Juegos Olímpicos, menos visitantes de los esperados en Londres

Menos turistas de los esperados han visitado Gran Bretaña durante el mes de julio, así lo indican las sorprendentes estadísticas. Un resultado que contrasta con las expectativas de un incremento del número de visitantes, que llevaron incluso a medidas para afrontar una avalancha de visitantes.

Ceremonia de los Juegos Olímpicos de Londres

Menos turistas de los esperados han visitado Gran Bretaña durante el mes de julio, así lo indican las sorprendentes estadísticas. Un resultado que contrasta con las expectativas de un incremento del número de visitantes, que llevaron incluso a medidas para afrontar una avalancha de visitantes. Pero la avalancha no llegó. Y es que parece que pensar en gentíos en las calles londinenses disuadió a muchos turistas.

Las cifras reales indican que 3.180.000 de turistas extranjeros visitaron la ciudad durante el mes de julio, 180.000 menos que el mismo mes de 2011, según datos de la oficina nacional de estadística británica. Y no sólo hubo menos visitantes, sino que su gasto total también fue inferior al del año anterior. Unos 120 millones de libras menos en comparación con los resultados de 2011.

La caída de visitantes se prolongó durante el mes de agosto, con una caída de 2% en el número de viajeros en los aeropuertos del país. Según los touroperadores británicos, las altas expectaticas se tradujeron en un aumento en el precio de los hoteles que podría haber disuadido a muchos visitantes. Y es que solo unos pocos visitantes viajaron con motivo de los Juegos Olímpicos o el Jubileo de la Reina.

El caso de Londres no es nuevo. Otras ciudades olímpicas han pasado por experiencias similares, especialmente aquellas que ya normalmente son destinos turísticos populares. En Pekín, por ejemplo, los precios de los hoteles se inflaron hasta 10 veces por encima de los habituales, lo que pudo ser causa de la drástica caída de 30% en el turismo que experimentó la ciudad en 2008.

Sin embargo, los británicos sí que cruzaron las fronteras en ese periodo. El número de turistas de las islas que visitó el extranjero en julio aumentó hasta los 5,75 millones. Y su inversión total en el extranjero creció de un modo desproporcionado, en unas 220 libras.

¿Moraleja? Que la fiebre olímpica no es tal, por mucho que los hoteleros la sientan así. Para una ciudad turística, más que un reclamo es todo lo contrario. El aumento de precios y la promesa de una avalancha de visitantes disuade a un turismo que puede realizar el mismo viaje con casi los mismos alicientes unos meses antes o después. Y a la vez, la ciudadanía local huye de las fronteras por miedo a una probable masificación. La solución que se plantea es mantener los precios equilibrados y aprender que los Juegos Olímpicos ya no son un reclamo como tales.

Fuente: Tourism Review.

Foto: shimelle.

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