Críticas al templo de Debod en Madrid por su mal estado

El Templo de Debod que España recibió como regalo de Egipto se encuentra en un mal estado de conservación.

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Cuando en el año 1968 la UNESCO solicitó ayuda internacional con la intención de ayudar a los egipcios a salvar los los monumentos de Nubia, diversos templos entre los que se encuentra el de Abu Simbel, España respondió. Fue uno de los cuatro países que lo hicieron junto a Estados Unidos, Italia y Países Bajos. La cooperación internacional ayudó a que los templos no quedaran sumergidos como consecuencia de la construcción de la presa de Asuán. Y aunque en principio hubo quienes vieron como algo dramático que los templos tuvieran que trasladarse a otro lugar después de ser cortados en piezas para su posterior recolocación, lo cierto es que no solo les ayudó a sobrevivir, sino que al mismo tiempo se recuperaron estructuras que con anterioridad ya se habían hundido.

Fue un trabajo importante y algo por lo cual Egipto siempre estará agradecida. Pero la manera en la que la nación demostró su agradecimiento fue con un regalo para cada país. A España se le otorgó el templo de Debod, mientras que los italianos recibieron el templo de Ellesiya, los norteamericanos el templo de Dendur y en último lugar, en Países Bajos recibieron el templo de Taffa. Todos estos templos encontraban su origen muy en el pasado, tratándose de monumentos históricos con los que Egipto demostró un gran talante y elegancia, agradeciendo como pocas veces se había agradecido antes en su sociedad a países del extranjero.

El templo de Debod, a diferencia de los templos que recibieron los otros países, está al aire libre en un lugar público. Si bien todos los demás templos están en museos, en España el gobierno decidió tenerlo en un entorno en el cual se pudiera apreciar sin ningún tipo de limitación.

Los templos de los otros países están respectivamente en el Museo Egipcio de Turín, en el Museo Metropolitano de Nueva York y en el Rijksmuseum van Oudheden de Leiden. En nuestro caso, el templo de Debod se colocó en un alto cercano al paseo del Pintor Rosales, en una localización que se ha hecho muy popular en las últimas décadas. Con anterioridad se trataba del lugar donde estuvo el Cuartel de la Montaña, que vivió momentos duros y trágicos durante la Guerra Civil. Allí murieron cientos de personas, motivo por el cual posteriormente, con el edificio de la época destruido, se erigió un monumento recordando a las víctimas. El espacio se utilizó como jardín público y se aprovechó para colocar allí el templo de Debod.

Quizá el gobierno de la época no lo pensó demasiado. O quizá pensaran más que suficiente. La colocación del templo de Debod desviaba miradas y hacía pensar en otra cosa, olvidando el pasado. Es posible que todo fuera una coincidencia, un momento en el que se buscaba un lugar donde colocar el templo y en el cual además se tenía la obra del jardín para presentarla al público cerrando viejas heridas.

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La cuestión es que con el paso de los años el templo de Debod ha tenido una presencia majestuosa. Tener una obra como esta en España, en medio de la capital, fácilmente visitable, es todo un lujo. El templo se construyó hace más de 2000 años y se encontraba ubicado originariamente a la orilla del impresionante Nilo, en el lugar que da nombre al propio templo y que ya se encuentra bajo las aguas del río. Los fieles que visitaban el templo en Egipto lo hacían para rezar al dios Amón y también se cree que en su momento había una capilla que estaba dedicada a otros dioses, como Satis.

Tras su llegada a España el equipo de arqueólogos que estuvo al frente de su montado en Madrid se encontró con que muchos de los bloques ya no conservaban su número y además no se les entregaron materiales de guía suficientes. El proceso fue complicado y requirió el máximo esfuerzo, si bien al final se consiguió un resultado que habla por sí solo.

Años atrás el templo cerró sus puertas para que se realizaran diversos reacondicionamientos que permitieran que el público lo volviera a visitar. Y finalmente en 2017 volvió a estar operativo. Pero el estado en el que se encuentra, tal y como apuntan muchos vecinos, no es el mejor que se podría imaginar, dado que el fuerte olor a orina y otros problemas relacionados son suciedad y mala conservación empañan el fantástico valor que tiene este monumento. Esto es algo de lo que se ha quejado Zahi Hawass, egiptólogo que ha criticado duramente el estado en el que se encuentra el templo, insistiendo en que no hay justificación a que sea el único de los regalos que no está debidamente protegido. No solo eso, también argumenta que se tienen que implementar nuevas medidas de protección, dado que en unas pocas décadas el monumento ha sufrido más daños que en sus 2000 años en los que permaneció en Egipto.

El ayuntamiento ha respondido que se van a realizar de forma próxima algunas reparaciones y ajustes para evitar humedades y que el entorno esté más seguro, pero han dejado claro que no van a devolver el monumento a Egipto. Y tampoco parece que haya intención de introducirlo dentro de un museo.

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