Una de indios y vaqueros en las Bardenas Reales

Hoy nos adentramos en las Bardenas Reales, un paraje natural que ha sido escenario de anuncios, vídeos musicales y películas. Ocupan 42.000 hectáreas de suelo navarrés y destacan por su peculiar relieve, producto de la erosión de las lluvias y el viento en un suelo formado por arcillas, yesos y areniscas. ¡Descúbrelas!

A veces no valoramos lo que tenemos en casa, inconscientes de que nuestro territorio también alberga algunos paisajes de lo más impresionantes. Pensamos que para ver desiertos hay que ir al Sáhara, y que para ver paisajes dignos de una tierra de cowboys hay que ir hasta Estados Unidos. En otras ocasiones ya hemos demostrado que no es así, y hoy volvemos a hacerlo al adentrarnos en las Bardenas Reales, un paraje natural que ha sido escenario de anuncios y vídeos musicales. También de películas, como las españolas Airbag y Acción Mutante o la superproducción de Hollywood El mundo nunca es suficiente, de la saga James Bond.

Castildeterra, en las Barcenas Reales

Las Bardenas Reales ocupan cerca de 42.000 hectáreas, con 45 km de largo de norte a sur y 24 km de ancho de este a oeste. Se encuentran en tierras de Navarra, bordeando Aragón y limitando con Tudela, Villafranca o Buñuel, entre otras localidades. Declarado parque natural y Reserva de la Biosfera, su clima es mediterráneo continental, por lo que las lluvias son escasas pero torrenciales, un fenómeno favorecido por la situación geográfica del lugar. Las características del suelo, formado por arcillas, yesos y areniscas, sumadas a la erosión ocasionada por el agua y los fuertes vientos han dado como resultado este paisaje, en el que los abruptos montes aún delimitan el lugar por el que fluyeron riachuelos afluentes del Ebro.

Áridas e inmensas, las Bárdenas Reales tienen uno de sus principales atractivos en las peculiares formas que presenta su relieve. Uno de los ejemplos más paradigmáticos es el Castildeterra, símbolo de la zona y uno de sus elementos más fotografiados. Se le suele denominar ‘la chimenea de las hadas’, un nombre que responde a su curiosa forma: sobre un montículo de arena arcillosa, que a medida que coge altura más asemeja una columna, reposa una placa de piedra. Según los expertos, es cuestión de tiempo que el Castildeterra se desmorone, pues se sostiene de forma casi mágica. Es por eso que vale la pena visitarlo cuanto antes.

A pesar de lo que pueda parecer, las Bárdenas Reales son toda una fuente de vida. Por ahí se pasean cada día rebaños de ovejas, y sus pastores disponen de cabañas dispersas por toda la zona, algunas en forma de cuevas. También hay una inmensa variedad de aves rapaces, sobre todo el Rincón del Bú. Allí habitan águilas reales y alimoches, entre otras de menor tamaño, además de ser lugar de cría del búho real.

Las Bárdenas Reales pueden visitarse a pie, en bicicleta o incluso en 4×4, aunque el acceso en cualquier tipo de vehículo está restringido en algunas zonas. Para todo ello existen rutas señalizadas y, además, algunas empresas ofrecen tours en distintos medios y de diferente duración. Es el caso, por ejemplo, de la Compañía de Guías de las Bardenas y de Cuevas y Aventuras Bardeneras.

Foto: Castildetierra en las Bardenas Reales (Navarra) por hijadesastre en Flickr.com.

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