Elige un color para tu próximo viaje

Nadie elige un viaje por el color predominante en el lugar de destino, o al menos no a conciencia. Sin embargo, es uno de los factores que los países más tienen en cuenta al proyectar su imagen al mundo. Así que, ¿por qué no probarlo?

Pueblo azul Marruecos

¿Alguna vez se os había ocurrido escoger un viaje por el color predominante en el lugar de destino? Parece absurdo, pero no lo es. De hecho, muchas veces lo hacemos de un modo inconsciente. Escogemos tonos cálidos cuando viajamos a la Toscana, y tonos fríos cuando paseamos por una urbe moderna y bulliciosa como Nueva York. Elegimos color sin saberlo, porque cada color despierta una emoción distinta e inspira un viaje distinto.

Lo que a nosotros nos pasa desapercibido es norma para las autoridades turísticas de todo el mundo. Los países construyen su marca y elaboran un logotipo que responde a los colores que quieren asociar a su destino. Echadle un vistazo, por ejemplo, al logo de la Marca España. El rojo y el amarillo son predominantes, colores que inspiran sol y pasión, y que recuerdan a elementos de la cultura tradicional del país.

Las Islas Canarias se promocionan en azul. Playa. Pero no olvidan un sol en tonos anaranjados, que nos remite al buen tiempo y al territorio volcánico. Galicia es celta, pero en compañía de una variedad que va del verde al azul. Galicia es mar, es humedad, es ríos, pero también es paisajes de ensueño donde el verde es el gran protagonista.

Pero no solo de entorno va el asunto. Brasil, por ejemplo, ha escogido un logotipo con gran variedad de colores. Tantos como tienen las fachadas de sus favelas, el ambiente festivo de su Carnaval, o su ferviente y variada oferta lúdica y cultural. Una estela similar a la que siguen México o Ecuador, dando una imagen de alegre exotismo. Por supuesto, cada uno de estos colores se enmarca en un cuidado diseño tan o más esencial en la labor de transmitir la imagen del país.

Del mismo modo que se hace con los logos, nosotros podemos escoger un destino por su tono predominante. Si nos gusta el rojo, haremos bien de visitar el Gran Cañón del Colorado o la inquietante Ayers Rock de Australia. También ciudades como Marrakech o como la histórica Petra, en Jordania. No hay que ir tan lejos. Nuestro entorno rural está plagado de pueblos que transpiran rojo y otras tonalidades cálidas. Sirva de ejemplo Albarracín.

Si por el contrario nos gusta el azul, nuestro viaje nos lleva a la Antártida o a bordear las frías aguas del Ártico. Aunque también podemos visitar una playa paradisíaca del Caribe o la Polinesia. Dejarnos caer por Chaouen, el pueblo azul de Marruecos, o por Júzcar, la localidad española convertida oficialmente en ‘pueblo pitufo’.

El verde es mucho más fácil de encontrar, ya que remite a paisajes frondosos. Un viñedo francés, un valle de los Alpes en primavera, un prado escocés… Pero si lo nuestro es el rosa, las posibilidades son más limitadas. Los cerezos en flor de Japón y del Valle del Jerte, o los restaurantes de Hello Kitty de grandes urbes asiáticas como Taipei o Pekín.

Como vemos, la variedad cromática también ofrece un mundo de posibilidades. Un solo color que, tras su fachada, esconde una diversidad que alcanza la escala entera de Pantone, pero que solo descubrirá quien realmente desee hacerlo.

Foto: Ana P. Bosque.

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