Iglesia de Santo Tomé. El entierro del conde de Orgaz

“La muerte del Conde de Orgaz”, óleo de El Greco, es una de las principales joyas que se pueden apreciar en la iglesia más visitada de Toledo. Vea con nosotros por qué esta iglesia llena de misticismo es tan apreciada para los visitantes.

La construcción de la Iglesia de Santo Tomé se remonta al siglo XII cuando ocupaba una mezquita. Posteriormente fue reedificada en el siglo XIV por el Señor de Orgaz, don Gonzalo Ruiz de Toledo. Casi no queda vestigios de aquella reforma, borrada, por así decirlo, por las siguientes reformas que la sucedieron en cada etapa artística.

La muerte del Conde de Orgaz. Foto: Wikipedia

En el interior de este hermoso monumento se encuentra un retablo del s.XVI, una pila bautismal de mármol del s.XVI y una bellísima virgen en mármol del s.XIII, y un apreciado lienzo creado por el excelente pintor Tristán, uno de sus mejores alumnos de El Greco.

Se puede apreciar en la iglesia tres naves con cabecera gótica, cubiertas por bóvedas de cañón. En su torre mudéjar, de un apreciable estilo artístico que junta lo hispano con lo musulmán, es parecida a la de la iglesia de San Román. La iglesia tiene una planta cuadrada con dos niveles enmarcados por dobles arcos, separados por una fila de arquillos ciegos, como también -caso único en la ciudad- por columnillas de cerámica de Talavera de la Reina.

Uno de las principales maravillas de la iglesia, como ya se ha hecho mención, es el óleo que representa “La muerte del Conde de Orgaz”, que fue elaborado en el siglo XVI por El Greco pintor cretense activo en Italia y España. Alrededor de la escena que se recrea en este cuadro se generó una leyenda local que data de 1323.

Vista exterior de la Iglesia de Santo Tomé. Foto: Flickr

En la historia se cuenta que el Señor de Orgaz falleció después de llevar una vida generosa con los demás, plagadas, principalmente, en donaciones a las instituciones religiosas de Toledo. En momentos en que se realizaba su entierro, se dice que por agradecimiento a su generoso desprendimiento, aparecieron milagrosamente San Esteban y San Agustín que lo introdujeron, entre el desconcierto de los presentes, en la tumba.

Esta es una de las tantas historias que podrá conocer en los salones de la iglesia de Santo Tomé. Un recinto adornado con excelentes obras de arte, que la convierte en un destino interesante para sus miles de visitantes. Descubra por que cada año más de 5000 000 personas visitan esta magnífica expresión religiosa. Anímese y haga las maletas ya, porque no se arrepentirá.

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