Conoce Dubrovnik por 260 euros

Conoce Dubrovnik en tres días por poco dinero

Vista desde Dubrovnik

Aunque la capital de Croacia es Zagreb, su ciudad más importante e interesante para los turistas continúa siendo Dubrovnik, una urbe libre, abierta al mar, independiente y autosuficiente.

En pocos años el país se ha puesto muy de moda gracias a sus moderados precios (aunque, a causa del auge de visitantes éstos aumentan años tras año), su tranquilidad y sus bellísimas playas.

Un territorio fácil de descubrir gracias a los paquetes de ofertas que ofrecen las agencias de viajes para vivir escapadas de ensueño hasta este país en auge. Sin ir más lejos, Muchoviaje permite desplazarse hasta Dubrovnik y pasar dos noches en un hotel de gama media por tan solo 260 euros.

¿Y qué podemos encontrar en esta pequeña ciudad del extremo meridional de Croacia? Para comenzar, gracias a su conjunto histórico-artístico, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.

Su casco viejo tiene prohibida la entrada al tráfico, por lo que emana silencio y tranquilidad. Posee palacios renacentistas y góticos venecianos frente al mar, y una bahía que se interpone ente las playas y el caso antiguo.

Además, el sistema fortificado mejor conservado del Mediterráneo circunda sus calles. Éste fue construido en el siglo X y reforzado sucesivamente desde el siglo XIII hasta el siglo XVII. Tiene una longitud de 1.940 metros, con una altura de hasta 25 metros. Asimismo, a los muros hay que sumar tres torres circulares, 12 cuadrangulares, cinco bastiones, dos fuertes angulares y otras fortalezas exteriores. Por lo que representa todo un ejemplo de blindaje defensivo hecho en piedra.

La primera impresión de la ciudad nos la ofrece el barrio de Gruz, el que recibe a los barcos y los autobuses. El barrio de Lapad es el que sirve de antesala para acceder a los hoteles y a las playas, y su camino hacia el centro deja ver algunos bellos palacios venecianos y barrocos. Con respecto a la Puerta Oriental, es la zona de los hoteles de lujo y los paseos al atardecer. Aquí es donde debían permanecer los recién llegados de tierras lejanas para pasar el oportuno tiempo de cuarentena.

Para los que busquen animación nocturna la ciudad también cuenta con una amplia gama de posibilidades, como el Jazz Café Troubador, un local con ambientación en los años 30 muy animado; o el Be Bop Bar, un establecimiento en el que el rock, el blues y el soul invaden la atmósfera y atrae a amantes de la música.

Foto: peretzp

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