Catedral de Salamanca

La Catedral de Salamanca es la segunda construcción religiosa española más importante del gótico tardío, dividida en realidad en dos, en la Vieja y la Nueva, es un atractivo que domina la Plaza de Anaya y merece una visita con tiempo para observar su esplendor y descubrir sus más misteriosos rincones.

Salamanca es otra ciudad de Castilla y León llena de historia y atractivos, dentro de sus construcciones religiosas destaca su Catedral, compuesta en realidad por dos templos diferenciados pero unidos entre sí gracias al llamado Patio Chico: la Catedral Vieja que data de los siglos XII y XIII, y la Nueva Catedral, que se remonta al siglo XVI.

Catedrales de Salamanca

La Catedral de Salamanca se compone de dos construcciones magníficas, la Vieja y la Nueva

La Catedral Vieja, llamada de Santa María de la Sede, es quizás la más emblemática y de estilo románico: su planta es con forma de cruz latina, y cuenta con tres naves, crucero marcado y cabecera formada por tres ábsides semicirculares que muestran arcos de medio punto al exterior. Esta catedral, en un principio, tenía también función defensiva, de aquí que se la conociera como fortis salmantina.

Entre todos sus atractivos, destaca el cimborrio, que se eleva sobre el crucero y que, desde el interior, tiene forma de naranja abierta con ocho gajos, mientras que desde el exterior presenta forma de torre con decoración de escamas, original y poco visto en otros templos, por cierto. Se la conoce como la “Torre del Gallo”, ya que su veleta superior está coronada con un gallo.

El Retablo Mayor es uno de sus puntos fuertes: original del siglo XV cuenta con un bellísimo fresco superior que representa el Juicio Final, obra de Nicolás Florentino. A sus pies, está la capilla de San Martín o del aceite, donde se puede observar una gran pintura de San Martín compartiendo su capa con un mendigo. Otras capillas son la de Talavera, una de las más antiguas, y la de Santa Bárbara, del siglo XIV y una de las más bellas, y donde se encuentra el sepulcro del obispo Juan Lucero.

La Nueva Catedral, por su parte, comenzó a construirse en el siglo XVI y culminó en el XVIII por Joaquín Churriguera, ya de estilo gótico y espectacular, combina elementos platerescos y barrocos. Junto con la Catedral de Segovia es uno de los representantes mejor logrados del gótico tardío en España.

El Retablo Mayor de la Catedral Vieja

Increíble trabajo artístico del Retablo Mayor de la Vieja Catedral

En su interior, se encuentra la imagen de la Virgen de la Asunción, tallada en 1626 por el escultor Esteban Rueda y de gran belleza. Entre sus muchos elementos artísticos destaca la sillería coral (diseñada por Churriguera), así como el trascoro barroco del templo, decorado con imágenes renacentistas de gran maestría como las de la Virgen de Loreto y las de San Juan Bautista.

Esta catedral sufrió graves daños por el terremoto de Lisboa de 1755, e incluso hoy en día pueden observarse grietas y algunas vidrieras rotas. Tras este episodio fue necesario reconstruir su cúpula y reforzar el campanario, tarea que corrió por cuenta de Baltasar Dreveton.

Además de su Capilla Mayor, donde destaca el tabernáculo de mármol y jaspes, se podrán observar y recorrer otras varias como la de San Lorenzo (que comunica con la Catedral Vieja), la de Todos los Santos (también conocida como Dorada por su más de centenar de estatuas doradas que por allí se esparcen), la del Presidente, y la de Jesús Nazareno, entre otras varias.

Estas imponentes catedrales pueden encontrarse en la Plaza Anaya, y visitarse de lunes a domingo, de 9 1 13 horas, y de 16 a 18 horas, en el caso de la Catedral Nueva, y de lunes a sábado, de 10 a 12,30 horas y de 16 a 17,30 horas, en el caso de la Vieja. El acceso a la primera es gratuito, mientras que para la segunda es de 4,75 euros para visitar el claustro y el Museo.

Foto 1 Wikimedia

Foto 2 LuMag00 en Flickr

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