Presbítero Maestro, noches de magia en Lima

Una de las más bellas construcciones de la capital del Perú se encuentra en el distrito de Barrios Altos. El lugar de reposo de los seres más queridos de la capital del Perú es también una belleza arquitectónica que todo turista debe conocer. El Presbítero Maestro es un lugar encantador que todos los limeños conocen.

Mi relación con el Presbítero Maestro nació del amor.

Hace unos años, confieso, estaba perdidamente enamorado de una chica que estaba postulando a la Universidad San Marcos en Perú. Me encantaba verla llegar con sus libros en la mañana, con la mirada tímida y el cabello amarrado en una austera cola de caballo. Igualmente su ropa discreta la consolidaba como una chica de su casa. La imagen que mostraba era la de una delicada y recatada adolescente estudiosa. //www.ringo.com/photos/photo.html?photoId=196524172

Desde que la descubrí estudiando en una carpeta, me la imaginaba siempre tan aplicada a sus estudios. Uno tiende a imaginar la vida de las personas en base a sus prejuicios. Cuando la observaba desde lejos siempre sonriendo con sus amigas me imaginaba sus tardes al sol compartiendo un refresco con sus amigos. Quizás unas noches de baile con sus amigos, todos unos caballeros. Definitivamente unos fines de semana ayudando a sus padres con las tareas de la casa. Tal era mi idea de la perfección de esta chica que yo, pobre solitario sin carisma, no me atrevía a hablarle.

Sin embargo la felicidad llegó a mi oscura vida cuando un día la descubrí mirándome desde la mesa en la que estudiaba. ¿Sería eso posible? Un desorden en el universo había logrado que la chica de los sueños se fijara en mi. A pesar de mi soledad irremediable, no era un tipo de pocos recursos para abordar chicas. Con mucho aplomo me acerque a ella… para luego desviarme y dirigirme al baño sin decirle una palabra. Reflexioné que antes de decirle cualquier tontería, era mejor preparar una estrategia. Afortunadamente al momento de salir todavía ella me esperaba. Al menos eso creía yo en mi estado de chifladura total.


Finalmente conversamos de temas que yo preveía: estudios. Con el tiempo la llegué a conocer un poco más. Me emocionaba sobre manera cuando la veía acercarse y pensaba ingenuamente que si pasaba por mi lado era porque de alguna manera yo le gustaba. Me había preparado para conquistarla practicando algunos pasos de baile en la soledad de mi cuarto. También revisé la cartelera cinematográfica para invitarla a bailar un fin de semana y sobre todo empecé a hablar mucho con una de sus mejores amigas de nombre Brenda. Ella me confirmó mis sospechas de que mi ideal amoroso era una chica tranquila. Con toda esa preparación estaba seguro la podría conquistar.

Obviamente todos mis preparativos no sirvieron de nada. Cuando finalmente decidí invitarla a salir, ella me indicó con mucho tacto que no podría salir conmigo el fin de semana porque siempre iba con sus hermanos mayores a hacer un tour por las locaciones del cementerio Prebístero Maestro.

La noche se me vino encima. No podía invitarla a salir durante la semana por los estudios y los fines de semana me la robaba un cementerio. ¿Qué atractivo podía ella encontrar en frías tumbas de mármol?

Como todo tipo ilusamente enamorado insistí en el tema y descubrí que mi querida chica T (prefiero llamarla por la inicial de su primer nombre) era una adicta a las películas de terror (y mi película favorita era en ese entonces el musical “Hello Dolly” de Gene Kelly), las obras literarias de terror (tuve que internarme en librerías especializadas para poder regalarle un clásico del género) y sobre todo las casa encantadas y lugares tenebrosos.

En el Perú tenemos una gran cantidad de sitios turísticos con temática de horror. Por ejemplo Cachiche y sus célebres reuniones de brujas, también la famosa casa Matusita en el Centro de Lima y muchos otros lugares más.

Mi interés por la historia en ese año de amor platónico derivó a informarme copiosamente del lugar fundado por el Virrey Abascal. Entre otras fastuosidades el museo cuenta con esculturas de mármol, hierro, bronce y piedra.

El cementerio museo destaca por los bellos mausoleos de las familias más ricas de Lima. Igualmente cuenta con la espléndida Cripta de los héroes, lugar donde se conservan los restos de los héroes del Perú. Se pueden visitar las tumbas de los muertos en la Guerra del Pacífico con Chile, la guerra de la independencia, la guerra con Ecuador. Muchos guerreros muertos, realmente.

El Presbítero Maestro es un lugar fascinante y cuanto más se descubre de él, más interesante se vuelve. Por ejemplo el lugar alberga esculturas de Damián Campeny (español), Louis Ernest Barrias, Émile Robert y Antonin Mercie (franceses). (español) , Igualmente se puede encontrar las obras de los italianos Ulderico Tenderini, Goivanni Battista Cevasco, Pietro Costa y Rinaldo Rinaldi. Todo una constelación de talento europeo en el Perú.

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Siguiendo con mis desventuras amorosas, decidí invitar a dar un paseo por el cementerio a mi querida T. La Beneficencia pública de Lima organiza paseos por las noches todos los últimos jueves del mes. La ocasión, luego de documentarme bien, se me presentaba precisa para impresionar a la bella T. Además iba a tener la oportunidad de conversar con ella sobre el libro que le regalé.

Pero mi corazón no era afortunado en aquellos años. Cuando finalmente quise invitarla a pasear por el cementerio, ella me contó alegremente que le gustaba un amigo de nombre Diego. Un tipo muy carismático que dedicaba horas al gimnasio y bailaba muy bien.

No me quedó otra. Tuve que alejarme con el corazón roto. Pasado el tiempo igual decidí visitar el cementerio Presbítero Maestro. Había quedado encantado con la información que obtuve del mismo. Para llegar hasta el cementerio tuve que atravesar el distrito de Barrios Altos de Lima. Un lugar tradicional y muy bello que encanta por su bohemia.

Finalmente, cuando llegué al Presbítero Maestro, quedé impactado por la gran belleza de las esculturas. El buen clima de esa parte de Lima, las flores del mercado cercano, así como las que adornan las tumbas, fueron otro recuerdo impactante.

Pasear entre los pabellones del cementerio, observar su bella arquitectura, así como sentir esa sensación cercana al miedo por la cercanía de las tumbas es una experiencia inolvidable. Se lo recomiendo plenamente.

Ahora, si es de aquellos que no se asusta en las noches muy oscuras, le aconsejo tome el tour de medianoche de la Beneficencia Pública. Será una experiencia que recordará con orgullo.

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