Guía: Sobrevivir en el primer viaje con los niños

Viajar con los niños por primera vez puede ser una tarea demasiado complicada si no estamos preparados.

primer viaje con niños

A todos los padres les llega un momento en la vida en el cual tienen que afrontar un duro reto: irse de vacaciones con los niños. Hay muchos matrimonios que prefieren retrasar este momento a un tiempo en el cual los hijos ya hayan crecido un poquito y que así la experiencia no resulte tan traumática (no para los niños, sino para los padres). Pero como en todas las “primeras veces”, es mejor tener unos consejos en cuenta que ayuden a que pasar el trago resulte un poco más sencillo. Os avisamos de que la experiencia no tiene porqué ser negativa, ni mucho menos, pero aprenderéis a disfrutar de sus cosas buenas si estáis mentalizados con una serie de recomendaciones como las que os traemos.

1. Paciencia y comprensión

Lo primero que debéis tener en cuenta es que viajar con los niños puede ser un poco estresante (seguro que no os hemos sorprendido). Eso nos lleva a que sea indispensable que nos lo tomemos con mucha paciencia. Los niños se van a convertir en vuestro peor dolor de cabeza. Os darán la tabarra de una forma constante. Gritarán, os preguntarán, os volverán a preguntar, cogerán sus juguetes y os los pasarán por la cara, te dirán que quieren ir al baño una y otra vez… pero entendamos que ellos también deben estar nerviosos por el viaje.

Además de tener paciencia es fundamental que seamos comprensibles. Recordemos que somos dos padres y que nos tenemos que ayudar. Repartir el trabajo siempre es una buena idea, pero hay momentos en los que todos necesitamos dispersarnos un poco. Tratemos de conseguir algunos minutos en los que relajarnos de la presencia de los niños. Mientras uno se relaja esos minutos, el otro padre puede ocuparse de los niños e ir pasándoselos para desconectar aunque sea en dosis reducidas. Además, tengamos en cuenta que hay que eliminar de la ecuación las situaciones estresantes. O dicho de otra forma: aunque no os guste, intentar tener tiempo de sobras en las estaciones o los aeropuertos.

2. Motiva a los niños

Suponemos que si os vais de viaje con los niños (nivel de dificultad máximo para el viajero) es porque os gusta viajar. Y si os gusta viajar lo que vais a intentar conseguir es que los hijos también se aficionen, porque así seguro que se animan cuando planifiquemos otro viaje en el futuro. Así que lo que debemos hacer es tratar de hacerles partícipes de una experiencia divertida. Un consejo que tienen muchos expertos en cuenta es la idea de tratar de conseguir que un viaje sea como Navidad o como cualquier otro tipo de ocasión especial. Y lo más idóneo para eso es que preparemos para los niños una “bolsa sorpresa de viajero”. En ella podemos meter varias cositas que alegren al niño en el proceso del viaje. Por ejemplo, unas chuches, un juguete o cosas parecidas que les puedan gustar.

No tenemos que gastarnos mucho dinero en estas bolsas, sobre todo si vuestra idea es llevar varias para dárselas en distintos momentos del viaje. Con que pongamos algunas cosas compradas de forma económica en el supermercado, tendremos más que de sobras.

turismo con niños

3. Ropa extra

Uno de los errores que cometen algunas parejas al viajar con los niños es pensar que lo que están haciendo es organizar un viaje con más personas como ellos. Esto es un gravísimo error, dado que lo que ocurrirá es que caeremos víctimas de esas situaciones que solo pueden producir los niños. Algo habitual es que los niños gasten mucha más ropa de la que nosotros utilizamos cuando viajamos. Tenemos costumbre a llevar la ropa justa para poder ahorrar espacio en la maleta. Y sabemos que, por ejemplo, no necesitaremos cambiarnos de manera imprevista salvo que nos pase algo imprevisto (que se nos caiga un plato de sopa encima en un restaurante, por ejemplo).

Pero con los niños todo cambia. Si son muy pequeños y aún tienen problemas de control, nadie nos dice que de repente no vayamos a necesitar montones de ropa interior extra. Y lo mismo se puede aplicar a las demás prendas. Así que el espacio que hemos ahorrado en la maleta al no llevar tanta ropa para nosotros será mejor que lo utilicemos para introducir ropa de los niños. Lo último que querremos será quedarnos sin mudas limpias mientras estemos de vacaciones. Además, es recomendable consultar antes con el hotel donde nos vayamos a alojar cuáles son las condiciones de la lavandería, porque no hay duda de que necesitaremos utilizarla.

4. Que la experiencia sea divertida

Los padres que se han olvidado del niño que llevan dentro lo tienen más difícil que aquellos que han crecido manteniéndolo visible en todo momento. El motivo de ello es que pueden conectar mejor con sus hijos. Los viajes, para los adultos, son un simple tiempo de trayecto que nos tomamos como algo obligatorio, pero que simplemente pasamos. Podemos aprovechar este tiempo para leer un libro, ver una película, pensar o dormir. No tenemos problemas de autocontrol, sabemos que tenemos que pasar ese rato y nos resignamos. Pero los niños no están preparados para que eso pase así. Ellos quieren sentir que aprovechan hasta el último momento y no tienen suficiente paciencia como para quedarse parados en una misma actividad más de 10 o 15 minutos.

Eso nos lleva a que tengamos la responsabilidad de hacer algo al respecto. Y lo que tenemos que hacer es buscar formas de divertir a los niños en los viajes. Un paso recomendable es jugar con ellos. Y cuando decimos jugar nos referimos a los juegos más clásicos y sencillos del mundo. El “veo veo” siempre funciona, aunque sea durante 10 minutos (tampoco penséis que os resultará útil durante mucho más tiempo). Otra idea muy popular, aunque influirá el lugar dónde estemos, será la de crear una búsqueda del tesoro.

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Lo que tenemos que hacer es darles un folio a los niños con diversas tareas que deben realizar y que puedan llevar a cabo de forma segura en el lugar donde se encuentren. Por ejemplo, podemos decirles que busquen a una persona que está viajando sola, que saluden a una azafata, que vean a otro niño como ellos o que encuentren y apunten la fila del avión en la que hay una persona viendo una película. Las posibilidades son infinitas y eso seguro que les tiene entretenidos mucho tiempo. Como recompensa si terminan la búsqueda del tesoro podremos darles algún regalo que hayamos preparado previamente (como una de esas bolsas de regalo de las que hablamos antes).

5. Turismo para toda la familia

Si no queréis que vuestras vacaciones se conviertan en una auténtica pesadilla tendréis que aprender a hacer sacrificios. Eso significa que si antiguamente visitabais 10 museos en cada visita turística a una nueva ciudad, ahora tendréis que dejarlo en una o dos. Y si a vosotros no os gustan los parques de atracciones, los zoos y sitios por el estilo, está claro que tendréis que acostumbraros a ellos. Es lo que se llama viajar en familia, la experiencia en la cual encajaréis a partir de este momento. Os aseguramos que si lo asumís llegará el día en el que vosotros seáis los que más corren para hacerse una foto con Mickey Mouse.

Foto: marianaviolante950TerriCDidgeman

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