¿Qué está pasando en el Monte Fuji?

Hay rumores y teorías que apuntan a que se podría producir la erupción del Monte Fuji en Japón, algo que provocaría una situación dramática.

Desde hace unos días se habla en Japón del fenómeno extraño que está sucediendo en el Monte Fuji: la desaparición de la nieve. Normalmente, en esta época del año en la cual nos encontramos, lo más frecuente es que el monte esté lleno de nieve. Al fin y al cabo, nos encontramos en pleno invierno, las temperaturas son extremadamente bajas y eso deriva en que la cantidad de nieve que se acumula sea elevada, proporcionando a este característico elemento del paisaje japonés un aspecto fabuloso.

Pero como indicamos, la nieve ha desaparecido del Fuji, al menos en uno de sus lados. Respecto a esto hay dos teorías posibles. Una de ellas se encontraría dentro de lo que se puede considerar normal. La otra sería la que nos tendría que preocupar y que podría ser síntoma de que algo bastante malo está cerca de ocurrir en Japón.

Pero comencemos por la buena teoría. Esta indica que el motivo por el cual no hay nieve en uno de los lados es debido a los fuertes vientos que están golpeando al Monte Fuji en estos momentos. Hay personas que se encuentran en las cercanías del Fuji y que han estado por allí recientemente y han dicho que, de forma indudable, el nivel de viento que se está sintiendo en la zona es realmente alto. No alto en un nivel normal, sino que la potencia del viento es mucho más exagerada de lo que se ha llegado a ver hasta el momento en cualquier otro año reciente.

Aunque el incremento de los niveles de viento no es algo sobre lo que se tenga control, si esta fuera la respuesta, no habría de qué preocuparse. En principio lo que habría hecho el viento habría sido empujar la nieve de una manera violenta. Así se explicaría que uno de los lados del monte no tenga nieve y solo habría que esperar a que terminen las rachas de viento o directamente a que lleguemos a la campaña del próximo invierno.

La otra opción que se está comentando, como mencionamos, es más preocupante y alarmante. Se dice que el motivo de lo que está ocurriendo es que el Fuji se está calentando de una forma extrema, lo que podría ser señal de que la erupción del volcán que se encuentra alojado en el interior podría estar más cerca de lo que podríamos imaginar. Y eso significa grandes problemas. La última vez que el Fuji entró en erupción fue en el año 1707 en la erupción Hoei, que comenzó justamente en el mes de diciembre, el día 16, y se extendió hasta febrero del siguiente año. En aquel tiempo la erupción fue tan agresiva que produjo un cráter de gran tamaño y generó diversas explosiones posteriores que cambiaron por completo la estructura del monte.

Hay que tener en cuenta varios detalles sobre la erupción. El primero de ellos es que no se expulsó lava, pero sí que se emitió ceniza volcánica en grandes cantidades. En Edo, la antigua Tokio, que se encuentra a 100 kilómetros, se llegaron a recibir cenizas con una profundidad de varios centímetros que causó muchos daños y malestar entre los habitantes de la región. En algunas de las zonas de la ciudad se llegaron a acumular bloques de ceniza de entre 16 y 30 centímetros, mientras que a la región actual de Chiba llegaron cenizas con una profundidad de 8 centímetros. La cantidad se fue reduciendo cada vez más hasta alcanzar el otro lado de la costa japonesa. Las consecuencias fueron mayores, ya que no solo se estropearon cultivos y se generaron unas dificultades importantes para la vida, sino que en el año posterior a la erupción hubo ríos que, como el Sakawa, se desbordaron. Se debió a la acumulación de ceniza y residuos, así como a las consecuencias de las medidas que tomaron los japoneses para intentar salvar cultivos que se habían visto afectados por la erupción.

Ahora bien, si nos fijamos en las anteriores erupciones, hay un factor que actúa de antesala del suceso: un terremoto. En el caso de la erupción de 1707, semanas antes, a finales de octubre, se produjo el gran terremoto de Hoei, que hasta 2011 había sido el mayor que se había sufrido en Japón. Alcanzó 8,7 puntos en la escala de Richter y causó alrededor de 5000 muertes provocadas por el efecto del terremoto y por el tsunami posterior que se generó. También provocó la erupción del volcán. En erupciones anteriores también se cree que se provocaron terremotos previos que actuaron a modo de activador, aunque no hay tantas pruebas de ello como se podrían haber deseado.

Antes de la erupción de 1707 se produjo una en el año 864, que duró 10 días y fue conocido como la erupción Jogan. Los efectos de esta erupción también fueron catastróficos, con miles de personas perdiendo sus hogares y falleciendo debido a las consecuencias. Los escritos de la época hablan de días turbulentos y noches terribles, de muerte, truenos, destrucción, explosiones, animales y peces muertos, y de un panorama desolador con un «fuego inmortal». Los efectos de la erupción también fueron demoledores y crearon, por ejemplo, los lagos Saiko y Shojiko al dividir el lago Senoumi.

Esta erupción de 864 no estuvo precedida por un terremoto, sino que la erupción lo precedió. En el año 869, solo cinco años después de la erupción, se produjo el terremoto de Jogan, que produjo un tsunami y devastó una gran parte del país. Este terremoto se cree en la actualidad que podría haber llegado a una escala de 9.0 e igualado al ocurrido en 2011. Además, se produjo exactamente en el mismo punto de Japón, inundó más de 4 kilómetros de tierra y llegó a las ciudades con un efecto demoledor que acabó con edificios y vidas por igual. Los efectos del terremoto ya habían sido devastadores, con muchas personas perdiendo la vida debido a los movimientos del suelo y la destrucción de edificios, por lo que el tsunami fue un golpe demoledor tal y como ocurrió más recientemente hace casi diez años.

A lo largo de la historia se han producido otras erupciones o pequeñas fumarolas de distintos tipos, pero principalmente los registros más graves se encuentran en las fechas que hemos indicado. Lo que sí están viendo los expertos en los últimos años es que el Monte Fuji está un poco inestable y que ya ha tenido ciertos incidentes extraños a pequeña escala. Todo se atribuye a la consecuencia del terremoto de 2011, al que se hace responsable de todo lo que está ocurriendo y al temor de que el volcán vuelva a entrar en erupción. Por ello los especialistas están estudiando y manteniéndose muy atentos a lo que está pasando, porque no hay duda de que la única manera en la que el terrible y trágico año 2020 podría ir todavía peor sería con una erupción del Monte Fuji.

Escribiendo estas líneas desde Japón, desde Chiba, ciudad que hemos mencionado en este mismo texto, la cual no se encuentra lejos de Tokio, no podemos decir que no estemos preocupados por lo que pueda acontecer. Debido a ello se impone acumular víveres, agua y comida envasada a fin de estar preparados por lo que pudiera llegar a ocurrir en una mala situación. Porque se sabe que las desgracias, tristemente, no suelen venir solas.

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