Las pintorescas iglesias de madera de Maramures, en Rumanía

Un total de 42 templos construidos entre los siglos XVII y XVIII y distribuidos por una región de Transilvania que aún conserva toda su esencia tradicional.

La región histórica de Maramures, en Rumanía, forma parte de la Transilvania septentrional. Se encuentra al norte de Cluj-Napoca y limita al norte con la frontera con el oeste de Ucrania. Esta región, aún por descubrir por el turismo, destaca por mantener hoy en día un estilo de vida muy tradicional. Algo que se manifiesta en sus construcciones de madera, prendas de vestir y otros elementos culturales.

Precisamente aquí, en Maramures, nos esperan ocho joyas declaradas Patrimonio de la Humanidad. Se trata de ocho iglesias distribuidas a lo largo y ancho de la región, que a su vez forman parte de un conjunto mayor de 42 templos medievales que se descubren al viajero cuando menos se lo espera. Aunque la cifra parece holgada, son solo una tercera parte de los que había hace 200 años.

Se trata de las famosas iglesias de madera de Maramures, pequeñas grandes catedrales de la arquitectura y el diseño. Fueron alzadas durante los siglos XVII y XVIII por un claro motivo: la prohibición en Rumanía de levantar iglesias ortodoxas de piedra. A falta de más opciones, y en un clima que tiende a frío, la madera se convirtió en la mejor opción.

Estas pintorescas iglesias destacan por su reducido tamaño, por sus empinados tejados y, sobre todo, por sus características torres puntiagudas. En sus homogéneos rasgos básicos presentan un sinfín de elementos únicos, patentes en sus esquemáticos murales o sus elementos decorativos.

Los encargados de alzarlas no eran simples artesanos de madera. En su día quienes dominaban este oficio, con la precisión de un arquitecto profesional, eran verdaderos maestros y sus conocimientos pasaban de padres a hijos. Sin embargo, sus nombres son un misterio a menudo eclipsado por los fundadores de estos templos. O dicho de otro modo, los nobles locales que ponían el dinero para la construcción.

Es curioso que a día de hoy, y tras la Revolución rumana de 1989, se sigan construyendo iglesias siguiendo métodos similares. Sin duda, es algo difícil de encontrar en el continente europeo. Así que la visita a Maramures y sus templos nos invita a un viaje a las raíces vivas de la tradición y la cultura. Algo que en muchos otros lugares ya hoy solo toma forma de obras de arte, monumentos y museos.

Entre las iglesias más conocidas destacan las de los Santos Arcángeles (Rozavlea), Cuvioasa Paraschiva (Poienile Izei) o la de Poienile Izei (Botiza). La mayoría de estos enclaves son pueblos o ciudades de unos 2.000 o 3.000 habitantes. Por tanto, es un destino en el que dejarse perder y sumergirse.

Foto: Remus Pereni.

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