¿Nos encontraremos fantasmas si visitamos la Casa Blanca?

¿Vive el presidente rodeado de fantasmas o las hijas de Bush simplemente alucinaron cuando sintieron fantasmas en la Casa Blanca?

La Casa Blanca

Se acerca Halloween, la fiesta de lo paranormal por excelencia en Estados unidos y cada vez más extendida por el resto del mundo. Y para abrir boca a solo unos días de que los fantasmas, las brujas, las calabazas y el truco o trato nos invadan, tenemos una historia de apariciones Made in USA justo en el centro mismo del corazón de la nación norteamericana: la Casa Blanca. Como sabéis, este emblemático edificio de Estados Unidos es visitable, así que quizá si lo visitáis podáis tener algún encuentro paranormal (y en ese caso ¿a quién vais a llamar?).

En declaraciones realizadas recientemente en el programa Today Show de la cadena televisiva NBC, Jenna Bush Hager, hija del ex-presidente George W. Bush, relató que había sentido la presencia de fantasmas en el 1600 de Pennsylvania Avenue, donde vivió durante los ocho años del mandato presidencial de su padre (desde enero de 2001 a enero de 2009).

Al parecer, durante su estancia como inquilina de la Casa Blanca, Jenna creyó percibir junto a su hermana gemela Bárbara sucesos de difícil explicación. Según las declaraciones de la hija de Bush, ella y su hermana compartían habitación y una noche de madrugada el teléfono de Bárbara comenzó a sonar de repente. A partir de ese momento el ambiente de la habitación se enrareció extrañamente.

Cuenta Jenna que además de sonar el teléfono comenzó a oírse una canción tocada con piano a través del hueco de la chimenea, lo que hizo que se les pusieran los pelos de gallina. No llegaron a discernir de qué canción se trataba, pero parecía tratarse de una composición de la década de los años 20. Es complicado saber quién podría estar tocando la canción, dado que en la mencionada década hubo nada más y nada menos que cuatro presidentes en la Casa Blanca: Woodrow Wilson de 1913 a 1921, Warren G. Harding de 1921 a 1923, Calvin Coolidge de 1923 y a 1929 y Herbert Hoover y de 1929 a 1933. Y quizá no fue un presidente, sino su esposa, uno de sus hijos… ve a saber.

Este fenómeno que relata Jenna no fue algo aislado, sino que volvió a suceder algo similar una semana después, pero esta vez la música que salía del hueco de la chimenea era una pieza de ópera. Las hermanas Bush comenzaron a pensar que era algo fuera de lo común, algo sobrenatural, y lo pusieron en conocimiento de un asistente de la Casa Blanca que no quiso dar crédito a las palabras de las chicas.

En cualquier caso, Jenna Bush explica que no piensa en que las apariciones, los fantasmas o lo que fuera que deambulaba por las estancias de la Casa Blanca en aquellos años fueran entes peligrosos o con maldad. Cree con toda firmeza que eran fantasmas amistosos, unos seres que quizá todavía se encuentren rondando y tengan largas charlas con Donald Trump.

Foto: cocoparisienne

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