Volar en familia a Amsterdam

Amsterdam es un destino muy turístico al que podré ir este verano. Las calles, los canales, museos, pueblos de las afueras, las bicicletas, el tranvía, las flores… son muchos los atractivos para ver en la ciudad holandesa.

Amsterdam, todos los atractivos de una capital europea

Hace varios meses que ya tengo pensado qué haré en verano, por lo menos durante una de las semanas de vacaciones. Gracias a la anticipación he podido reservar con varios amigos un viaje de una semana a Amsterdam, una ciudad que visité en el fin de curso de segundo de Bachillerato y que siempre había pensado volver a ver.

La verdad es que de aquella época tengo buenos recuerdos de la ciudad y de las visitas que hicimos, además de los buenos ratos con mis compañeros. De la gran ciudad me quedé sobre todo con el sistema de circulación, si es que se le puede llamar sistema. Y es que me pareció increible que por una misma carretera pudieran circular peatones, coches, bicicletas y tranvías sin mayores problemas. Y lo más sorprendente de todo es que las reinas de la calzada son las bicicletas, que campan a sus anchas por el cemento con la suerte de contar además con muy buena señalización y carriles para ellas.

Pero recuerdo más cosas de aquel viaje. Por ejemplo, la Estación Central de trenes, llenísima de gente a toda prisa. En todo momento avisaban de que se tuviera cuidado con los carteristas, pues por lo visto es un lugar muy famoso por los robos al turismo, como ocurre en otras estaciones de trenes europeas.

Tampoco estuvo nada mal la visita al Museo Van Gogh. Siempre es atractivo ver algunas de las obras más famosas del autor holandés que habíamos estudiado en Historia del Arte. Los Girasoles fueron difíciles de ver entre tanta multitud agolpada contra la pared, pero por fin nos hicimos un hueco.

Recuerdo que no fue muy polémico decidir con los profesores hacer un viaje a Holanda, un país caracterizado por las libertades, y una ciudad conocida por el consumo de cannabis en los coffe shop o por el Barrio Rojo. Éramos una clase tan formal que con una simple votación se aceptó el viaje. Digo esto porque recordaba ahora la mini excursión nocturna que hicimos con nuestras dos profesoras al Barrio Rojo. De hecho, es un atractivo de la ciudad que se puede ver como cualquier monumento, con lo cual las profesoras lo tomaron con naturalidad y dimos un breve paseo por la noche.

Aquel viaje estuvo muy bien, pero ahora me toca pensar en el de este año. Por suerte ya tengo los billetes de avión, aunque no miré demasiado todas las compañías que viajan desde Barcelona a Amsterdam. No tuve mal ojo, pues dando un repaso a las opiniones de clientes de vuelos baratos de Barcelona a Amsterdam he visto buenas referencias de Vueling, con la que viajaré este verano. Las mejores opiniones de un vuelo Vueling Barcelona-Amsterdam son de personas que viajaron con niños, y valoran el buen trato del personal y la tranquilidad durante el vuelo. No hay que olvidar que Amsterdam es una buena ciudad para viajar en familia, de ahí que nos encontremos a este tipo de viajeros también en el avión.

Junto con Vueling, la compañía mejor valorada es KLM, que también opera de Barcelona pero en el momento de cojer los billetes estaba algo por encima en precios. Curiosamente, las opiniones del vuelo KLM Barcelona-Amsterdam destacan también en el apartado de viaje con niños, con un 5 sobre 5 en puntuación, y un notable alto para la atención de los auxiliares de vuelo.

Ahora que pienso, además de la visita a Amsterdam en mis tiempos mozos también hicimos alguna escapada a las afueras de la ciudad, aunque sólo me quedan dos recuerdos claros. Uno, la visita a una pequeña fábrica de quesos, casi familiar diría, en la que nos enseñaron un poco el proceso de fabricación y la forma de cortarlo. Todavía mi madre tiene en casa un cortador que me llevé de souvenir, por lo menos es útil.

La otra visita fue a un pueblo cercano a la ciudad, pero ya no lo recuerdo. Para este verano tengo pensado ir a Alkmaar, uno de los pueblos más bonitos de la zona, muy famoso por su mercado de quesos. Quién sabe si ya estuve allí, maldita memoria… Lo que sí recuerdo es a los habitantes de aquel pueblo caminando con zuecos por la calle y comiéndose unos pescados, creo que arenques, crudos, envueltos con papel y con cebolla y algo marinado por dentro.

Lo bueno de todo esto es que este verano volveré y, además de la ciudad y pueblos como Alkmaar o Volendam, por ejemplo, también tendré tiempo para ir a Rotterdam, Utrecht o La Haya. Y, si finalmente nos animamos, en dos horas nos podemos plantar en Brujas, otra ciudad que me han recomendado varias personas que han viajado a Bélgica. Como reservé hace tiempo y con buenos precios ahora puedo pensar con tranquilidad en la ruta que queremos hacer durante la semana en los Pises Bajos. Ya queda menos.

Foto: Newsphoto! a Flickr

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