Civita de Bagnoregio, la ciudad en vías de desaparecer

Pese a la fuerza de la naturaleza y el paso del tiempo, esta villa anclada casi en el pasado italiano sigue en pie y esperando a que la conozcas.

Civita de Bagnoregio

Un pueblo medieval, en el que parece que el tiempo se ha detenido, ubicado a 443 metros de altura y sostenido por una montaña de arcilla con problemas de erosión es el curioso rincón que alberga el norte de la región de Lazio. ¿Su nombre? Cività de Bagnoregio,  “la ciudad que muere o desaparece”. se desmorona, no es difícil, ya que se encuentra a apenas 110 km. de Roma y 30 km. de Viterbo.

Este particular nombre se debe a que en los últimos 100 años y tras realizar diversos estudios geológico, la ciudad ha descendido 25 centímetros de altura, mientras que sus bordes pierden unos 7 cm de ancho al año debido a la erosión de sus paredes. Un desgaste fruto de diversas variables. Por un lado, su localización en el centro de Italia lo sitúa en una zona de gran actividad sísmica históricamente. De hecho, ya a finales del siglo XVII un terremoto causó daños a la estructura de la montaña.

Por otro lado, la propia composición de la montaña, ya que está compuesta de “tufo”, una especie de roca porosa de aspecto similar a la arcilla. Esta da la apariencia de arena del desierto a las montañas y el paisaje del entorno pero a su vez es más fácil su desgaste. A todo esto hay que añadirle la acción de la lluvia y el viento, así como la de los dos arroyos que fluyen a sus pies. Todo un conjunto de circunstancias que ha llevado a usar tecnología moderna para evitar perder este encantador lugar italiano.

Un rincón único no sólo por su ubicación, su aspecto señorial y la composición y efectos de su base, sino también por su particular vía de acceso: sólo se puede llegar a través de una larga pasarela. Eso unido a la prohibición de circular coches y los escasos habitantes del pueblo (entre 8 y 12 como máx.) lo convierten en un lugar perfecto para pasear y desconectar. Allí, callejeando, podremos descubrir , la Porta di Santa María,  la Iglesia de San Donato, el Palacio del Obispo -abandonado en el s. XVII por los monjes que habitaban en él-, el palacio Colesanti y las esculturas de la plaza principal, a la vez que nos alojamos en sus diversas hospederías y disfrutamos de la gastronomía típica de la zona.

La localidad está unida a través del puente peatonal con Bagnoregio, ciudad cuyos orígenes se remontan al s. XVII. En ese momento, muchos ciudadanos de la ‘cività’ decidieron salir de la montaña, estrecha y colapsada debido a las reducidas dimensiones de su cima) hacia el barrio fuera de la montaña de Bagnoregio. Un extrarradio que con el tiempo se ha convertido en una localidad de 3.683 habitantes.

Así que si visitas la capital italiana acércate hasta aquí, la Cività de Bagnorelio que sigue luchando contra la naturaleza para no desaparecer ante el abismo.

Foto / Isaac Walker

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