La honestidad de 16 ciudades del mundo a prueba

La revista Reader’s Digest ha dejado abandonados a su suerte más de 100 carteras en 16 ciudades del mundo, Madrid incluida. El resultado deja al descubierto que la honestidad no es cuestión de sexos ni de edades, aunque quizás un poco de culturas.

carteristas

“Pickpocket”, carterista en inglés, es una de las palabras más asociadas al turismo en nuestra geografía. Sobre todo en ciudades como Barcelona o Madrid, donde esta práctica destaca por su abundancia. Ahora bien, ¿qué sucede cuando se trata de carteras abandonadas en plena calle? ¿Cómo reaccionamos los ciudadanos al encontrarlas? ¿Realmente hay naciones más honestas que otras ante esta situación?

Según un estudio realizado por la revista Reader’s Digest, la respuesta a la última pregunta es “no”, aunque un “no” algo condicionado. Su cometido ha sido dejar 192 carteras abandonadas en diferentes rincones de 16 ciudades de cuatro continentes distintos. Casi la mitad, un 47%, han sido devueltas a través de la policía o de un número de contacto. Las demás siguen abandonadas a su suerte, o bien nunca llegaron a manos de sus dueños.

Cada cartera contenía en su interior el equivalente a 50 dólares americanos en distintas monedas (unos 37 euros en nuestro caso), un número de móvil, tarjetas de crédito, cupones de descuento y una foto de familia. Y han ido a parar a ciudades tan dispares como Nueva York, Bombai, Berlín, Madrid, Liubliana o Río de Janeiro.

Por regla general la proporción de devoluciones es alta. En Nueva York y Moscú 8 de 12 fueron devueltas. En Ámsterdam, 7 de 12, y solo 4 de 12 en Zúrich y Río de Janeiro.

Incluso ciudades muy distintas registran una proporción muy similar de devoluciones. Sin embargo, el estudio nos deja una vez más en mal lugar a los ibéricos. En Madrid solo se devolvieron 2 carteras, y 1 en Lisboa. No obstante, no es suficiente para romper una optimista regla general.

“Podría ser el último poco de dinero de una madre para alimentar a su familia”, contaba un chico de Polonia. En otros casos, como el de una mujer de 73 años de Río de Janeiro, el motivo es más práctico que solidario o trascendental. “Porque no es mía“, declaró.

En cualquier caso, y según los impulsores del estudio, para todas las personas que retornaron la cartera era la única opción a considerar. No se sabe qué dudas arremeten a quienes se encuentran en el lado opuesto, pero sí que hay casos bastante singulares. Por ejemplo, el de un conductor de tranvía de Zúrich que se embolsó contenido y continente pese a trabajar para el jefe de la oficina de objetos perdidos de la localidad.

No hay distinciones de sexo, de rango de edad o de educación en lo referente a este estudio. Como mucho, y si nos incluimos con visión pesimista en el saco, diferencias culturales que en nuestro caso podrían relacionarse con la famosa “picaresca”. Sea como sea, lo innegable es que las conclusiones de este experimento son de lo más curiosas.

Vía: CNN.

Foto: Karl Baron.

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