Las ciudades de La Torre Eiffel y la Estatua de la Libertad

Los monumentos de la Torre Eiffel y la Estatua de la Libertad cuentan con muchos aspectos en común, como que ambos proceden de Francia.

La Torre Eiffel situada en París

Si tuviéramos que elegir dos de los monumentos más conocidos del mundo, así como dos de los más turísticos, muy probablemente nos quedaríamos con la Torre Eiffel y la Estatua de la Libertad. El primero de los monumentos está situado en París, donde se ha convertido en un símbolo muy identificativo del país desde que se produjera su construcción en el año 1889. Por su lado, la Estatua de la Libertad se construyó en 1886 y está presente en la ciudad de Nueva York. Aunque se trata de monumentos muy distintivos, la realidad es que comparten mucho más de lo que nos podríamos llegar a imaginar. Por ejemplo, ambos monumentos son originarios de Francia, algo que no es especialmente conocido debido a que la Estatua de la Libertad siempre ha sido un símbolo del estilo de vida americano.

El vínculo entre los dos monumentos apasiona por su curiosidad, pero vamos a comenzar hablando de la Torre Eiffel y de su presencia en París. De su construcción se ocupó un ingeniero francés que tenía gran fama en la época: Gustave Eiffel. Si bien inicialmente no se incorporó su apellido a la estructura, dado que en sus orígenes la torre era conocida solo como la Torre de 300 metros, el tiempo acabó convirtiéndola en un homenaje a la figura del ingeniero. Junto a él trabajaron Émile Nouguier y Maurice Koechlin, dos diseñadores que sorprendieron con lo bien que representaron las ideas que se habían querido unificar en este monumento. El objetivo inicial era convertir la Torre Eiffel en un auténtico símbolo de liderazgo en la Exposición Universal del año 1889, que se llevó a cabo en París, pero acabó trascendiendo mucho más.

Si recibía el nombre de Torre de 300 metros, era porque su altura era, ni más ni menos, que de esta cantidad, aunque con el tiempo se amplió a través de una antena. En la actualidad no solo es uno de los monumentos más famosos del planeta, sino que goza de la visita de millones de visitantes todos los años. Para tenerlo en cuenta, la Torre está situada junto al río Sena, en un marco turístico que resulta imprescindible para cualquiera de los visitantes.

Pasando a la Estatua de la Libertad, situada en Nueva York, contábamos antes que su origen está muy vinculado con Francia. En realidad, no fue obra de nortamericanos, sino que el gobierno de la ciudad lo recibió como un regalo procedente de los franceses. Se ubicó en la conocida como isla de la Libertad, que también se ha transformado en un lugar fundamental para quienes visitan Nueva York por primera vez. Está cerca del río Hudson y es un claro exponente de los principales valores que han acompañado a la sociedad norteamericana en los últimos tiempos.

Foto de la Estatua de la Libertad de Estados Unidos

Francia decidió regalar este gran monumento a Estados Unidos para festejar que el país se encontraba celebrando los 100 años desde que se firmara la Declaración de la Independencia. Los franceses tenían la intención de mejorar su relación con los estadounidenses y pensó que un regalo tan notable como este sería fundamental para lograrlo. En su creación no solo participó el célebre escultor Frédéric Auguste Bartholdi, sino que también participó el ya mencionado Gustave Eiffel. Era poco tiempo antes de trabajar en la Torre Eiffel, pero ya entonces demostraba el enorme talento que tenía para crear estructuras, tanto internas como externas. En este caso se ocupó de la estructura interna, la cual contó con su sello de calidad.

Estados Unidos quiso que la Estatua de la Libertad fuera el símbolo que moviera y representara la nación. La colocó en un punto que fuera la referencia del momento en el que los inmigrantes llegaran de fuera del país, principalmente de lugares como Europa. Se convirtió en la imagen y filosofía a seguir, una representación de cómo la sociedad norteamericana se había independizado de sus opresores y que se había vuelto autosuficiente para vivir tal y como ellos mismos decidieran. Desde mediados de los años 20 la Estatua de la Libertad está considerada como un monumento nacional por los norteamericanos, uno de los más importantes del país y de los más visitados por personas de todo el mundo.

Como dato siguiendo tras los pasos del ingeniero Gustave Eiffel, que hemos visto que se trata del elemento con el que coinciden ambos monumentos, hay que decir que su trayectoria tuvo otras construcciones de fama. En el historial se encuentra la Cúpula del Observatorio, en Niza, los todavía muy visitados grandes almacenes de Le Bon Marché o Estación del Oeste de la ciudad de Budapest, en Hungría. También realizó numerosos puentes, aunque para la posteridad ha quedado la obra que incluye su propio apellido, una torre que resulta clave para identificar a Francia y que habla bien del valor arquitectónico que demostró Francia muchos años atrás, de un nivel destinado a pasar a la historia.

Foto: Lelê BreveglieriJuanedc

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