Astorga, residencia de grandes tesoros romanos

Una lección de historia romana en un escenario adoquinado protegido por una gran muralla. Una ciudad que enamorará al turista cultural y que hará repetir a los amantes de la gastronomía castellana leonesa.

astorga

Palacio Episcopal de Astorga

En nuestro recorrido por la España más medieval, vamos a detenernos en la provincia de León. Allí podremos descubrir, en otros de los tesoros que alberga, la capital de la maragatería: Astorga. Destruida y reconstruida varias veces desde su nacimiento, en ella perviven restos de su esplendor romano junto a edificios que reflejan su importancia en la época medieval. En ese tiempo se convirtió en lugar de paso de la Vía de la Plata y el Camino de Santiago. Hoy sigue albergando un tramo del camino de los peregrinos y es uno de los lugares más visitados de la provincia.

Con poco más de 11.000 habitantes, su patrimonio histórico y cultural inigualable no deja indiferente a ninguno de los que se acercan a conocer la ciudad. Un día bastará para conocer este pequeño municipio entre el Páramo y los montes de León.  Un patrimonio rico que presume de conservar uno de los legados romanos más importantes de España. En concreto hablaremos de las Termas Mayores y Menores y el Aedos Augusti,  templo dedicado al emperador. Las cloacas romanas y el Domus del mosaico, antigua casa romana con bellos mosaicos nos introducirán en la época romana más auténtica. Uno de los lugares más curiosos de Astorga es la Ergástula. Este edificio situado en el foro tiene una función aún desconocida. Algunos autores sostienen que hacía de cárcel para los esclavos de las minas de oro del Teleno y las Médulas. Desde 1999  se estableció este lugar como sede del Museo Romano.

Pasear por la zona amurallada del municipio será el plan perfecto para descubrir los entresijos que sus calles esconden. Los monumentos religiosos, por ejemplo, son algunos de los tesoros que encontraremos tras la muralla de piedra. Podemos destacar edificios clave como el Santuario de Fátima, cuya fachada conserva intactos cuatro capiteles románicos. La capilla de la Vera Cruz del siglo XV colinda con la gradiosa Iglesia de San Francisco y el Convento de los Padre redentoristas. Del siglo XIII estos edificios albergan tumbas de las familias nobles de Astorga.

Uno de los lugares peor conservados pero con más historia en sus cimientos es la Iglesia de San Bartolomé. Su importancia reside en que allí se reunió el Consejo de Astorga desde el siglo XIV al XVIII.  Una pieza única se aloja también en este municipio. Dalí a su paso por el Palacio Episcopal decidió añadir un nuevo cuerpo en el Seminario Mayor de la ciudad.

El centro por excelencia lo situaremos en la Plaza Mayor, levantada en el lugar que ocupaba el antiguo foro romano, el cual aún se puede visitar en el subsuelo. Del siglo XVII, también podremos visitar otros edificios. En concreto el Ayuntamiento, que es uno de los más destacados por su barroco civil. Dos torres gemelas se alzan escondiendo un gran balcón de hierro forjado coronado por un reloj que dirigen dos maragatos automatizados. La plaza recoge un gran movimiento durante la jornada, y es el  martes el día en el que se colapsa para recibir a los habitantes y visitantes que acuden al mercado en el que se mezclan productos agrícolas y artesanos de los alrededores del municipio.

Fuera de las murallas descubriréis una reliquia de parada obligatoria. Un precioso puente romano se extiende a la salida de la muralla por la Puerta del rey, en la dirección de la carretera Astorga-León. Para completar el recorrido cultural por Astorga, este municipio presenta una oferta muy curiosa de museos como el Museo de la Catedral, el Museo de los Caminos y el Museo del Chocolate. La Casa Panero, es otra cuna de artistas donde nacieron y vivieron los poetas Luis y Leopoldo Panero, la cual está prevista de convertirse en una casa museo que se sumará al resto de atractivos de la capital maragata.

La gastronomía de la zona cuenta con una fama excepcional que no decepcionará a nadie. Como plato principal el Cocido Maragato calmará los escalofrios de las bajas temperaturas de la provincia con un combinado de nueve carnes diferentes, garbanzos y sopa. Como manda la tradición, nos tomaremos este plato autóctono por el orden indicado, acabando con unas deliciosas natillas con bizcocho o mantecados. Todos los restaurantes del pueblo cocinan este plato para el deleite de turistas y astorganos. Otras especialidades como el Congrio al Ajo Arriero, la Cecina de Vaca o el Morcillo también encontrarán su lugar en toda carta que se precie.

Una combinación magnífica de historia y cultura que te trasladará al gran Imperio Romano en una de las ciudades clave de Castilla y León.

Más información/  Turismo León

Foto/ FreeCat

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