Prendas y artilugios para sobrevivir a un largo trayecto

Ya sea en coche, en tren o en avión, un viaje largo requiere de una preparación previa a modo de indumentaria y accesorios. El objetivo, llegar al lugar de destino lo más fresco y descansado posible.

En este blog ya hemos hablado sobre qué ropa deberíamos meter en la maleta, o incluso de trucos para pasar la criba del equipaje de mano en el embarque de una low cost. Sin embargo, la comodidad en un viaje no depende sólo de aquello que uno introduce en la maleta.

Cualquier viaje necesita un trayecto, más o menos largo y más o menos pesado. Y aunque lo típico es que la mente se nos vaya directamente a la felicidad que nos espera en el destino, hay que tener en cuenta que para llegar a él hay que recorrer un camino.

Hoy facilitaremos consejos para vestirse y amenizar el viaje en tres de los transportes más utilizados para viajar: el coche, el tren y el avión. Dejaremos de lado el barco por la movilidad que ofrece en sus instalaciones, aunque en nuestros artículos sobre cruceros podéis encontrar información al respecto.

Estos tres métodos de transporte tienen características en común: espacio y movilidad limitada, necesidad de pasar mucho rato sin moverse de un asiento… Por ello, algunas de las recomendaciones son iguales para todos ellos.

La primera es esencial, y consiste en llevar ropa cómoda. Las camisetas son una prenda muy fácil de combinar, y al estar hechas de algodón son muy transpirables. Y en portales como Zalando podéis encontrar una variedad increíble, de todos los precios y tamaños, ideales para conjuntar con cualquier prenda de vuestro armario.

El lino también es un material muy adecuado para un viaje. Y en cuanto a prendas para la parte inferior del cuerpo, lo ideal son pantalones largos y anchos. Por aquello de evitar el frío que puede provocar el aire acondicionado o los contrastes durante el trayecto.

El calzado deportivo, botas o bailarinas son la mejor opción para los pies. Las sandalias parecen adecuadas en verano, pero piensa que los pies se enfrían con facilidad. Y volvemos a lo mismo, el famoso aire acondicionado haciendo de las suyas. Para los vuelos se recomienda llevar calcetines, por si acaso tocara descalzarse en los controles de seguridad.

Precisamente por este motivo no está de más llevar a mano una chaquetita, incluso un par de mantas si vamos en coche. Un pañuelo para el cuello tampoco está de más, sobre todo si se es propenso a afonías o inflamaciones. Y si nuestro viaje es a un lugar más frío o más cálido que el de origen, tener en cuenta esta cuestión. Llevar a mano una abrigo si vamos a Oslo, y ropa fina debajo si viajamos al Caribe.

carretera

Del mismo modo, hay ciertas prendas que es mejor evitar. Las medias pueden resultar muy incómodas en un viaje largo. Los vestidos cortos o ceñidos, ropa interior no muy cómoda, tejanos ajustados, prendas no transpirables… Todos ellos pueden convertirse en grandes enemigos, pero al fin y al cabo no es nada que no sepamos.

Nadie mejor que uno mismo para identificar las prendas más confortables del armario, e incluso aquellas que parecen muy adecuadas pero que a la hora de la verdad, y tras unas horas, se convierten en un engorro.

Más allá de eso, se recomienda evitar accesorios como collares o pulseras, ya que pueden resultar incómodos durante el viaje. Si vamos a ir en avión, además, no llevarlos nos ahorrará tiempo al pasar los controles de seguridad.

Dicho todo esto, queda identificar todos aquellos elementos adicionales que harán nuestro viaje más cómodo. Música en el coche, o reproductores de música en el tren y el avión. Un buen libro, una revista, pasatiempos, videoconsolas, la tablet… En caso de viajar con niños, son ellos los que eligen, aunque agradecerán un cuento o cuaderno de dibujos, y su juguete o muñeco favorito.

En un viaje largo en avión o tren no puede faltar un neceser a mano con artilugios básicos, como pasta y cepillo de dientes. En el caso del coche bastará con tener todo ello a mano en el maletero, a punto para cualquier parada en un área de servicio.

Tampoco está de más llevar un cojín, protectores para los ojos o tapones para los oídos si se desea dormir durante el trayecto. Sobre todo para largos viajes en avión o tren, donde la luz y la compañía de otros pasajeros puede dificultar el descanso.

Si el viaje es en coche, las gafas de sol serán grandes aliadas, más aún para el conductor. Tampoco están de más en un viaje en tren, un trayecto cuyo mayor aliciente es contemplar el paisaje. No obstante, la mayoría de trenes tienen sus ventanas adaptadas al exceso de luz, o incluso disponen de persianas.

También en el coche, e incluso en el tren, llevar algún tentempié y agua de casa será de gran utilidad durante el trayecto. En el avión eso es imposible, aunque siempre podemos coger algunas provisiones en el Dutty Free del aeropuerto. Más variedad y libertad de elección imposible, aunque los precios -y aún sin impuestos- no varían mucho de los que encontraremos en pleno vuelo.

En cualquier caso, y para cualquier tipo de viaje, se recomienda beber mucha agua y evitar las comidas copiosas. Viajar lleno da calor, aumenta la sensación de cansancio, y peor aún, agudiza el jet lag.

Estos son todos los consejos que os podemos ofrecer, pero estamos seguros que como viajeros expertos conocéis muchos más. ¡No dudéis compartirlos con nosotros! Por lo demás, solo nos queda desearos buen viaje y recomendaros precaución si os vais a lanzar a la carretera. Porque al fin y al cabo, y más allá de la comodidad, lo más importante es siempre llegar sano y salvo al lugar de destino.

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Fotos: Robert ScobleRicardo Ricote RodríguezAmio Cajander.

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