Hasta 2021 el Big Ben no volverá a sonar

El Big Ben se detiene y no volverá a sonar hasta 2021 debido a los trabajos de restauración que se realizarán.

El Big Ben se detiene

Si queréis escuchar sonar el Big Ben os recomendamos que os deis mucha prisa, porque quedan prácticamente horas para que lo deje de hacer. El día 21 de agosto será el último en el que sonará de la forma en la que lo ha hecho durante décadas debido a que se requiere llevar a cabo un laborioso trabajo de restauración. El reloj no recuperará “su voz” hasta el año 2021, así que es importante que si lo queremos oír en vivo y en directo, nos demos prisa.

Los trabajos que se tienen que realizar en el Big Ben son críticos para que el reloj pueda sobrevivir a largo plazo y siga siendo un símbolo de Londres con el paso de muchas más décadas. La restauración de las instalaciones no solo abordará el propio reloj, sino la torre Elizabeth en general en la que se encuentra ubicado.

El único sonido que saldrá del Big Ben será de su campana principal en momentos muy específicos. Esto ocurrirá, por ejemplo, como despedida del año. Pero las campanas y sonidos que se escuchan a lo largo de las horas no volverán a sonar y seguro que es algo que los ciudadanos de la región comienzan a echar de menos dentro de pocos días.

Este es un momento clave para la historia del Big Ben, dado que el reloj ha estado sonando de forma continuada nada más y nada menos que 157 años. Esto ha llevado a que se transforme en un símbolo claro del paisaje de Londres y en una señal que evidencia la seriedad y la personalidad de los británicos, que se dice que son tan rígidos como la estabilidad del reloj al dar las horas. No obstante, es necesario parar el uso del reloj para que como decíamos, pueda sobrevivir y seguir ofreciendo su servicio durante cientos de años.

Para quienes teman por la integridad del reloj hay que decir que Reino Unido ha buscado a los mayores expertos en restauraciones y estos se ocuparán de todo a través de un trabajo calculado al detalle. Se realizarán obras de restauración en la torre, que tiene una altura de 96 metros, y también en el propio reloj, que se desmontará pieza a pieza para ponerlo a punto. Habrá cambio de manecillas, una nueva estructura para que aguante más y todo se limpiará a fondo. Será como si el reloj protagonizase una versión 2.0 pero sin cambiar su aspecto y sonido.

Foto: sergioricci

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