Otro selfie mortal en Brasil, los riesgos de las fotos más terribles

Un joven brasileño de 22 años ha fallecido tras resbalarse y caer de una catarata mientras se encontraba haciendo un selfie muy peligroso.

Son muchas las personas que han fallecido de forma dramática realizándose selfies, autofotos con las que intentan captar momentos de alegría que se terminan convirtiendo en la razón de su fallecimiento. Cada vez que ocurre algo parecido lo único que se nos pasa por la cabeza es un gran sentimiento de tristeza, ya que no hay nada tan lamentable que una persona fallezca por algo como esto, por hacerse una foto.

El último incidente de este tipo ha ocurrido en Brasil, donde un joven de 22 años llamado Guilherme Chiapetti se ha resbalado haciéndose un selfie en las cataratas de Cachoeira da Onça. La caída tuvo un efecto devastador, puesto que se golpeó en la cabeza con tal contundencia que sufrió daños de gran intensidad.

Aunque le llevaron al hospital tras encontrarle inconsciente, el joven no pudo sobrevivir y un día después falleció. La familia del fallecido habló de lo mucho que le echaban de menos y su tía se lamentó por no haber tenido la oportunidad de besarle y darle un fuerte abrazo. Tal y como habría ocurrido en cualquier caso similar con otras personas, su familia se mostró devastada debido al suceso que le llevó a la muerte.

A veces pensamos que este tipo de fotos no suponen un riesgo porque, quizá, conocemos la zona bien donde las vamos a hacer. En otras palabras, nos confiamos. Esto podría ser lo que le ocurrió a este joven brasileño a la vista de que su padre, hablando con la prensa, mencionó que esas cataratas se trata de un lugar que su hijo frecuentaba. Parece que era uno de sus sitios favoritos, un lugar precioso y de una belleza incomparable que posiblemente le hacía feliz. Además de esto, su padre también ha mencionado que su hijo era amante de la fotografía y que siempre estaba haciéndose fotos, no solo selfies. Es probable que al combinar esa pasión por hacer las mejores fotos con la confianza de encontrarse en un lugar que conocía tan bien, llevara a que resbalara y se cayera. La altura de la que cayó fue de casi 10 metros, por lo que se trató de un impacto realmente duro.

La mala fortuna de Guilherme Chiapetti debería servir para que todos seamos un poco más cuidadosos cuando nos estemos haciendo selfies en lugares peligrosos. Recordemos que la vida es muy preciada y que no hay ninguna foto que merezca la pena que la perdamos en el proceso.

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