Ciudades subterráneas, un mundo oculto pero cada vez más accesible

La historia antigua y la más reciente nos muestra ciudades que, bajo el suelo donde caminan los peatones y circulan coches, existe una intensa vida

montreal

El ser humano siempre ha buscado la forma de adaptarse al entorno y al clima pero también cómo transformarlo o hacerlo más habitable para sus necesidades, tanto biológicas como sociales. Así, recursos como vivir en cuevas más o menos naturales han sido frecuentes desde tiempos inmemoriales; también la construcción de ciudades subterráneas, ya sea como forma de vida permanente o como un complemento a otros estilos.

Actualmente no son pocos los ejemplos de estas tanto modernos como antiguos y con funciones diferentes. De entre los primeros, podemos citar las cerca de 36 ciudades subterráneas de Capadocia, la actual Turquía. Constituyen todo un deleite para los amantes de la arqueología y la historia de la humanidad y, además, algunas como la de Kaymakli está abierta a los visitantes. Cuenta con ocho plantas, aunque solo cuatro de ellas son visitables. Más que suficiente para darnos una idea de cómo vivían sus habitantes. Este tipo de formas de vida se han desarrollado a lo largo de la historia en lugares de climas extremos, ya sean muy fríos o muy cálidos. Entre estos últimos destaca Coober Pedy en la Australia Meridional. Los cerca de 48 grados a los que se llega en el exterior hacen muy comprensible que la gente prefiera vivir bajo tierra. Otro ejemplo similar sería Matmata, en Túnez, mundialmente conocida porque fue elegida por George Lucas para grabar parte de la Guerra de las Galaxias.

De entre las modernas, tal vez la más conocida sea Montreal, en la provincia francófona de Canadá. En este caso, al hecho de huir del frío se añade una forma nueva y funcional de convivir y comunicarse en una gran urbe. En ella podemos encontrar varios centros comerciales, paradas de metro, peluquerías, cines, lugares de recreo y hasta un lago. Millones de personas pasan por su red de túneles a diario y es también un lugar recurrente para el viajero o turista.

Pero irse bajo tierra también puede deberse a otros motivos, especialmente al militar. Los búnkeres, sobre todo desde la invención de la aviación militar a principios del siglo XX, se han convertido en un recurso habitual para gobernantes. Los usó Hitler en su día y hasta se quitó la vida en uno de ellos. Tampoco se deben olvidar los túneles, algunos de los cuales han constituido verdaderas ciudades al estilo de inmensos hormigueros. Posiblemente los más célebres sean los de Cu-Chi en Vietnam, que resultaron claves para que el Viet Cong derrotara a EEUU en los años 60. También son frecuentes, en mayor o menos extensión y complejidad, en los castillos medievales europeos ya que se usaban como vía de fuga. Sean modernos o antiguos, habitados hoy en día o abandonados, las construcciones subterráneas resultan apasionantes.

Fuente: Blogdebanderas

Foto: Michel Filion

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