Ámsterdam: la ciudad más libre

Capital de los Países Bajos, fue fundada como pequeño pueblo pesquero, y hoy está convertida en la ciudad más grande del país y uno de los centros culturales más considerados a nivel internacional. Con museos de gran relevancia, una estética preciosa, conformada por canales y puentes, es por su vida nocturna por lo que más atrae turistas de todo el mundo. Además, es una ciudad que se destaca por la gran tolerancia de su gente, en cuanto al sexo, las drogas, etc. Existe el Distrito Rojo, donde la prostitución está legalizada, y los coffee shops, donde se vende marihuana.

(Foto: commons.wikimedia.org)

Esta ciudad es elegida mayormente por los jóvenes que buscan además de diversión la total libertad. Es bellísima, limpia y pequeña, se puede recorrer, entre otros eficientes medios de transportes, en bicicleta (uno de los más usados) o simplemente a pie, con la seguridad de que allí nada malo puede ocurrir.

Su estética impacta al instante, ya que combina de forma perfecta en una pequeña superficie sus canales y puentes con la original arquitectura de los siglos XVI y XVII (su centro histórico fue construido, en su mayoría, en este último siglo). Conocida a nivel popular como la “Venecia del norte”, muchas de sus viviendas dan con sus ventanas a orillas de los canales. ¿Buscas hotel en Ámsterdam?

Es la capital oficial de los Países Bajos, y aunque fue fundada -en el siglo XII- como un pequeño pueblo pesquero, en la actualidad es la ciudad más grande del país y uno de los centros culturales más considerados a nivel internacional. Su riqueza histórica y cultural es realmente intensa.

En Ámsterdam confluyen varios lugares de interés turístico que vale la pena conocer; por ejemplo, sus museos de gran fama a nivel mundial, como el Rijksmuseum, el Stedelijk Museum (de arte moderno), el Museum het Rembrandthuis -el cual fue la casa y taller de Rembrandt-, o el Museo Van Gogh (posee la mayor colección de pinturas de este artista).

(Foto: blog.anacampos.es)

Le siguen la Casa de Anne Frank, el Museo Amstelkring, el Hortus Botanicus (uno de los más antiguos jardines botánicos del mundo, fundado a comienzos de la década de 1660); asimismo, se encuentra allí la acreditada sala de conciertos Concertgebouw. A todo esto se suma un gran número de edificios, iglesias y plazas, que resultan muy atrayentes.

Pero si hay algo que destaca a Ámsterdam, y a toda Holanda, es la tolerancia de sus habitantes, así como el aire liberal que se respira en todos sus rincones. Allí todo está expuesto, y no se teme de eso. De hecho, su pueblo posee una mentalidad bastante abierta (con respecto a las drogas, al sexo y a la homosexualidad, etc.), una característica poco común en el resto del mundo.

Sin embargo, hay un principal atractivo turístico que hace que la ciudad sea visitada por miles de turistas de todo el globo: su afamada vida nocturna. Allí la noche no duerme, no descansa, y la gente la puede pasar de maravillas, por ejemplo, en los múltiples clubes de música lounge o chillout que hay por toda la ciudad. Aunque las grandes concentraciones de bares y de entretenimiento nocturno se encuentran en las plazas Rembrandtplein y Leidseplein.

Y como no nombrar al Distrito Rojo (conocido también como la zona roja o Red Light District), el cual es un barrio que está ubicado en pleno centro de Ámsterdam, delimitado por la plaza de Dam y la calle Damrak al oeste y por la plaza Niewemarkt al este. Se caracteriza, como su nombre lo indica, por las luces que iluminan los locales donde trabajan mujeres que ofrecen sexo.

A través de escaparates las prostitutas se exhiben, y quienes pasan por ahí pueden elegir con quien pasar un buen momento. Y lo más importante, es que la prostitución está legalizada (obviamente en las zonas designadas para ella, como ésta).

(Foto: es.wikipedia.org)

¿Esto qué significa? En principio que la profesional del sexo está obligada por ley a tener una seguridad social privada, a pagar tributos al estado, hacer declaraciones de hacienda (como cualquier otro trabajador), etc.

Toda esta zona de prostitución se encuentra abierta durante el día y la noche, que es cuando más gente acude, y sobre todo durante las noches de los fines de semana. Allí puede acceder cualquier persona, desde curiosos hasta lo que pagarán por los servicios sexuales. En esto se diferencia con la calle de similar característica de Hamburgo, a la que sólo se permite entrar a hombres y mayores de edad.

Asimismo, existen en el barrio numerosos sex shops, restaurantes, hoteles, cafés y locales de exhibición -los cuales muestran contenidos de carácter sexual explícito-. Por último, la calle más famosa de esta zona es la central que se llama Warmoestraat, la cual está llena de bares y por consiguiente de gran concurrencia de gente.

En esta zona, además, se encuentran los llamados coffee shops (de los principales atractivos; el primero fue abierto en la década del sesenta del siglo pasado), donde se vende marihuana (en pequeñas cantidades); este acto, el cual sólo es permitido entre mayores de edad, es una situación llamada gedoogbeleid o “política de tolerancia”, que obviamente ha sido, y es, muy criticada por sociedad pacatas.

Aunque el consumo de drogas está penalizado en este país, sí existe el derecho a adquirir la marihuana en sitios que específicamente para ello (como estos coffee shops) y a consumirla en privado. A esto se suman las Smart Shops, unas tiendas que venden todo tipo de sustancias, lo cual está controlado y regulado, por lo que no se corre el riesgo de que se venda algo peligroso. Además, todo esto se complementa con el Museo de la Marihuana.

Definitivamente, Ámsterdam es de Holanda, y del mundo, la ciudad más liberal, en cuanto a la actitud hacia la prostitución, las drogas y la diversidad sexual. Y donde todo está expuesto, y nada se reprime, generalmente no suceden cosas raras. Es por todo esto que se convirtió en uno de los sitios más pintorescos y, por ende, más turísticos de Europa.

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