El peligroso sendero de Hua- Shan en China

Hua-Shan es una de las cinco montañas sagradas del Taoísmo, y en consecuencia, un popular lugar de peregrinaje en China. Coronada por un templo, su ascenso está considerado uno de los senderos más peligrosos del mundo.

Tramo del sendero

La montaña de Hua-Shan crece a los pies del municipio homónimo, en la provincia china de Shaanxi y a unos 120 km de su capital, Xi’an. Más allá de su belleza paisajística, es una de las cinco montañas sagradas del Taoísmo, por lo que es un lugar de peregrinaje muy frecuentado por los creyentes. De naturaleza escarpada, se ha adaptado su acceso para permitir la llegada de visitantes al templo de la cima. Sin embargo, el camino no es fácil. Y ya no solo porque la montaña no lo ponga fácil, sino porque la ruta deja bastante que desear.

Escalones esculpidos en rocas casi verticales, pasos de apenas 30cm construidos con estrechos tablones sujetos con grapas metálicas, pequeñas barras de acero comprimidas entre rocas… Los accesos a la cima de Hua-Shan no solo son complicados, sino que se cobran un centenar de vidas cada año. Una proporción que parece elevada, pero que no lo es tanto si tenemos en cuenta que la ruta en los meses de bonanza es casi tan bulliciosa como la Gran Vía madrileña en hora punta.

El ascenso requiere unas 10 horas de camino, y algunos deciden realizarlo de noche para poder contemplar el amanecer en la cima. Otros dedican más de un día a la gesta y descansan a mitad de camino. Para acceder a algunos puntos es obligatorio el uso de arneses, pero existen vías alternativas que no lo requieren. Sin embargo, estas vías tampoco son aptas para cardíacos.

Entre los puntos de arnés obligado se encuentra el tramo conocido como Changong Zhandao, de casi 4 metros de largo y unos 30 centímetros de ancho. Se trata de un cruce por el lateral de un acantilado, cuyos tablones de base lucen maderas de distinta antigüedad. Algo que hace pensar que alguno que otro ha vencido alguna vez. También son impactantes los tramos del Dragón Negro, esculpido en una larga arista de escasos centímetros de anchura, o la Garganta de los Cien Escalones, que asciende una pendiente de 90º.

Aunque el camino es costoso, la recompensa es grande. En la cima nos espera un templo con el que no pudo ni la Revolución Cultural, pues sus impulsores no fueron capaces de destruir una obra de tan difícil acceso y a semejante altura. Desde su mirador se pueden contemplar las otras cuatro montañas sagradas, que tomando cierta perspectiva parecen dibujar una flor.

El sendero de Hua-Shan es una fascinante excursión turística, pero solo apta para los más aventureros. Sin embargo, resulta impactante la cantidad de chinos de distintas edades que lo ascienden, a veces sin preparación ni protección alguna. movidos por la curiosidad y la fe. Toda una experiencia.

Por cierto, quienes no se atrevan a vivir semejante altura, pueden ascender hasta la cima este en teleférico. Las vistas siguen siendo dignas de un ataque de vértigo, pero al menos no cansan ni requieren de largas horas de caminata.

Foto: kenner116.

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