Así son las fantásticas noches blancas de San Petersburgo

Durante el verano hay un periodo en el que las noches desaparecen de San Petersburgo por la presencia constante del sol.

San Petersburgo

Después de un largo invierno llega el momento en el cual San Petersburgo se viste de gala para disfrutar de uno de los mejores momentos del año: las noches blancas. Comenzando a mediados de mayo y alargándose alrededor de mediados del mes de julio, las noches en San Petersburgo desaparecen, dado que el sol está puesto en el cielo prácticamente las 24 horas del día. El único momento en el que hay algo de oscuridad es sobre las 2 de la madrugada, y no se trata precisamente de un «apagón» que dure demasiado, dado que alrededor de una hora después el sol vuelve a salir para iluminar de nuevo la ciudad.

Esto lleva a que el ambiente en San Petersburgo cambie de una manera absolutamente radical. Las calles están llenas en todo momento sin importar la hora de la que se trate. Jóvenes bebiendo amigablemente, parejas haciéndose arrumacos o turistas que simplemente quieren aprovechar el tiempo al máximo.

Es cierto que San Petersburgo es una ciudad que es imposible disfrutar únicamente en un periodo de 24 horas, pero gracias a este fenómeno del sol, es más fácil conseguirlo si nos lo proponemos. El secreto está en aprovechar bien las horas, el horario de los museos (más de 200 que visitar) y hacer una buena agenda.

Como la noche no existe como tal, ese volumen de horas se puede aprovechar para hacer turismo y ver monumentos o lugares que no requieran de una apertura de horario. Aún así, hasta los museos, galerías de arte, restaurantes y otros establecimientos, son conscientes de la importancia de las noches blancas y extienden sus horarios con la intención de proporcionarle al público aquello que está buscando. También es frecuente que se realicen actividades especiales y todo tipo de eventos a lo largo de la ciudad con los que es más fácil disfrutar de un momento del año tan especial como inolvidable.

Lo más positivo es que todo el ambiente festivo de la ciudad es contagioso y que se puede apreciar en sus gentes y en los turistas que ese sentimiento de alegría se extiende saltando de persona en persona. Es imposible estar tristes cuando el sol está trabajando el doble e iluminando el cielo de la ciudad sin descanso. Este es un tipo de fenómeno que se recomienda disfrutar al menos una vez en la vida, así que no nos olvidemos de Rusia para nuestro próximo viaje el año que viene.

Foto: Tama66

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