Las majestuosas torres diaolou de China

Muy cerca de Hong Kong o Macao encontramos una región plagada de unas inmensas torres defensivas, en su mayoría construidas a principios del siglo por personas que habían hecho fortuna fuera de China.

Basta con adentrarse en este inmenso país, el más poblado del planeta, para encontrar reliquias enigmáticas que han marcado una historia muy diferente a la de territorios occidentales. Si algo hace mágica a China es que nunca se conoce del todo, y que gran parte de lo que esconde en sus entrañas aún está por descubrir a nuestros ojos.

Quienes visitan Hong Kong, Guangzhou o incluso Macao puede que lo hagan ajenos al secreto que se esconde muy cerca de ellos, en las profundidades de la provincia de Guangdong. Se trata de unas inmensas torres fortificadas que transpiran a la vez majestuosidad y decadencia, y que se extienden a centenares entre los inmensos campos cultivados.

Se trata de los diaolou, unas torres que empezaron a aparecer en el siglo XVI, pero que lograron su apogeo entre finales del siglo XIX y los años 20 y 30 del siglo XX. Aunque en su mayoría se concentran en los alrededores de Kaiping (unos 1.800 ejemplares), también los encontramos en las colindantes ciudades- condado de Taishan (500 torres), Enping y Xinhui.

Esbeltas y ricamente decoradas en su parte superior, es de lo más apasionante ver aparecer estas torres a decenas en el paisaje. Quizás lo que más sorprende de ellas es su clara influencia de la arquitectura occidental, lo cual tiene su razón de ser. Gracias a una gran tradición migratoria, muchas de las torres de Kaiping son responsabilidad de familias que hicieron fortuna en el sureste asiático, Australia y las Américas.

No es solo ostentación lo que buscan los diaolou, como queda patente en el hermetismo de sus plantas más bajas. Estas construcciones tenían una finalidad sobre todo defensiva, más allá del uso que le dieran sus propietarios. Algunas eran simples torres de vigilancia, y otras eran usadas como segunda residencia o refugio. Pero sobre todo servían de protección hacia el bandolerismo de la época.

Las torres son estéticamente muy parecidas entre sí, pero presentan una gran variedad de estilos y materiales de construcción. Ladrillo, cemento, piedra e incluso adobe. El diaolou más alto es el de Ruishi, en la ciudad de Jinjiangli. De tejado bizantino, fue construido en 1921 y se alza hasta los 9 pisos de altura.

Si vuestras próximas vacaciones os llevan hasta esta zona de China, no dejéis pasar la oportunidad de descubrir estas magníficas torres. Por algo fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007.

Foto: Kevin Poh.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...