Consejos para visitar París en invierno

La nieve y el frío pueden jugarnos malas pasadas, pero basta con ir preparados para disfrutar de París en una de sus mejores épocas del año. La iluminación navideña en la ciudad es espléndida e invita a no marcharse nunca.

Planear viajes por Europa en invierno es toda una odisea, pues uno se pregunta si los destinos más populares lucirán igual de bellos y se podrán aprovechar tan bien como en verano. La respuesta es sencilla: cada época del año tiene su aliciente, y si bien el frío y la nieve pueden hacer de las suyas, viajar en temporada baja también tiene sus ventajas. Mejores precios, menos gente, y más ciudadanía autóctona haciendo su rutina. Aquella que al final define una ciudad.

Estos motivos, entre otros, me llevaron a visitar París en invierno. Como bien demuestran en la web Hotelesbaratosenparis.es, es muy fácil encontrar alojamiento a buen precio en esta época del año. Y a cambio disfrutamos de la ciudad de la luz en todo su esplendor diurno y nocturno. ¿Cuál es el mejor modo de hacerlo? E aquí algunos consejos:

  • Ir preparado para el frío: El invierno parisino es más frío que el de la mayoría de enclaves españoles. Por tanto, a partir de noviembre y hasta marzo conviene llenar la maleta de ropa de abrigo. Y no de abrigo mediterráneo, sino de abrigo de verdad. Jerseys de lana, pantalones y calcetines gruesos, bufanda, guantes, gorro e incluso orejeras. No olvidéis prendas que puedan ponerse unas sobre las otras, al más puro estilo «cebolla». Tampoco buen calzado, sobre todo si hay riesgo de nevadas. Puede que el día siguiente de una nevada luzca un sol espléndido, pero las temperaturas no serán primaverales. La nieve se volverá hielo y será necesario un calzado que permita caminar cómodamente, no resbalar y no empaparse con los charcos y la nieve enfangada.
  • Nieve es igual a caos: París no es una ciudad de nieve perpetua en invierno, pero alguna nevada cae. Y cuando lo hace la ciudad se vuelve un caos. Se recomienda evitar los desplazamientos por carretera en esos días, e ir prevenido ante posibles cancelaciones de vuelos en los aeropuertos.
  • Noches de luz: Muchos temen no tener suficientes horas de sol para disfrutar de París en invierno, pero lo cierto es que hacerlo de noche es una delicia. La iluminación de los monumentos parisinos es fascinante, hasta el punto que es obligatorio un paseo al caer el sol. Imperdible el contraste de las fachadas blancas con el negro de la noche, la neblina invernal y el aliento helado de los transeúntes. De cuento de hadas.
  • Navidad en París : La iluminación de Navidad en París se enciende a finales de noviembre y llega puntual cada noche hasta pasadas las fiestas. Luce espléndida en los lugares más turísticos, como la Torre Eiffel, los Campos Elíseos o el inmenso árbol que se instala frente a la Catedral de Notre Dame. No obstante, el mejor lugar para disfrutarla son las Galeries Lafayette. El inmenso mosaico de luces de su fachada es todo un referente parisino, y además no viene solo. Sus escaparates se llenan de animaciones para niños, y en el interior del comercio, ubicado en el céntrico boulevard Haussmann, hay cada año un inmenso árbol de Navidad.
  • Un buen café: Los cafés parisinos tienen fama de cálidos y acogedores, y qué mejor momento que el invierno para degustarlos. Los encontraremos por toda la ciudad, y son el mejor modo de integrarse en su estilo de vida.

Por lo demás, la ciudad nos ofrece lo mismo que durante el resto del año: monumentos, historia, arte y belleza a cada paso. ¿Renunciarás a todo ello por un poco de frío?

Foto: volantwish.

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