¿Qué es el mal del altura y cómo prevenirlo?

Probablemente si alguna vez has ido a las montañas más altas puede que te haya pasado. Y si le temes, o quieres saber qué hacer para prevenirlo, en nuestro post de hoy te contamos algunos trucos para el mal de altura

mal altura

Seguramente si ya te has lanzado a la aventura de un viaje entre montañas, si te apasionan los viajes para vivir experiencias deportivas, o si simplemente has elegido un destino que se encuentra a unos cuantos metros de altura, y entre las actividades más interesantes que se desarrollan hay rutas de senderismo, hayamos llegado tarde con este post. Pero como dice el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena, e intentando compensar a aquellos que ya han vivido el mal de altura, o más bien a aquellos que puede que lo pasen porque la próxima parada de sus viajes va a ser a unos cuantos metros por encima del nivel del mar, hoy hablamos de ello en Dónde Viajar.

Del mal de altura se ha hablado largo y tendido, y aunque podríamos escribir casi un doctorado médico o físico sobre el tema, nuestra idea es precisamente adaptarlo a nuestros lectores, es decir, a los viajeros que no quieren que este problema les acabe por estropear el viaje. Así, dejamos totalmente fuera el vocabulario técnico, y nos centramos en aquellas cosas que nos pueden ayudar a detectarlo, a superarlo, y sobre todo, a evitarlo. Aunque de esto último ya te advertimos que es bastante complicado, sobre todo si no estás acostumbrado a vivir en altura, y si tu viaje va a pasar en algún momento por altitudes superiores a los 2500 metros.

 ¿Qué es el mal del altura y cómo prevenirlo?

El mal de altura responde a una serie de síntomas que varían según la persona y que se producen cuando el cuerpo humano se encuentra a una altitud por lo general superior a los 2500 metros. La gente que suele vivir en estas zonas no lo sufre, porque a se han acostumbrado a las circunstancias. Pero por lo general, los turistas que se adentran en estas zonas acaban por resentirse. Entre los más comunes cabe destacar: mareos, dolor de cabeza, fatiga, cansancio, náuseas y vómitos, falta de sueño, gastroenteritis, o falta de apetito. No tienen porque venir todos a la vez, y en cada persona se manifiestan de forma distinta.

Prevenir el mal de altura

Probablemente la mejor solución a sufrir el mal de altura sea una correcta prevención. Si sabes que vas a acudir a un destino que se encuentre por encima de los 2500 metros a nivel del mar, lo más adecuado es precisamente que apuestes por pensar que puedes vivir algún episodio del mal de altura. En España es poco habitual, pero en los lugares en los que saben que el turista aqueja estas molestias, suelen tener plantas y medicinas que ayudan a llevarlo mejor. Por ejemplo, en Perú, suelen utilizar la ruda o la propia planta de coca para evitar los mareos clásicos de esta dolencia. Cada país, con sus propias tradiciones, lo combate a su manera.

Sin embargo, si no eres de los viajeros demasiado dados a probar remedios naturales, que en muchos casos recordemos que pese a no ser químicos son igualmente considerados drogas, lo mejor que puedes hacer es lo siguiente. Si estás practicando algún tipo de deporte, o haciendo senderismo a un paso acelerado, mejor con más calma. Ya sé que resulta difícil que en un sitio dónde hay tanto que ver haya que bajar la velocidad, pero es la mejor forma de que los síntomas del mal de altura remitan.

Junto con un paso más lento hay que añadir mucha agua, ya que la falta de hidratación provocada por el calor o el frío, junto con el ejercicio físico hacen que los síntomas se agraven. Pese a que los viajeros más golosos puede que se dejen llevar por la tentación, las comidas muy pesadas no son lo más recomendable. Y si en tu caso la sensación de fatiga es el principal de los síntomas del mal de altura, acabarás por no querer levantarte del sitio en el que te has acomodado si te dejas tentar por tu paladar.

Como casi a todo lo que la naturaleza nos ofrece, los humanos nos acostumbramos a vivir en altura. Es más, son pocos los viajeros que sufren el mal de altura durante varios días. Pero aclimatarse a estar a más de 2500 metros, dónde la falta de oxígeno ya se empieza a notar, y a consecuencia de ello se acelera el ritmo del corazón y la respiración, requiere tiempo. Y si se lo das a tu organismo, responderá en la mayor parte de los casos bien. Si lo apresuras todo, acabarás por conseguir que como dice el refrán, el remedio sea peor que la enfermedad.

¿Has sufrido alguna vez el mal de altura? ¿Cuáles han sido tus trucos para lograr combatirlo y continuar con tu viaje?

Imagen: Anthony DeLorenzo

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