Museo Bagatti Valsecchi

En pleno centro de Milán, capital de la provincia homónima, uno de los focos económicos y financieros de Italia, sede de cultura y arte por excelencia, se encuentra uno de los museos casas mejor conservados y fascinantes del viejo continente: el Bagatti Valsecchi, cuya particularidad reside en que su diseño perfecto revive lo más lujoso y exquisito del Renacimiento italiano, que puedes visitar gracias a alguno de los numerosos Vuelos Milán que salen todos los días desde las ciudades españolas.

Fachada Bagatti Valsacchi

Fachada Museo Bagatti Valsecchi, Milán.

Si bien la fecha de construcción de este Palacio Bagatti Valsecchi se remonta a finales del siglo XIX, su proyecto y estilo estuvieron inspirados en los palacios señoriales típicos del cinquecento lombardo. La construcción de este edificio de imponentes dimensiones fue idea de los hermanos Fausto y Guiseppe Bagatti Valsecchi, quiénes también le sumaron la decoración y ambientación propia de esta época renacentista.

Si bien en Milán también se encuentra otro museo caso de gran relevancia como el Poldi-Pezzoli, igualmente ubicado en pleno centro de la ciudad lombarda, entrar al Bagatti Valsecchi es una experiencia más que singular: la atmósfera entre exclusiva y mágica se mantiene casi intacta. Aún tantos años después de la muerte de sus primeros moradores, los hermanos Bagatti Valsecchi, uno tiene la impresión que estos dos hombres cultos todavía están allí para darle la bienvenida a su particular mundo de mueblería y decoración de más de cuatro siglos atrás.

Cuarto Museo Bagatti Valsecchi

Estos hombres de la aristocracia de finales del siglo XIX eran descendientes de una de las familias más ilustres de la Lombardía italiana de la época, por tal motivo, no sólo contaban con los medios económicos suficientes como para solventar los gastos de semejante inversión sino que también eran amantes del arte y grandes coleccionistas, pasión que plasmaron en cada uno de los rincones y lugares de este bello palacio.

Si bien este palazzo sufrió una ampliación unos años después de su construcción como motivo de que uno de los hermanos, Giuseppe, contrajo matrimonio, su estilo original se mantuvo a salvo: la línea claramente renacentista de todo el edificio se siguió respetando –aún cuando en aquel entonces el eclecticismo estaba en pleno auge- y se buscó que los distintos cuerpos del mismo quedaran fácilmente comunicados entre sí.

Este museo tiene entrada por dos calles: la vía Gesu y la vía Santo Spirito. Desde su mismo exterior, el Palacio de Bagatti Valsecchi es deslumbrante: su fachada y su patio de entrada no pasan desapercibidos ni para el más despistado que transite por allí.

Su interior está dividido en varias galerías, habitaciones y salones, cada uno de ellos minuciosamente decorado en tono con el más refinado gusto renacentista: se podría nombrar al salón Bevilacqua o a la bella Sala del Fresco, para ejemplificar esta premisa.

Salón Bevilacqua

No se puede dejar de mencionar a la biblioteca, quizá uno de los más hermosos de toda la construcción: fue diseñada por un restaurador italiano de renombre de la época, Luigi Cavenaghi, al tiempo que cuenta con la particularidad de tener en su estancia una fiel reproducción de la boiserie de la sala capitular de la iglesia de Santa María de la Pasión.

Los hogares en esta gran vivienda señorial son todo un atractivo: se encuentran en varias partes y constituyen por sí mismos obras de arte del período renacentista italiano.

El baño principal es otra de las dependencias que vale la pena resaltar: recubierto en su totalidad con madera trabajada, y “disimulado”: lo más que puedes ver a primera vista es un atril con añejos libros, arcos y casetones de mármol que, tras una observación mucho más meticulosa, desvelan las distintas partes y elementos del baño.

Entrar al Museo Bagatti Valsecchi es poder retrotraerse a otra época e imaginar a estos dos hermanos milaneses viviendo en el palacio entre todo el brillo y esplendor que ellos mismos se crearon: rodeados de muebles y objetos decorativos estilo renacentista, como cerámicas, trabajos de orfebrería o incluso armas, e imbuidos en esa atmósfera de delicadeza y arte cautivante propia del momento.

En el año 1994 este palacio abrió sus puertas al público, y desde entonces pasó a ser uno de los mejores conservados museos-casa de toda Europa y de un atractivo singular: desde el mutismo de sus paredes las pinturas, muchas de ellas con temas religiosos, o sus esculturas intrigantes colocadas en rincones y lugares sorprendentes, reciben al visitante en ese mundo traído de otros tiempos de esplendor.

Entre los objetos de gran valor que se pueden visualizar en este museo se pueden citar el cuadro de “Santa Guistina” de Bellini, “la Madonna y el niño” de Ambrogio Bevilacqua, varios tapices flamencos, una colección de cristalería de Venecia, entre otros.

Asimismo, cabe destacar que la fundación que preside hoy día este museo está abocada también a la investigación, a la difusión y a dar seminarios y charlas sobre tiempos pasados, trabajos investigativos focalizados, sobre todo, en la cultura del siglo XIX.

El Museo Casa Bagatti Valsecchi se puede visitar de martes a domingo de 1 pm a 5.45 pm –excepto días feriados-. El valor de la entrada es de 8 euros para los adultos, de 4 para niños de 6 a 14 años de edad, y gratuita para menores de 5. Los miércoles, la entrada es libre y gratuita para todos.

Sólo ten en cuenta que las visitas guiadas no están disponibles en español: solamente en italiano, inglés y japonés.

Finalmente, te comparto otro dato interesante sobre este palacio descomunal: si bien fue construido en su momento de acuerdo a la estética renacentista, estaba equipado al mismo tiempo con los servicios de finales del siglo XIX, es decir, ya gozaba de instalación eléctrica, gas y agua corriente.

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