Caminito del Rey, la tentación prohibida de Málaga

Este paso de 3 km entre las paredes del desfiladero de los Gaitanes está cerrado al público por su mal estado y peligrosidad. Sin embargo, no puede ocultar su inmenso atractivo al viajero intrépido.

Caminito del Rey

A veces idealizamos los caminos que bordean las cumbres del Himalaya, o senderos como el de Hua- Shan en China. Mientras que algunos no nos atreveríamos ni a olerlos, los amantes de la escalada y las vías ferratas los observan con anhelo, esperando el día en que puedan recorrerlos en persona y no solo con la vista.

Sin embargo, recorridos igual de fascinantes y tan o más peligrosos se encuentran también muy cerca de casa. Un ejemplo es el Caminito del Rey, una atracción cerrada al público por el alto riesgo que supone para el visitante, pero que ofrece unas panorámicas espectaculares. Tal es su valor que la Diputación de Málaga y la Junta de Andalucía ya trabajan para su restauración.

El Caminito del Rey es un paso de 3 km entre las paredes del desfiladero de los Gaitanes, a tocar de la aldea de El Chorro (Málaga). En su recorrido ofrece vistas a unos 100 metros de altura sobre el río y los abruptos acantilados, a través de un camino que en algunos tramos apenas ofrece 1 metro de ancho, y que se encuentra en un estado bastante deplorable.

Aunque la imagen del Caminito ya impresiona desde tierra firme, recorrerlo es muy arriesgado. Son frecuentes los agujeros, la falta de barandillas, y los tramos en los que el camino se ha derrumbado y deben ser cruzados haciendo equilibrismos sobre una viga cilíndrica. Un reto que atraerá a muchos, pero que también se ha llevado varias vidas por delante y alimentado una leyenda negra.

Y es que este paso cuenta con más de un siglo de antigüedad. Fue construido por la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro para conectar los saltos del Gaitanejo y del Chorro, ambos de su propiedad. El objetivo era facilitar el paso de operarios y materiales, así como las labores de vigilancia. Una visita del Rey Alfonso XIII en 1921, que acudió al lugar para inaugurar la presa del Conde de Guadalhorce, dio origen al simpático nombre con el que se le conoce hoy.

Sin reformas ni cuidado alguno, ya en los 90 su peligrosidad empezó a ser un problema. A finales de la década se derrumbó el acceso al camino para impedir el acceso, pero muchos viajeros escalaban para llegar a su nuevo origen. Y es que la zona también es uno de los destinos de escalada más populares de Europa, por lo que sus visitantes llegan preparados.

Como no bastó con ello, hoy cruzar el Caminito del Rey está absolutamente prohibido. Además del riesgo, adentrarse en él está penado con multas de 6.000 € para los infractores. No seremos nosotros, por tanto, quienes os animemos a hacerlo. Lo más sensato es esperar a la reforma antes mencionada.

¿Seguís pensando que las vías de vértigo están lejos de nuestra geografía?

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