Instrucciones para poder regresar a las salas de cine

Tras el periodo más dramático de la crisis los espectadores podrán volver a las salas de cine para disfrutar de nuevas películas.

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Con la vuelta a las calles habrá actividades que regresarán a nuestra cotidianidad. Pensábamos que las salas de cine serían uno de los últimos lugares que abrirían sus puertas, porque por lógica son espacios cerrados que se pueden convertir en campo de cultivo del virus, pero por lo que aparenta al final no será así. Leemos en distintos medios que las salas de cine no tardarán en abrir sus puertas, aunque por supuesto, lo harán con nuevas normas y exigencias para todos aquellos que quieran regresar a ellas con la emoción de ver una película que nunca hayan visto.

Quizá la recuperación de las salas se deba a que el sector no pasa por su mejor década y que está necesitado de toda la ayuda posible. No es como los bares, a los que todo el mundo sigue yendo de la misma manera que hace 10, 20 o 30 años, sino que los cines van bajando su audiencia debido a la aparición de las plataformas de streaming y otros medios que nos tienen bien entretenidos.

Dicho esto, si queremos ir al cine pronto, ¿qué debemos tener en cuenta? Una de las bases es que habrá que apostar por el distanciamiento social por encima de todo. Esto es algo de lo cual se ocuparán los responsables de los propios cines, que pondrán en bandeja a los usuarios que se deje espacio entre los espectadores en todo momento de la experiencia.

En las colas habrá marcas en el suelo e indicadores que nos dejarán claro dónde nos tenemos que colocar mientras estamos esperando para entrar o para comprar la entrada. Y dentro del cine las butacas se entregarán dejando un espacio de seguridad entre los espectadores salvo que seamos familia o acudamos con nuestra pareja. No se ha definido de cuánto deberá ser ese espacio, pero lo que sí se ha dicho es que las salas se llenarán solo un tercio de su capacidad total. Esto significa que seguramente habrá unos altos niveles de espacio entre butacas, en especial si todos los gestores de los cines hacen su trabajo y se lo toman en serio.

Por otro lado, se venderán palomitas y refrescos, así como otros productos que podremos comer en la sala, pero lo que no habrá será acceso a elementos alimenticios abiertos al público. Es decir, esos estantes de golosinas o de chocolatinas en los que podíamos llenar nuestro vaso y luego pagar al peso, desaparecerán. Al menos de momento va a ser algo que no esté presente en las salas de cine.

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El pago de las entradas se tendrá que hacer con tarjeta y se solicita que a ser posible sea con una que tenga habilitado el sistema contactless, puesto que esto evitaría cualquier tipo de contacto. También se podrá pagar con el teléfono móvil siguiendo la misma filosofía. Otra opción es hacer la compra de las entradas a través de Internet para que no tengamos que hacer cola, ya que se fomentará que los espectadores lleguen a la sala, no tengan que cruzarse con mucha gente, se sienten, vean la película y se marchen.

Por esto mismo los baños no van a ser más punto de encuentro de conversaciones y debates después de las sesiones de cine. Todos aquellos que estén habituados a comentar la película en el baño a la salida tendrán que aguantarse y optar por otro lugar para charlar con sus amigos, o hacerlo con el móvil. Los baños van a ser un lugar de paso rápido y eso sí, contarán con todos los sistemas de higiene, así como dispensadores de alcohol desinfectante para que nos lo podamos echar en las manos a fin de estar seguros de que estaremos más protegidos.

Con todo ello la experiencia para volver al cine no va a ser tan dramática como se imagina e incluso diríamos que puede ser mejor que la forma en la que la disfrutábamos antes. Para las empresas dedicadas a la explotación de este servicio va a ser un duro golpe, puesto que pueden vender muchas menos entradas por cada sesión, pero al menos podrán reabrir y volver a ofrecer sus películas a los espectadores. Posiblemente tampoco tengan que hacer tanta inversión en películas a la vista de que se han paralizado muchos estrenos. Y nos parece una ocasión ideal para organizar ciclos que lo que hagan es que recuperemos la nostalgia de nuestras primeras sesiones de cine cuando éramos pequeños. Poner películas antiguas se puede convertir en una gran idea para las gestoras de las salas.

Por último, recordemos que el distanciamiento de butacas tendrá un efecto claro para los espectadores: mucho más espacio con el cual estirar las piernas y encontrarnos cómodos. Algo que echaremos de menos cuando todo vuelva a la más estricta normalidad en el futuro y volvamos a acortar distancias con las demás personas.

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