Fragas do Eume, un paisaje único bajo la amenaza de las llamas

En ocasiones una humareda gris tapa el sol gallego, y en las aldeas llueve ceniza en lugar de agua. Y da miedo, miedo y rabia, la sola idea de pensar que este fenómeno no tenga nada ni de natural, ni de inexplicable. A veces Galicia arde, y las llamas devastan a su paso algunos de los paisajes más bellos de la geografía española. Lo hacen ante la impotencia de sus habitantes, que ven peligrar su hogar y el entorno en el que se criaron. Su tristeza es compartida por todos aquellos que hemos tenido la oportunidad de ver brillar esos bosques frondosos, plagados de vida e historia, en todo su esplendor.

El paisaje de las Fragas do Eume es único en Europa


Ya sucedió en 2006, durante un caluroso verano en el que los incendios se contaban por miles, y las hectáreas arrasadas, en centenares de miles. Las condiciones climáticas son favorables a la propagación de incendios en la comunidad, y la mano del hombre, más que ayudar, a veces prefiere aprovechar la ocasión. Muchos de aquellos incendios fueron provocados, como podría también serlo el que en los últimos días ha destruido 750 hectáreas.

Si bien cualquier incendio es una mala noticia, este ha vuelto a conmocionar de un modo especial a los gallegos. El hashtag #sosfragasdoeume fue ‘trending topic’ el fin de semana del 1 de abril, justo cuando se desató el incendio. Y es que, del total de superficie quemada, la Xunta de Galicia calcula que 370 hectáreas pertenecen al parque natural de las Fragas do Eume. Uno de los bosques atlánticos más importantes de Europa y uno de los ecosistemas más ricos en flora, fauna y arquitectura de nuestro país.

Las Fragas do Eume, en castellano ‘bosques del Eume’, se extienden a orillas del río que les da nombre, en la provincia de A Coruña. Conforman suelos fértiles en los que se extienden robles, castaños y abedules, y que por sus características son un hogar ideal para varias especies de anfibios. Animales tan simpáticos como la nutria también abundan en la zona, entre otras múltiples variedades de aves y mamíferos.

Este paisaje de ensueño, como sacado de un cuento de hadas, se complementa con vestigios medievales como puentes o santuarios. Destacan dos monasterios, el de Caaveiro y el de Monfero, como principales atractivos para el visitante. Son precisamente los alrededores del de Caaveiro, declarado monumento histórico- artístico en los años 70, parte de los más castigados por las llamas que han ardido estos días.

Aunque los restos del monasterio han sobrevivido, los testimonios afirman que es desolador andar por la zona tras lo ocurrido. Ecosistemas como el de las Fragas do Eume tardan miles de años en formarse. Curioso que basten unas horas para destruirlos. Protegerlos es el deber no solo de quienes los habitan. También de quienes los disfrutamos.

Foto: orxeira en Flickr.com.

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