Cuatro cosas que te pasarán en tu viaje a Alemania

Más allá de perderte alguna vez, o de alguna que otra anécdota, hay cosas que te esperan en Alemania sin que aún no lo sepas. Avispas en el papel de moscas, semáforos que cambian en apenas segundos, alimentos que te persiguen… Y un curioso etcétera.

Ampelmännchen

Antes de viajar es habitual buscar consejos en la red sobre el lugar de destino. Normalmente tienen que ver con la cultura, con el transporte, con la forma de vida… Con todo aquello que ayuda a hacerse una idea de lo que uno se va a encontrar, y que puede mejorar sustancialmente la experiencia del viajero. Sin embargo, hay cosas con las que te vas a encontrar y que quizás te sorprendan. Y que no cambiarán mucho las cosas, a lo sumo darán lugar a una o dos anécdotas. Pero está bien saberlas para adaptarse mejor a las circunstancias.

E aquí cuatro cosas que te pasarán en tu viaje a Alemania:

  • Comerás rodeado de avispas: Su cuantía dependerá de cómo haya sido el invierno y se esté presentando el verano. En cualquier caso, si te dispones a comer en un lugar al aire libre (y más aún si es un parque), recibirás la visita de una o varias avispas. Si huyes sufrirás la mirada burlona de los alemanes que te rodean, que te observarán con la misma cara que tú haces cuando los ves con chanclas y calcetines por Benidorm. Porque las avispas alemanas son mansas y algo tontunas. De hecho, cumplen la labor de nuestra mosca. Esa que tan amablemente interrumpe una barbacoa, o acaba ahogada en el vaso de agua. Como ellas, la avispa alemana lo máximo que hará es molestar.
  • Los semáforos te pillarán a medio cruzar: Y en ese sentido, el simpático Ampelmännchen de los semáforos de Berlín es el peor. Cambian rápido, muy rápido. Creo que se ponen en verde solo para indicarte que puedes empezar a cruzar. Esa es la conclusión a la que llegué tras quedarme a la mitad de todos ellos, y corretear los últimos pasos mientras la ciudadanía seguía cruzando ya en rojo sin inmutarse.

  • Descubrirás que la región de la buena cerveza es Baviera, no el resto del país: Dicen que si Baviera dejara de consumirla, Alemania pasaría de estar entre los mayores consumidores de cerveza del mundo a estar entre los últimos. Me lo creo. Si quieres una deliciosa jarra de Augustiner o de Paulaner, siéntate en un Biergarten de Baviera y disfrútala. En Hamburgo puede que la encuentres (también sirven Estrella Galicia en algunas terrazas de la Barceloneta), pero por lo general tienen sus cervezas. Que para mi gusto, y aunque también tienen su encanto pintoresco, son más bien flojillas.
  • Comprobarás que la temporada alta de Múnich se llama ‘Oktoberfest’: Esto te pasará antes de irte, pero te pasará. Si lo tuyo es un viaje en verano, lo prepararás sufriendo por los precios. Múnich es cara, así que no te equivocas. Sin embargo, será un alivio comprobar que no pagarás precio de temporada alta. Porque lo que para nosotros se asume como ‘julio y agosto’, en la capital bávara tiene nombre de festival de cerveza. Oktoberfest. Y darás gracias por aquellos 10 euros que te ahorras en un precio ya de por sí más caro que el de Berlín o Núremberg.
  • Podrás comer un Currywurst donde quiera que estés: En la tierra oficial de las salchichas el Currywurst te perseguirá por todas partes. Lo bueno de este festival de ketchup, mostaza y picante es que te permite comer al estilo tradicional a cualquier hora, porque a menudo se vende al estilo ‘fast food’ y para comer por la calle. Si estás en el sur, además de currywurst, siempre podrás matar el gusanillo con un pretzel. Y si estás en Baviera, tienes que probar los deliciosos spätzle con queso y cebolla. Pero eso ya va a gustos.
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