Juegos Olímpicos de 2020, la esperanza del mundo en manos de Japón

Tokio se sigue preparando para la que será una de las celebraciones deportivas más importantes de las últimas décadas por todo lo que suponen para el mundo.

A Japón la responsabilidad no le pesa. Es un país que siempre ha demostrado liderazgo y capacidad de autosuperación. Cuando otras naciones se echan atrás ante cierto volumen de riesgo, lo que hace Japón es apretar los dientes, mirar al infinito y plantearse que solo hay una posibilidad de que las cosas terminen para ellos: saliendo victoriosos.

Antes de que Japón participase en sus primeros Juegos Olímpicos, algo que ocurrió en 1912, en la cita de Suecia, el país ni siquiera se planteaba tomar parte en una competición como esta. La creencia generalizada del gobierno japonés consistía en que si Japón (Nihon en la época, tal y como se representó en la bandera en el desfile inaugural) participaba en los Juegos, era para ganar. Para ellos se consideraba algo irrespetuoso y directamente inviable el participar para ser derrotados.

Esto llevó a que antes de 1912, quienes tenían interés en que Japón debutara en los Juegos, lo pasaran realmente mal para convencer a los demás políticos y miembros de los comités implicados. El país no entendía el dicho de “lo importante es participar” y posiblemente aún no lo entienda. Porque Japón juega para ganar. En 1912, no obstante, sus dos únicos atletas olímpicos no tuvieron ninguna medalla, aunque la cita no estuvo falta de cierto suceso épico con el que hizo historia.

Japón es el país ideal para liderar el contraataque de la humanidad

Kanakuri Shizō, el padre de la maratón japonesa, fue uno de estos dos participantes. Acudía junto a Mishima Yahiko, respetado atleta que participó en las pruebas de 100, 200 y 400 metros lisos. Mishima hizo un papel más que sólido obteniendo una quinta plaza teniendo en cuenta que era el debut de Japón, pero Kanakuri abandonó la maratón a medio camino y vivió una aventura de lo más divertida. Aparentemente, por el cansancio que acumulaba se paró a descansar un poco, se quedó dormido, se perdió y cuando la prueba ya había terminado, el atleta se marchó a su país de vuelta.

El comité olímpico de Suecia pensaba que Kanakuri “seguía perdido” y 54 años después descubrieron que, en realidad, vivía tranquilamente en su Japón natal. Se pusieron en contacto con él para que, por favor, terminase la maratón. Y así lo hizo, acabándola con un récord de tiempo de 54 años, 8 meses, 6 días y 8:32:20.3 horas. Por supuesto, es poco probable que nadie “supere” una marca como esta. Pero Kanakuri acabó la maratón, por mucha vergüenza que pudiera sentir cinco décadas después.

Lo que queríamos explicar es que Japón es un país que pone toda la carne en el asador y al cual no le importa ensuciarse las manos si es para conseguir un objetivo. Cuando se trata de metas globales en las que su sociedad tiene que trabajar y esforzarse a fuego, ellos lo hacen sin preocuparse por las consecuencias. Por eso, podemos asegurar que no creemos que haya nadie mejor que Japón para organizar los Juegos Olímpicos durante-después de la pandemia.

A nosotros nos parece la esperanza del mundo. La chispa que necesita la sociedad después de uno de los momentos más terroríficos que ha vivido la humanidad en la era moderna. ¿Qué país estaría dispuesto a organizar unos Juegos Olímpicos teniendo en cuenta todo lo que ha ocurrido? Lo que se podría esperar es que se cancelaran y que se olvidaran. Pero Japón está haciendo lo imposible para demostrarle al mundo que se puede seguir adelante y que, por mucho virus que se haya producido, la fuerza y el espíritu de las personas son superiores y más fuertes que la infección.

Japón hace una reverencia, se disculpa por la vergüenza que puedan dar, y siguen adelante. No se esconden. Siguen, porque saben que, a fin de cuentas, al final todas las personas del planeta estamos en el mismo barco. Los carteles, el merchandising y los productos de los Juegos Olímpicos de 2020 siguen como estaban, con el logo de 2020. El mundo sabe que son los Juegos Olímpicos de 2020 y no los de 2021. Que nadie se lleve a engaño: el coronavirus no va a lograr que los juegos se pospongan sobre el papel. Siguen siendo los de 2020 aunque se haya esperado un poco para celebrarlos. La fecha es lo de menos.

Los Juegos Olímpicos de mayor seguridad

La pregunta es, ¿Cómo va a poder Japón organizar los juegos? En los últimos meses la prensa japonesa ha bombardeado las páginas con información, previsiones, ilusiones, algunas veces desde un punto de vista realista, y en otras ocasiones con cierta fantasía de por medio. En principio a nadie le debería sorprender que la respuesta que se pueda dar a la pregunta del cómo sea algo tan simple como “siendo Japón”.

Solo hay que ver que las cifras de expansión de la COVID-19 en Japón han estado bajo control en todo momento y solo han comenzado a aumentar cuando se ha empezado a decir que la vacuna estará disponible dentro de muy poco. Las mascarillas en Japón son el pan nuestro de cada día y por aquí nadie se besa, se abraza o incluso se da la mano. La reverencia es mucho más sencilla y segura en todos los casos. Eso, nos guste o no teniendo en cuenta la comparación con lo cariñosos que somos en Occidente, ha funcionado a Japón de una manera espectacular.

Pero, en cualquier caso, parece que a Japón le va a sonreír la fortuna, porque todos los indicios apuntan a que, para la celebración de los Juegos Olímpicos en julio de 2021, las vacunas del coronavirus ya estarán en circulación. Y eso significa muchas cosas, como que los atletas, más de 10.000 procedentes del resto del mundo, puedan ser vacunados para evitar cualquier tipo de infección a lo largo del desarrollo de la competición.

De momento el comité de los Juegos Olímpicos ha confirmado dos cosas en este sentido. Lo primero es que las vacunas no van a ser una prioridad para los atletas. Si hay escasez de vacunas, las primeras irán a parar a las personas que se ocupan de mantener la sociedad en activo y a salvar vidas, como las enfermeras, los doctores y otros profesionales. Lo segundo es que no se obligará a los atletas a que reciban la vacuna, aunque ya se ha confirmado que será un buen gesto si deciden ponérsela como forma de demostrar su solidaridad con los japoneses.

Lo ideal sería que todo el mundo se pusiera la vacuna, desde atletas hasta entrenadores o acompañantes, pero por motivos lógicos no puede ser algo que se imponga. Aun así, es muy probable que los atletas, temerosos de terminar contagiándose en el desarrollo del evento y que eso suponga sufrir la enfermedad y no poder competir, sean los primeros en solicitarla en cuanto sea posible.

Decisiones que todavía están en el aire

Japón continúa valorando ciertos aspectos de la organización de los Juegos Olímpicos y se espera que estas decisiones se tomen en las próximas semanas. Una de las dudas que hay sobre la mesa es si el evento permitirá que haya público en los estadios o si, por el contrario, se reducirá el aforo al mínimo para que solo los deportistas estén en las instalaciones.

Una posibilidad podría llevar a que hubiera una mejor cobertura y una retransmisión más directa y envolvente de los eventos, para que el público no echara de menos estar presente. Pero Japón no es un país donde existan bares donde ver los partidos como ocurre en España, de manera que la experiencia se tendría que limitar al hogar y salvo que se emitiera por televisión pública posiblemente sería problemático.

Además, no deja de ser complicado tomar decisiones como estas antes de acabar el año teniendo en cuenta que en poco tiempo todo podría cambiar de forma severa si las vacunas comienzan a estar disponibles. Si ahora el comité decide no aceptar público, pero en enero la vacuna ya está circulando entre los ciudadanos, tendrán que dar marcha atrás para volver a abrir los estadios. Y si apuestan a que en julio todo estará bien y al final no lo está, de nuevo tendrán que tomar una decisión que no gustará nada al público. Por ello es tan problemático tomar decisiones en estos momentos.

Unos Juegos Olímpicos que no olvidaremos

Sea como sea, se organicen de una manera o de otra, nosotros intentaremos estar ahí para verlos en vivo y disfrutar de la cobertura periodística. Nos falta saber cuál será el punto de vista que adopte la organización con la prensa, pero suponemos que se permitirá, al menos, que los corresponsales desplazados hasta Japón tengan la oportunidad de cubrir los eventos y las pruebas.

Todo el país se está preparando para la celebración, especialmente por si vienen más turistas de lo habitual para disfrutar del evento y de paso visitar el país. Cada día vemos más carteles en inglés en las estaciones de tren y metro japonesas, más indicaciones para el visitante y más servicios que dejan atrás las limitaciones y se abren para que cualquier persona, venga de donde venga, los pueda disfrutar. Esto refleja el carácter del público japonés, que da la bienvenida con los brazos abiertos a los visitantes que deciden hacer una visita a este fantástico país que cada día nos sorprende más.

Y no hay que olvidar que Tokio ha vuelto a ser elegida como mejor ciudad del mundo para vivir según la revista norteamericana Global Finance. Sin duda, otro buen motivo para tener ganas de visitar Japón en el próximo año 2021 cuando todo haya mejorado y ya no tengamos que preocuparnos tanto por la terrible pandemia que nos está llevando de cabeza y que continúa siendo una pesadilla en el mundo entero.

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