agua. Quizá hayamos jugado un poco con el titular, aunque la ocasión lo merecía. Esta iniciativa, que recibe el nombre de “la Playa” (en inglés the Beach), se ha instalado en el National Building Museum de Washington, en territorio norteamericano.

Su particularidad, y el motivo por el cual es la playa más ecológica, se encuentra en que todo el agua está representada por bolitas de plástico reciclado. Como ya han podido descubrir los visitantes y curiosos que se han dado “un baño” en esta playa, las bolas en cuestión son translúcidas, lo que ayuda a dar la sensación de que nos estamos moviendo a través del agua. La idea ha contado con una enorme cantidad de bolitas, y aunque no se ha establecido una cifra exacta, se menciona que es posible que haya alrededor de un millón de ellas.

Cuando entramos en la playa tenemos la sensación de estar realmente en el ambiente veraniego habitual en la costa. Se han instalado incluso hamacas que forman parte del blanco decorado, que ocupa la parte central del museo como curiosidad para el verano.

Aunque este tipo de iniciativas no suelen durar mucho tiempo instaladas, porque son casos en los que los museos tratan de aprovechar su espacio para dar salida a la inquietud de artistas con ideas interesantes, en este caso tendremos hasta el 7 de septiembre para visitarlo. Si nos gusta, se lo podemos agradecer al equipo de la empresa Snarkitecture, que se especializa en llevar más allá los límites de la arquitectura con ideas diferentes a todo lo que podamos imaginar.

Este museo en especial ya es un habitual de, cada año, realizar un proyecto que sorprenda a los visitantes. Eso sí, tengamos en cuenta que la entrada no es gratuita, aunque el acceso a la playa se incluye en el precio general del museo. Esto significa que tendremos que afrontar un pago de 16 dólares o de 13 dólares si somos menores. No es precisamente un coste demasiado elevado sabiendo que vamos a tener, a cambio, una experiencia en la playa más ecológica que podamos imaginar.

Está por ver si Snarkitecture se lleva luego la idea a otros museos, aunque conociendo la inquietud artística de sus responsables, lo más probable es que opten por crear otra idea y que dejen esta como un recuerdo de uno de sus trabajos más originales.

Vía: National Building Museum

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