Curiosidades que no conoces sobre las Fiestas del Pilar

Te contamos algunas curiosidades referentes a las Fiestas del PIlar, una de las celebraciones más tradicionales en Aragón.

Fiestas del Pilar

La celebración de las Fiestas del Pilar da lugar a uno de los momentos más reconocibles de Zaragoza, un evento que pone en marcha a todos sus habitantes y que atrae a miles de personas del mundo entero. Pero aunque a nosotros nos pueda parecer que esta celebración viene de poco tiempo atrás, la realidad es que es una tradición que lleva cientos de años llevándose a cabo. En realidad, comenzó en el año 1613, cuando como podéis imaginar, Zaragoza era muy diferente a como es ahora. Los tiempos han pasado, pero los maños siguen celebrando estas fiestas con la misma intensidad.

En su origen las Fiestas del Pilar se realizaban en agosto, aunque con el paso del tiempo se adaptó el calendario para encajar de una manera más coherente con los intereses de los habitantes de la ciudad. Desde el primer año se decidió honrar a la patrona de la ciudad con unos festejos que realmente la dejaran satisfecha, algo en lo cual los residentes en Zaragoza siempre se han esforzado.

Cuenta la leyenda que todo se remonta a un momento en el cual la Virgen parece que le devolvió una pierna a una persona que la había perdido amputada. Y a partir de ahí se generó el movimiento que la honra de forma obligatoria todos los años.

Entre las actividades que se realizan a lo largo de las fiestas las salidas de gigantes y cabezudos son bien conocidas por el público. Para los jóvenes siempre se ha tratado del momento en el que dar la bienvenida a su yo más maduro y adulto, dado que supone correr delante de estos cabezudos intentando evitar recibir los golpes de sus látigos. La tradición viene de lejos y es la que tiene el origen más antiguo entre todas las prácticas que se mantienen hoy día en las fiestas. Para los turistas curiosos, avisamos que los latigazos pueden ser un poco dolorosos y provocar moratones. No obstante, los cabezudos suelen saber dónde, cómo y a quién pegar más, por lo que tampoco acaba siendo un peligro, especialmente para los niños.

Para los niños hay una actividad muy clásica, recuperada en tiempos recientes, que invita a que estos se metan dentro de la boca de un gigante conocido como el tragachicos. Sin peligro, pero de forma divertida para los más pequeños.

En definitiva, las Fiestas del Pilar siguen siendo una celebración a descubrir y que compartir con quienes quieran conocer Zaragoza en su momento más festivo del año.

Foto: Turol Jones, un artista de cojones

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