Crónica de una decepción, primer evento de Spectacular en Madrid

Asistimos a la primera edición del cine inmersivo en Madrid de la mano de Spectacular y nos llevamos una gran decepción a todos los niveles.

Spectacular Los intocables

Cuando en España organizan nuevas propuestas, nuevos eventos que rompen con todo y que imitan lo que en el extranjero ha sido tan satisfactorio, nos ilusionamos. Y lo hacemos porque somos así, porque siempre nos gusta ver lo bonito del mundo y tenemos esperanza en todo. Pero no siempre salimos bien parados. En ocasiones picamos de confianza y al final salimos tan escaldados que una pequeña parte de esa confianza que tenemos en todo el mundo se disipa para nunca recuperarse. ¡No os preocupéis!, seguimos confiando, aunque experiencias como la organizada por Spectacular en Madrid nos dejan tristes, fríos y con ganas de estar unos días debajo de una piedra sin que nadie nos moleste.

Queremos que entendáis que nuestro trabajo es daros recomendaciones, tanto de lo bueno como de lo malo. No trabajamos publicando contenidos fáciles en los que todo sea bonito, porque también queremos que estéis informados de aquellas cosas que os van a hacer perder el tiempo o el dinero. Nuestra naturaleza periodística nos obliga a tomar parte activa cuando nosotros sufrimos algún tipo de experiencia que no queremos que nuestros lectores sufran también. En el caso de Spectacular, la primera experiencia de cine inmersivo de España, basada en la película Los intocables de Eliot Ness, hace unas semanas os hablamos de ello a bombo y platillo.

En realidad, fuimos de los primeros medios en España en hacernos eco de la noticia. Conocemos los espectáculos similares que se celebran en Reino Unido y sabíamos que esto podía ser un gran avance para la organización de eventos en nuestro país. Por desgracia, al final la experiencia ha sido muy mala después de asistir al estreno que se realizó el pasado día 19 de noviembre.

Tenemos mucho que decir y queremos ir al grano primero, para desarrollar nuestras opiniones después. Vamos a enumerar lo bueno y lo malo del espectáculo de forma ordenada y luego ya vamos hablando de todo en profundidad.

Lo mejor

  • La ambientación cumplió desde el momento de la llegada (aunque el interior de las instalaciones lucía mejor unas veces que otras)
  • Los actores estuvieron fabulosos
  • Las mesas del casino muy divertidas
  • El público fue de 10, se vistió a la perfección

Lo peor

  • Desorganización absoluta (se notaba que distintas personas habían organizado y que no había un control entre los empleados)
  • La confusión en el uso de los tokens de la que luego hablaremos
  • Tener que pagar todas las bebidas de tu bolsillo
  • Los camareros no daban cambio en los pagos
  • Los responsables del casino no estaban dentro de la experiencia
  • Espacios independientes muy limitados, experiencia poco envolvente (se llevaba al público de un lado a otro sin existir libertad)
  • Escenas representadas en vivo que no se correspondían con secuencias de la película (se habían alterado sin sentido)
  • La cena la dio un catering sin ambientación y sin la elegancia que se había prometido
  • Se emitió la película al completo en sillas cutres, con el frío, con un espacio mínimo y en un proyector de sonido horrible. No hubo escenificación durante la película

evento de Spectacular

La ambientación

Este listado queremos que sirva de índice para todo lo que diremos en las próximas líneas, y tenemos largo y tendido para hablar de ello. De nuevo, comenzamos con los elementos positivos que sí que nos gustaron. Como decíamos, la ambientación estaba trabajada. El exterior, simulando la entrada en la estación de Chicago, te metía muy bien en materia. Los actores que pululaban por el exterior le daban mucha vidilla a lo que se estaba preparando y la aparición del coche clásico de Coca-Cola nos encantó. El asesino psicópata que andaba intimidando al personal también daba su dosis de miedo y te enseñaba la pistola si te intentabas reír de él.

Los agentes de las aduanas estuvieron un poco menos acertados. Hubo gente que vimos que se marchó sin el sobre donde estaba metido el dinero de Chicago que se usaría en el interior (para la cena y las mesas del casino). Preguntaban de qué lado estabas de una forma bastante ambigua y era difícil saber cuál elegir (sobre todo si tus amigos habían pasado por delante y no os habíais puesto de acuerdo). En vez de usar los nombres de Eliot Ness y Capone se usaban para elegir bando los de otros personajes, lógicamente había personas que no se enteraban de qué iba la cosa, así que elegían al azar. Pero la ambientación, hasta ahí, cumplió.

También lo hizo en la primera etapa de la experiencia, en la que cada bando hizo una tarea interactiva. Pero no sería algo que se extendiera a lo largo de la noche. La reunión de ambos lados se realizaría antes de entrar al casino, que sirve como primer punto de unión de los asistentes. Ahí la ambientación también cumplió. Lo hizo menos la zona de restauración, que se aprovechaba de que estaban las vías del tren del propio lugar donde se organizó el evento. El restaurante fue horrible y a partir de ahí todo cayó en picado absoluto. Adiós ambientación, adiós inmersión, hola cine de invierno, que es como un cine de verano, pero más hortera y con mantas de Ikea.

Los actores y el público

Geniales. Dudamos que estas buenas personas recibieran un sueldo demasiado amplio, porque si echamos cuentas el presupuesto del evento no da para mucho, pero se lo hubieran merecido. Desde el primer momento hubo una gran parte de los actores que se metieron de lleno. El periodista, el fotógrafo, el hombre de la Coca-Cola que también fue el representante, todos lo bordaron. Sin olvidar a los agentes y el empleado de Capone que estaba en la puerta del casino asegurándose de que todo salía bien. Para ellos no hubo opción de salirse de su papel tal y como manda una de estas experiencias. Rolearon a la perfección y eso que les pusimos en una tesitura compleja al darles conversación y respuesta. Pero demostraron ser rápidos y estar metidos en el personaje.

Boxeo de Eliot Ness

El público también estuvo de 10. Se había pedido a la gente que se vistiera de forma apropiada, con una serie de complementos y prendas para hacer que la experiencia fuera más envolvente. El problema es que estamos a final de noviembre… no se pueden pedir peras al olmo. Y las instalaciones no eran en circuito cerrado, ni mucho menos. Pero aún así el público se lo trabajó. Llevaron sombreros, guantes largos, accesorios, gabardinas… todo muy envolvente. Si no hubiera sido por cómo se involucraron los asistentes la experiencia hubiera perdido muchos puntos. Un aplauso para los asistentes, menos para los que sacaron el móvil antes de tiempo (aunque quién les puede culpar…). Mención especial para la señorita que se había comprado un vestido de fiesta y tenía la etiqueta de la tienda por fuera, para devolverlo al día siguiente.

Las mesas del casino

Tres mesas de casino pequeñitas para más de 400 personas. No nos salen las cuentas. Había una mesa de Blackjack, una de dados y una ruleta. En ellas teníamos que canjear billetes de 1 dólar de Chicago a cambio de 5 fichas del casino y cada ficha nos permitía apostar en una mesa. Al entrar nos dieron 5 billetes de 1 dólar, así que había juego para rato. Si ganábamos en las mesas obteníamos más fichas para alargar la experiencia. En el casino, que tenía música en vivo (muy bien) y una zona de asientos, había también dos barras de bar.

Las bebidas se vendían por distintos precios, 3 dólares por una Coca-Cola pequeñita de botella y a partir de ahí varios precios para el resto de propuestas. Los precios, al menos de los refrescos, desorbitados. El problema es que aunque tuvieran precio en dólares de Chicago tú no podías usar tus cinco dólares en billetes en el bar (nosotros los usamos al inicio de la experiencia y nos los aceptaron, pero al segundo intento ya no lo permitían, muy buena organización). Es decir, no podías usar 3 de tus 5 dólares en beberte una Coca-Cola. Tenías que pagar con tarjeta de crédito o visitar un puesto de cambio donde dar euros y convertirlos en dólares de Chicago a razón de 1 euro por 1 dólar. En este puesto podías comprar distintos billetes. Por ejemplo, comprabas un billete de cinco dólares de Chicago por 5 euros. Luego pasabas por el bar y dabas tu billete de 5 dólares de Chicago para comprar una Coca-Cola que costaba 3 dólares, lo que implica que te sobrarían 2 dólares de Chicago. Pero no, el bar no tenía autorizado el dar cambio a sus clientes. Excelente decisión. Vimos a varias personas que lo aceptaron, pero nosotros no lo hubiéramos hecho.

Los responsables de las mesas del casino estaban perdidos, muy perdidos. No sabían cuándo debían abrir las mesas y cuándo cerrarlas. Ahí no se había llevado a cabo ensayo profesional alguno. Estaban a su aire. No roleaban, no representaban la ambientación, simplemente se dedicaban a gestionar las mesas.

Desorganización y mala cena

Todo lo anterior era una crítica de lo positivo que tuvo Spectacular en este primer evento y ahora hablaremos de lo negativo… La desorganización fue lo peor. Como decíamos, no había orden, no había ensayos, de repente se oían unos gritos y salías a la calle para ver “algo”. Volvías a la sala del casino a esperar. Los camareros no tenían ni idea de dónde estaban ni qué tenían que hacer. Los de las mesas de juego cambiaron las normas cuando vieron que la avalancha de gente era extrema. En la ruleta, por ejemplo, al principio se podía apostar con varias fichas en una misma casilla y luego se decidió que ya solo se apostaba con una ficha como máximo, lo que derivaba en un aburrimiento extremo.

Cine con Spectacular

Mientras tanto se recomendaba pasar a la zona de restauración lo antes posible, para no tener que hacer una cola kilométrica. Nosotros fuimos rápidos, porque ya sabemos de qué va la cosa. Cenamos caliente, pero de chiripa. Cientos de personas se encontraron las hamburguesas frías. Para llegar a la zona de restauración había que seguir un camino en línea recta muy, muy estrecho. Cabían dos personas al lado la una de la otra, mientras que alrededor todo estaba lleno de mesas apelotonadas y mal puestas. ¿Esa era la cena elegante que nos habían prometido? Por otro lado, ¿así cenaba Al Capone? Porque eso no se lo cree nadie. Que nos enseñen el momento de la película en el que se puede ver algo tan deplorable.

El catering estaba de pegote. La organización decidió resolver todo el asunto de la cena con carpetazo, contratando a un catering que les hiciera el trabajo sucio y que así no se mancharan las manos. Ese catering lo hemos visto ya en otros eventos. Hamburguesa, perrito caliente, un sándwich estilo cubano (muy bien la ambientación, muy bien), ensalada o nachos. Fantástico todo. Comida tan elegante que casi te daba pena comértela (nótese el sarcasmo). Nos dio auténtico reparo ver a gente bien vestida, de elegancia y porte, haciendo cola para comerse una hamburguesa como si estuvieran en un fast food. No era normal.

No decimos que la comida no estuviese buena, porque lo estuvo. Pero no es eso lo que se sirve en una experiencia de cine inmersivo. Ni mucho menos es lo que se había prometido en una cena de 20 euros tal y como se indica en la web de Spectacular. Eso es una cena de 20 euros teniendo en cuenta que el propio público ha pagado el catering y el margen de beneficio de por medio, porque que venga Chicote y vea si eso es una cena de 20 euros. Cómo no, los empleados del catering tenían su uniforme y no estaban envueltos en la experiencia inmersiva. A ellos les habían contratado para dar un catering a unos que estarían vestidos de los años 30, punto y pelota. Ellos a su aire, con las servilletas promocionales del catering y todo lo demás. Fabuloso en todos los aspectos.

Además de cenar rodeados de cientos de personas haciendo cola, teníamos ese molesto humo que salía todo el rato de las vías del tren para intentar darle más ambientación a la cosa. ¿En serio? ¿eso es crear ambientación? Es que no tienen ni idea. Al menos, eso sí, cuando te marchabas de la zona de restauración veías algunas cosas curiosas. Un combate de boxeo o un barbero, todo ambientado bien en la época. Mal colocado, porque no tenía sentido cómo lo veíamos todo apelotonado, pero al menos ahí estaba.

Escenas representadas sin sentido

Lo que tenemos claro una vez hemos llegado hasta aquí es que Spectacular se ha organizado con un presupuesto ridículo y con un margen de beneficios que, mucho ojo, tampoco debe ser tan amplio (salvo que hayan pagado a los actores el bocata y un refresco). No se puede organizar un evento de estas características de esta manera, porque pasa lo que pasa. Hubo muy pocas escenas de representación y no tenían casi ningún sentido. Se nos lleva al casino y escuchamos a un hombre tocando el saxo en vivo. Increíble puesta en escena, aunque no nos suena mucho de la película. Entramos en el casino y es ahí donde se realiza el descubrimiento de que cierto cargamento no tenía lo que esperaba Eliot y su equipo. Sí, en el casino. Eso nos rompió.

Redada en el casino

Después nos sacan fuera para una escena de combate en la que participan varios personajes, como Malone, Stone y Ness. Ahí ya no cuadraba nada respecto a la película, ni quién estaba ya muerto en el film ni qué hacían exactamente los demás. Los montajes del Parque Warner están más trabajados que lo que se pudo ver. Por no olvidar que el encuentro con Walter Payne se realizó en el casino también. Increíble es decir poco. Eso sí, había una señora con un carrito de bebé paseando por todo el evento… qué gracioso ¿no? Jiji, jaja y jojo.

Acaba la cena… llega el horror

Después de la cena volvemos al casino, porque ya no sabíamos qué demonios hacer. Ahí los responsables de las mesas debaten sobre si las tienen que abrir o cerrar. ¿Qué hacer? ¡Qué misterio! Al final decidieron por sí mismos al ver que cada vez había más gente. El público ya empezaba a pasar de todo, porque se veía con un montón de fichas de juego en las manos e incluso billetes de 1 dólar que no sabía que hacer con ellos. Nosotros nos fuimos con el bolsillo lleno… muy lógico. Al rato se produce el punto de inflexión, se cierra el casino y todo el mundo va a la plataforma principal de la estación donde se organizó el evento.

Y allí nos encontramos algo que nos heló la sangre con más fuerza que por el propio frío que hacía: un montón de sillitas de madera juntas unas con otras sin dejar espacio, enfiladas con una pantalla de proyector a lo lejos. La gente se preguntaba en grupo qué pasaría en ese momento. Nosotros pensábamos que al final la cosa se resolvería con una buena escenificación de la película. Vemos el logo de la empresa responsable de organizar el evento y luego sale un cantante en el escenario. Buena señal, todo va bien, pensamos. Acaba la escena y comienza la película.

Ahí es cuando pensamos seriamente “no van a poner la película entera ¿verdad?”. Una chica que había a nuestro lado nos lo negó “no, no, yo he estado en los de Reino Unido y ahí la van escenificando”. Respiramos de tranquilidad y nos ponemos una mantita de Ikea que nos han dejado para que nos cubramos (hombree, ¡gracias!). Comienza la película y avanza… avanza y avanza… la chica de nuestro lado se va a por unas palomitas (hay que pagarlas, claro está) y vuelve. Se come las palomitas, se levanta y se marcha. Mal rollo, por algo será. Nosotros aguantamos un poco, pero nos duele tanto la garganta del frío y temblamos tanto que no soportamos.

Nos levantamos y volvemos a la zona de restauración donde aún quedaban personas, aunque se las veía de risas, con gritos y un ambiente extraño. Dado que había bebidas con alcohol y también hubo gente fumando hierba (tenemos el olfato muy fino, sí), era lógico, pero quién les iba a culpar. Preguntamos a una empleada si la película era el final y nos responde sonriente que sí. Le preguntamos si se hará alguna escenificación durante la película y nos dice que no, que la escenificación de la película fue lo anterior. ¿En serio? Porque hemos visto películas distintas. Así que siguiendo el camino que muchos otros habían recorrido, nos fuimos de allí sin esperar a ver cómo Capone era detenido de nuevo. La salida fría y sin ningún soporte. No era la hora de salir, pero bien podría haber alguien inmerso en la experiencia. Nosotros solo encontramos un guardia y era de 2016, no de 1930.

Ambientación de Eliot Ness

El gran problema

Quede registro de nuestra decepción y de la recomendación que hacemos a todo el que se lo esté planteando: Spectacular ha hecho un mal trabajo y su experiencia no vale la pena. Hay tantos defectos que es difícil decir eso de “ha sido la primera vez, ya mejorarán”. No, no sirve. Ellos ya sabían lo que estaban haciendo mal y les ha dado igual, dado que son cosas lógicas. No se puede hacer este tipo de experiencia en un lugar tan encajonado como una antigua estación donde además no puedes quitar ninguna de las partes de la exposición actual.

No puedes limitar el libre albedrío de la gente. ¿Tan difícil era mantener abierto el casino durante la proyección de la película? Al menos para no pasar frío. No puedes organizar un evento como este sin estar dispuesto a mancharte las manos. El trabajo fácil y rápido da malos resultados. Es un espectáculo inmersivo low cost, pero muy low cost. Como prensa hemos asistido a decenas de eventos inmersivos en España, organizados por empresas de todo tipo, y este ha sido peor que el peor de todos ellos. Pero en este caso hay una diferencia: la gente ha pagado un dinero y ha puesto un montón de ilusión en la asistencia.

Por otro lado, la organización no está jugando bien su papel, se nota mucho la actividad irregular en las redes sociales (con comentarios positivos muy manipulados), se notó algo raro cuando se anunciaron dos fechas de organización añadidas a la original hace unas semanas por arte de magia (la prórroga de un espectáculo viene a posteriori, no cuando estás vendiendo entradas para la primera representación) y se vio que algo fallaba aún más cuando en el propio evento todo el mundo se lavó las manos al pedir la hoja de reclamaciones. Nuestra punto de vista queda definido: no volveremos a Spectacular y recomendamos que nadie lo haga.

Vía: Facebook

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (10 votos, media: 2,60 de 5)
2.6 5 10
Loading ... Loading ...