Más vale un por si acaso… en agua dulce y salada

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La precaución es el mejor aliado de cualquier viajero. Ya lo afirma el dicho popular que más vale un por si acaso que un quién lo iba a decir. Así que toma nota y si viajas a cualquier pueblo, ciudad o espacio en el que haya un riachuelo, un canal o un lago, piénsatelo dos veces si te quieres zambullir en el agua.

Tanto el agua dulce como el agua del mar entrañan ciertos riesgos que muy a menudo pasamos por alto. El Ministerio de Sanidad alerta de que “en los trópicos los cursos de agua, canales, lagos, etc. pueden estar infectados por larvas que penetran en la piel y provocan enfermedades”. Sobre todo, en el caso de que tengamos heridas abiertas, aumenta el número de probabilidades.

ag2.jpgEs fácil que el agua de un río esté contaminada por excrementos humanos y animales. El problema es que hasta que no lo vemos no lo creemos. Puede ser que determinados tramos del río sean frecuentados por turistas que van a tomar el sol y a bañarse, por lo que parece que todo tenga que ser normal. Pero, ¿quién nos confirma que tan sólo unos metros arriba no hay un rebaño de ovejas o vacas orinando en el agua del río? En el agua dulce no es complicado coger una infección de oídos, ojos o intestinos.

Rastreando noticias por Internet, se pueden encontrar centenares de artículos sobre ayuntamientos que alertan a los veraneantes de no nadar en el agua de tal o cual río, o lago. Más si nos referimos a canales de los trópicos.

Por lo que respecta al mar, el Ministerio de Sanidad informa de que “los baños en el mar no implican riesgos de enfermedades transmisibles, sin embargo es recomendable que el viajero se informe en el lugar si está permitido bañarse y no supone un peligro para la salud”. Atención también a las posibles picaduras de mosquitos, a posibles alergias o dermatitis por los corales.

Foto1: Dospaz

Foto2: Plumbum

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