Madrid se prepara para uno de sus cambios más revolucionarios

Con las obras que empiezan el 1 de diciembre de la Gran Vía de Madrid los peatones ganarán 5400 metros cuadrados.

Gran Vía de Madrid peatonal

El día 1 de diciembre la Gran Vía de Madrid dará inicio a un proceso de cambio ambicioso que tiene como objetivo devolver espacio a los peatones y que ya ha despertado críticas entre los conductores. La ciudad busca ser cada vez más peatonal y agradable para el visitante y residente, algo para lo cual se está intentando fomentar la idea de abandonar el uso del coche en la medida de lo posible para optar por caminar y por el transporte público.

Si bien en otros años se ha cerrado parte de la Gran Vía al tráfico como forma de hacer espacio para el incremento de visitantes en Navidad, esta vez el cierre será permanente debido a que estará justificado por el inicio de las obras. El resultado final se plasmará en la obtención de 5400 metros cuadrados para los peatones, lo que significará tener muchísimo más espacio para que caminen (y suponemos que también se concederán más permisos para el establecimiento de terrazas y similares, dado que el beneficio económico tendrá que llegar de alguna parte).

Para los conductores quedarán cuatro carriles que se dividirán con inteligencia para intentar que el tráfico sea lo más ligero posible.

Los carriles pegados a los peatones serán uno de ellos para motos y automóviles CERO y el otro para autobuses de la EMT y taxis. En el centro quedará un carril para bicicletas y ambulancias, así como otro por el que podrán circular los vehículos de personas con movilidad reducida o residentes. De esta forma se tratará de conseguir que la Gran Vía sea mucho más adecuada para el volumen de tránsito del que hace gala a diario, especialmente en momentos del año como la Navidad. Y aunque los conductores se quejan, no hay que olvidar que otra de las propuestas, una más radical, también apostaba por el cierre completo de la zona al tráfico, por lo que a fin de cuentas el resultado no debería ser tan problemático a nivel global.

Han dicho desde el ayuntamiento de Madrid que esta Navidad los divisores de seguridad entre peatones y vehículos estarán instalados con hormigón y que serán menos antiestéticos que los del año pasado. Para ello se van a decorar con flores con la intención de que ofrezcan un estilo más agradable a la vista aún a sabiendas de lo difícil que es darle vidilla a este tipo de barreras. Dicho esto, no hay duda de que la Navidad en el centro de Madrid va a ser particularmente pintoresca.

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