Vacaciones con niños

Llegaron los meses de verano y, con ellos, las vacaciones escolares. En otras ocasiones en Dondeviajar.es os hemos hablados de algunos aspectos o consejos para viajar con niños, pero no nos hemos referido exclusivamente a las particularidades que tienen las vacaciones con niños y lo que supone para ellos. Este es un post más relacionado con las sensaciones, conducta, sentimientos… del niño durante las vacaciones que debemos tener en cuenta si viajamos con ellos y que nos pueden ayudar a elegir nuestro destino.

La playa, un destino recurrente

No existe una receta única sobre destinos para viajar con niños ya que, como nos ocurre a los adultos, ellos también tienen unas expectativas, unas preferencias, gustos y unas necesidades diferentes a la hora de disfrutar de sus vacaciones. Es por ello que es importante conocer bien el momento o la forma de vivir las vacaciones de los más pequeños de la casa.

  • El significado de las vacaciones: en primer lugar debemos conocer cómo suelen vivir las vacaciones nuestros niños. ¿Una liberación de la escuela? ¿Más tiempo libre pero sin sentirlo como una liberación escolar? Todo depende de la edad y de su forma de ser. Si el niño ha vivido el curso como una etapa dura por ser su primer año en la ESO, por ejemplo, es posible que estuviera deseando como agua de mayo que llegara el verano para dejar los libros y los créditos de síntesi. Si es más pequeño y todavía ve el colegio un lugar donde pasarlo bien con los amigos y aprender, el verano será una etapa de descanso pero no sentirá la necesidad de alejarse tanto del colegio.
  • Liberando adrenalina: en función de lo comentado en el punto anterior el niño tendrá más o menos necesidad de liberar adrenalina y energía y la posible ansiedad o nervios que haya generado el curso y el día a día. Eso nos debería ayudar a elegir un destino más o menos adecuado a sus necesidades.

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  • Eligiendo destino: con lo tratado en los dos puntos anteriores podemos saber algo mejor qué tipo de destino puede ayudar más al niño. Si, por ejemplo, ha tenido un año pesado y cuenta con mucha energía contenida, quizá es mejor ir a un destino donde pueda hacer actividades físicas que le gusten y liberar energía. Un camping, por ejemplo, puede ser interesante, pues allí podrá ir con la bici todo el día, bañarse y jugar en la playa, tener cierta libertad por las instalaciones para ir con sus amigos… En cambio, si hablamos de un niño tranquilo, sosegado, que puede seguir el ritmo normal de sus padres en verano, más cercano al descanso, podemos ir a un viaje más turístico donde tendremos actividad pero más constante y menos intensa, como las visitas a ciudades, parques, montaña… yendo todos a un ritmo similar.
  • La relación con ellos: en este sentido, también es importante observar la relación que tendrá el niño con sus hermanos, padres… durante las vacaciones. Es momento de limar asperezas del año, buscar puntos de encuentro, gustos, espacios comunes y momentos relajados para todos que favorezcan un buen clima estemos donde estemos.

Pequeños consejos que a veces no tenemos en cuenta cuando planificamos un viaje con niños. Quizá tenemos muchas ganas de un tipo de destino o de viaje pero no es lo mejor para los más pequeños, que también acusan la rutina del día a día, de la convivencia en casa y de los 10 meses de escuela.

Foto: Chris. P en Flickr

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