La fantástica y misteriosa Tumba de Mehu ya se puede visitar en Egipto

La tumba de Mehu ya se puede visitar en Egipto como uno de sus nuevos y atractivos incentivos turísticos.

Tumba en Egipto

No tenemos que ser Indiana Jones ni Lara Croft, ni cualquier otro intrépido aventurero para poder visitar una antigua tumba de Egipto que tiene 4000 años de antigüedad. Se trata de la Tumba de Mehu, la cual fue descubierta en el año 1940 y que ahora se ha abierto al público de una manera muy especial porque esto es algo que nunca había ocurrido con esta instalación. Se encuentra cerca de Giza y mantiene todo el atractivo de lo que el egiptólogo Zaki Saad, su descubridor, se encontró cuando llegó a ella por primera vez.

Desde el descubrimiento realizado por Zaki Saad la tumba había estado cerrada, en parte porque las instalaciones no se encontraban en el mejor de los estados y no eran ni mucho menos viables como para ser visitadas por el público.

El trabajo de Saad fue siempre muy aplaudido, dado que este egiptólogo nacido en 1901 y fallecido en 1982, mucho después de su gran descubrimiento, realizó un papel de primera a la hora de defender sus descubrimientos y de conservarlos para satisfacción del mundo. Saad dedicó su vida a la arqueología y destacó por encima de la mayoría de los colegas de su época. Sus colecciones y descubrimientos siguen siendo expuestos en el mundo entero.

Uno de los aspectos más interesantes de la tumba es que fue construida y ocupada por un oficial de alto rango de la época del Rey Titi. Que un oficial alcanzara este tipo de trato, rindiéndole homenaje de una manera tan fiel y volcada en su persona, denotaba que sin duda fue una persona muy importante en la época de la sexta dinastía de Egipto. El diseño de la tumba es otro de los aspectos que hacen pensar que su papel en aquel tiempo resultó muy destacado, dado que se trata de una de las tumbas más detalladas y vivas de todas las encontradas en la región.

Las paredes de la tumba tienen fantásticas recreaciones a modo de murales llenos de color. En ellos se puede ver la manera en la que los egipcios vivían en la época, comprobándose sus hábitos de cocina, de pesca, de caza o incluso de baile en sus rituales ceremoniales. Posiblemente algunos de los murales también hacen homenaje a la vida del oficial en cuestión.

Pirámide de Egipto

Las autoridades egipcias consideran la tumba como una de las más bonitas de la necrópolis de Saqqara, y lo que han hecho en el trabajo de restauración ha sido realzar todo lo que la hace fantástica. Así, han destacado el color de los murales para que estén más vivos en la actualidad y han incorporado un sistema de iluminación que hará que la tumba de seis cámaras brille con luz propia. Con esta nueva apertura al público Egipto intentará mantener su título como una de las regiones del mundo que más turismo está acumulando y que mayor crecimiento ha tenido en los últimos años. Ya parecen quedar lejos los días en los que sus cifras turísticas cayeron en picado por los problemas políticos que tuvo el país.

Y mientras tanto Egipto continúa descubriendo nuevas tumbas, ahora casi con más interés, porque no solo lo hacen por motivos históricos y arqueológicos, sino que están aplicando cada uno de los descubrimientos a la oportunidad de incrementar el volumen de turismo. Al fin y al cabo, el gobierno egipcio es consciente de que uno de los grandes incentivos de los viajeros para visitar su país se encuentra en ver las tumbas, las pirámides y todo lo que está relacionado con esa civilización pasada que tanto marcó a la humanidad y que tanta elegancia derrocha por los cuatro costados.

Uno de los repuntes de popularidad recientes que tuvo Egipto se debió a la apertura pública de las tumbas malditas, ese grupo de tumbas que están consideradas de mala suerte y cuyas historias indican que aquellas personas que se atrevan a visitarlas quedarán malditas de por vida. Los turistas no se han dejado amedrentar por estas amenazas y aunque saben que se arriesgan a interrumpir el descanso de faraones y egipcios del pasado, se han aventurado a entrar en ellas y descubrir un territorio lleno de historia y misticismo.

Dicen que la mala suerte de las tumbas malditas puede llevar a que los visitantes sufran enfermedades de todo tipo, incluso algunas que les lleven a la muerte, y que también pueden tener un incremento de mala suerte enorme. No obstante, lo que debemos decir es que sobre la Tumba de Mehu no se cierne ninguna fatídica maldición. Zaki Saad, el arqueólogo que la descubrió, vivió alrededor de 40 años más desde que llevó a cabo su descubrimiento y tuvo tiempo de sobra para continuar con su excelente trabajo, así que si no nos queremos arriesgar a maldiciones, a encuentros con escorpiones malditos (eso solo pasa en las películas… tranquilos), la tumba de Mehu parece una buena recomendación.

Vía: CNN

Foto: PublicDomainPicturesNadineDoerle

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