Las tamboradas y empalaos de Hellín, Calanda y Valverde de la Vera

En Hellín, son reconocidas las “tamboradas“, una de las celebraciones de mayor prestigio de la Provincia y sin dudas la fiesta por excelencia de Castilla-La Mancha. Actualmente declaradas de Interés Turístico Regional, Nacional e Internacional esta celebración es reconocida internacionalmente, y atrae a personas de todos los rincones del mundo. Durante todo el año se planea esta tradicional fiesta, donde el tambor se convierte en el objeto de culto durante los días de la Semana Santa.

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Tamborada de Hellín. Foto: la magdalena

En estos días se escuchan más de 30.000 tambores sonando al compás de las pasiones que se van sucediendo, como de las diversas procesiones, en una mezcla inigualable de rituales ancestrales religiosos y paganos. Durante prácticamente una semana, se escuchan los zumbidos de los tamboriles que atraen a personas de todas partes del mundo para admirar la magnitud del evento.

Las tamboreadas comienzan el Domingo de Ramos, en la llamada “Procesión de la Entrada de Jesús en Jerusalem“, de la cual participan nazarenos de todas las hermandades y cofradías de la localidad y sus aledaños. La siguiente tiene lugar el Lunes Santo, cuando en la noche la Santa Escuela de Cristo, de la Cofradía del Rosario, realiza su Via Crucis desde el Santuario del Rosario hasta el casco histórico de la ciudad, mostrándonos a los observadores lo que pudo ser una procesión en la época medieval. Esta es una de las celebraciones de mayor magnitud en Hellín.


El Martes Santo a la noche, parte desde la Iglesia Parroquial del Sagrado Corazón de Jesús, la Procesión del Cristo de la Preciosísima Sangre. El miércoles entretanto, en el entorno de las 15 hs, comienzan las tamborileadas que finalizarán en la noche cuando recojan a la Procesión de la Oración del Huerto. El Jueves Santo, a partir de la medianoche, comienzan a redoblar los tamboriles hasta el amanecer, donde los tamborileros recorren la ciudad hasta llegar al Calvario. Éstos visten con túnicas negras y un pañuelo rojo en su cuello. En el Calvario, esperan a la imagen de la Dolorosa de Hellín, donde al llegar comienza el famoso acto del Motete. Ésta es la procesión más larga, done participan 17 hermandades y cofradías diferentes.

Ya en la noche del Viernes Santo, se da lugar la Procesión del Santo Entierro, la cual se produce en un ambiente de silencio casi sepulcral y un claro recogimiento de sus habitantes, contrastando así con la anterior. El centro de atención pasa por la Imagen del Cristo Yacente, la cual es considerada una verdadera obra de arte, y símbolo de escultura del siglo XX, realizada por Mariano Benlliure. Es uno de los íconos de España en cuanto a representaciones de la Pasión y Muerte de Cristo. El Domingo de Resurrección por su parte, se aprecia el acto de encuentro entre las imágenes de la Dolorosa y el Resucitado, dando comienzo a una de las procesiones más alegres de todo el año en Hellín, donde los habitantes celebran y bailan por toda la ciudad.

Cabe destacar que todos estos rituales se realizan con el sonido de los tambores de fondo, y así se denominan cada una de las procesiones que cuentan con este elemento como base de sus actos. Además de las mencionadas, coexisten innumerable cantidad de procesiones simultáneas, cada una representando una Imagen distinta, ya que Hellín es la ciudad que posee más cantidad de imágenes religiosas, y todas se caracterizan por su espectacularidad y realismo. Un total de 25 hermandades y cofradías y una treintena de imágenes, se unen en estas fechas para realizar la más estupenda Semana Santa de toda España, y una de las más importantes de todo el mundo.

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Tamborada en Calanda. Foto: actambores

Por su parte, encontramos las tamboreadas de Calanda, uno de los sitios incluídos en la famosa “Ruta del Tambor y del Bombo“. Esta ruta es reconocida a nivel mundial y comienza en Alabate, pasando por Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Calanda, Hijar, La Puebla y Samper hasta Urrea. Calanda, como decíamos, es una de las ciudades participantes de dicha ruta, la cual representa un ejemplo de trabajo colectivo y una magnífica manifestación de espiritualidad en común entre todos ellos.

Particularmente en Calanda, se dan una serie de acontecimientos que no podemos dejar pasar. Desde el mediodía del Viernes Santo, donde arrancan a sonar los tamboriles, los putuntunes, sus saetas y los ecos buñuelinos, hacen de esta localidad, un destino imperdible en Semana Santa. Los tamboriles acompañarán a cada procesión que se de desde el viernes hasta el Domingo de la Resurrección. La Asociación Cultural de los Tambores Samper de Calanda es quien se encarga de los preparativos de dicha ceremonia, como así de su mantenimiento.

En Valverde de la Vera (Cáceres, Extremadura), se celebran la famosa “procesión de los empalaos“, en la cual los hombres, con sus rostro cubierto y soportando en su cabeza una corona de espinas similar a la de Jesucristo, recorren descalzos las calles del pueblo, con sus brazos y medio cuerpo enlazados, llevando sobre sus hombros desnudos, un timón de arado. Esto sucede durante la madrugada del Jueves al Viernes Santo. Esta noche se conoce como la “Noche de los Empalaos“, donde penitentes, cirineos y la Vera son los que sufren en un silencio permanente durante la procesión. Esta es una tradición que data de hace siglos, y los habitantes de esta localidad tienen esa dura costumbre de celebrar así la Semana Santa, tanto por motivos personales como por promesas, las cuales son más que respetuosas. El arado que cargan, es el mismo útil de trabajo diario de muchos de ellos, representando de esa forma que el mismo útil que emplean para labrar la tierra, también lo emplean para limpiar el alma, para quitarles las culpas y para salvarlas.

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Empalaos. Foto: viajar por extremadura

Esta procesión se da durante toda la noche, sin ser suspendida ni por lluvia ni por frío. El silencio y el respeto reinan en el pueblo durante la ceremonia, siendo éstos los únicos acompañantes de los Empalaos. Ese monumental silencio, sólo es interrumpido por el tintineo de los hierros que cuelgan de su cruz. En este personal Via Crucis, cuando los Empalaos se encuentran, se arrodillan, mientras los observadores del ritual se dedican a admirar en silencio, oyéndose sólo suspiros. Es la Noche de los Empalaos.

Esta práctica tradicional de los Empalaos se realiza desde hace siglos, y ha sobrevivido a diversas prohibiciones como a regímenes que han asumido al poder. Dos siglos atrás, el Rey Carlos III publicó una pragmática que lo prohíbe rotundamente, la cual no ha sido acatada y los Empalaos salen cada madrugada de Viernes Santo, a purificar sus almas. Un ritual muy personal, y sobre todo impresionante al observar que lo único que domina el panorama, es el silencio, mientras las calles de la Vera se llenan de dolor.

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