El Monte Rushmore tiene una misteriosa sala secreta

La historia del Monte Rushmore es muy diferente a como pensaban algunos, sobre todo a la vista de que existe una sala secreta.

Sala secreta del Monte Rushmore

¿Habéis visitado alguna vez el estupendo Monte Rushmore en Estados Unidos? Sabréis que se trata de uno de esos monumentos de obligatoria visita por mucho que no haya mucho que ver (nada) al margen de las cabezas de los presidentes. Ocurre con otros muchos lugares claves de Norte América que ya hemos visto 1000 o 2000 veces en series y películas, pero que siempre gusta disfrutar en vivo (un, dos, tres, responda otra vez: el Gran Cañón).

Hasta ahora conocíamos mal la historia del Monte Rushmore, al menos nosotros. Pensábamos que el origen de todo había sido el objetivo de tallar las cabezas de los presidentes sin más. Pero en realidad la idea inicial era que la escultura llegase más allá de sus cabezas. De haberse completado con el modelo original habríamos podido ver en todo su esplendor a George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln. Pero la construcción original se canceló y todo se quedó a medias, dejando la obra de la familia Borglum lejos de ser completada.

Ahora, como decimos, descubrimos más cosas que no sabíamos. Por ejemplo, que hay una misteriosa sala «secreta» detrás de las cabezas. Se trata de la sala que originariamente iba a servir como museo donde exponer las posesiones más preciadas de la humanidad (o más bien de Estados Unidos).

El objetivo era colocar a los cuatro presidentes que habían marcado un antes y un después en el desarrollo de Norte América e instalar un museo que sirviera como reflejo de la historia viva de la nación. En este lugar estaría la Declaración de Independencia o la Constitución. Al final nada de esto acabó en este museo porque todo acabó cancelado por falta de fondos. Hoy día los restos de esta sala están trufados por instrucciones en las paredes que ayudan a los empleados de la obra a saber cómo tenían que trabajar siguiendo una serie de fáciles pasos.

Si se hubiera terminado el museo invitaría a ser visitado después de ascender por una larga escalera, que quizá en los tiempos que corren se podría haber cambiado por un ascensor, quién sabe. Lo que ha quedado es una gran sala abandonada a la cual no se puede acceder (qué mal) salvo por parte del equipo que trabaja en el monte. También hay una placa que refleja cuáles eran los planes originales y que se colocó hace menos de dos décadas. La obra nunca será terminada, pero parece que ahora tenemos algo más misterioso por lo que sentir interés por las cabezas de los presidentes.

Foto: jallanmck

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