En el verano vamos a redescubrir nuestra ciudad

Este verano el turismo a través de nuestra propia ciudad nos va a proporcionar sensaciones de lo más positivas.

Todavía es pronto para salir fuera de la ciudad y viajar. Tanto si nos remitimos a las normas y recomendaciones, que llegará un momento que cambiarán, como si nos basamos en lo que tenemos en la cabeza, vemos con claridad que aún es pronto para salir de la ciudad. Llevamos semanas/meses encerrados en casa y no estamos precisamente pensando en escapar lejos de nuestra ciudad, porque realmente llega un momento en el que también la echamos de menos. Eso es algo que no habría ocurrido si no hubiera sido por culpa del coronavirus, pero sea como sea, ha ocurrido.

Dicho esto, es cierto que la situación nos ha llevado a echar de menos las cosas más mundanas, las que hacemos todos los días e incluso echamos de menos volver a ver esos caminos que recorremos diariamente. El recorrido hasta el trabajo, normalmente agotador y aburrido, ahora nos produce un sentimiento de nostalgia. Quién lo diría, quién nos diría que íbamos a encontrarnos en esta situación.

Eso es lo que nos va a empujar a salir a disfrutar de nuestra ciudad, aunque en unas circunstancias un poco distintas y con el sabor extraño de verlo todo a nuestro alrededor con otra cara. Las primeras imágenes que llegan de la Gran Vía de Madrid la muestran de una forma inesperada. La gente camina por ella pero no con el entusiasmo de una época normal y solo se entra en las tiendas con seguridad.

Hay un tipo de sentimiento que nos dice que podemos entrar en las tiendas, pero que quizá no deberíamos hacerlo. Para el comerciante es una sensación terrible. A diario ven cómo la nueva realidad solo es un esbozo de lo que fue la realidad en el pasado. No hay aglomeraciones en las tiendas del centro, ni dependientes teniendo que surfear entre clientes que hacen preguntas sin esperar la cola. Los comercios desean que los clientes entren, aún a sabiendas de que ahora mismo hay más curiosos que clientes.

Porque las personas aún tienen cierta sensación extraña por la cual sienten rechazo a volver a la normalidad. Y es ahí, cuando estamos dentro de una tienda pensando en si comprarnos unas zapatillas o no, cuando tenemos ese sentimiento de mala gana que se hace con nosotros y que nos dice “esto no es como antes”. Al entrar en la tienda nos han dado mascarilla si no teníamos, gel o alcohol para desinfectar las manos, y en una tienda de zapatos hay que usar calcetines desechables antes de probarnos nada. En las tiendas de ropa las prendas que nos probamos y que no nos llevamos pasan a formar parte de un espectáculo de cuarentena textil que, según dicen, dura 48 horas. Todo ello son razones más que suficientes para que al cliente se le pase por la cabeza “buf, qué pereza” y que salga de la tienda caminando, sin rumbo, porque se ha trastocado su modo de vida.

Esto terminará pasando o antes de que eso ocurra nos acostumbraremos e iremos perdiendo esa sensación de mala gana. Todo es psicológico. Es recomendable que hablemos con quien nos pueda entender, en especial en este contexto, porque todos nos encontramos en el mismo barco.

Y si ir de tiendas nos agobia o nos quita las ganas, como decíamos antes, lo importante ahora es redescubrir la ciudad, las calles, los lugares, los entornos, no los museos necesariamente u otros lugares concurridos o que pueden estar cerrados al público. Una ciudad es mucho más que eso. Son calles, avenidas, edificios, estatuas aquí y allá, algunos parques y todo tipo de lugares más a los que podemos ir. ¿Conocemos nuestra ciudad tanto como pensamos? Es muy posible que haya barrios de la ciudad en la que vivimos en los que no hayamos llegado a estar nunca. Y eso es algo que nos abre muchas puertas a que hagamos turismo. Lo decíamos antes: vamos a redescubrir la ciudad.

Mirándolo desde cierto punto de vista, lo cierto es que hasta nos emociona poder hacer turismo por nuestra ciudad sin presión, sin sentirnos mal por no salir de la ciudad en la que residimos. A veces tenemos esa presión psicológica que nos dice que si no nos vamos de viaje lejos, no estamos teniendo unas buenas vacaciones. Y es algo falso. Nos tenemos que hacer a la idea de que a diario vienen personas de otras ciudades a conocer nuestra ciudad. ¿Por qué no hacer como ellas? Seguro que hay turistas que han visto más sitios de nuestra ciudad que nosotros mismos. Eso es algo que ocurre de manera muy frecuente, en especial si residís en Madrid.

Dejémonos llevar un poco más por el turismo local y disfrutemos, con seguridad y en la medida de lo posible, de todo lo que nuestra ciudad tiene para ofrecernos. Seguro que acabamos teniendo unas vacaciones que nos dejarán muy satisfechos.

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